Review

Oninaki

Una historia que conmueve hasta el cansancio

LEVELUP

7.5

Regular

PROS:

Historia memorable

Dirección de arte impecable

Interesante sistema de mejora de habilidades de los Daemon

El soundtrack original vale mucho la pena

La posibilidad de llevar distintos Daemons y usarlos como estilos de ataque en tiempo real es un gran acierto

CONS:

Sistema de batalla repetitivo

Mundo con pocas posibilidades de exploración

Poca variedad de enemigos

La habilidad para entrar en el otro mundo se siente algo forzada

No existen sidequest o algo que nos motive a regresar una vez que terminamos el juego

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Los RPG suelen llegar de una forma inesperada a nuestras manos; quizás como un regalo, porque los pedimos con anticipación o simplemente porque los elegimos en la tienda para probar algo diferente. Al ser títulos que requieren mucho tiempo para terminarlos es fácil relacionarlos con vivencias, por ejemplo un mal día en la escuela, la vez que decidimos comer en un lugar nuevo o incluso cuando tuvimos aquella pérdida difícil de superar. Mi aproximación a este género de manera particular fue con Final Fantasy IX, pero aquí hablaremos de Oninaki, la producción más reciente de Tokyo RPG Factory, que quizá se quede en tu memoria con el paso de los años por su naturaleza emotiva. Después de invertir más de 20 horas en jugarlo es fácil quedar identificado con sus protagonistas, metas, forma de pensar e historias.

Oninaki es un título que huele a clásico con una construcción que apela a la nostalgia, un recurso que RPG Factory, subsidiaria de Square Enix, domina a la perfección. Esto es evidente en I am Setsuna y Lost Sphear —entregas anteriores de Tokyo RPG Factory—, que toman la fórmula tradicional y la exploran con grandes resultados al darles identidad y mecánicas de juego propias; con Oninaki ocurre algo similar.

Takashi Tokita, director de Chrono Trigger fue el encargado de crear esta aventura que parte del ideal de la reencarnación y donde reflexiones como ¿creer o no en el más allá?, ¿qué ocurre después de la muerte?, ¿vale la pena nacer como un nuevo ser?, ¿seguiremos siendo la misma persona aún sin nuestros recuerdos? son algunas de las más claras.

En este RPG japonés jugaremos en el papel de Kagachi, un joven que pierde a sus seres queridos desde muy pequeño. Este evento es marcado por la aparición de un espíritu que después se marcha sin explicación. El padre de Mayura, su amiga de la infancia, entiende que debe guardar la calma debido a que los arrepentimientos y las culpas hacen que las almas se pierdan en el camino a la resurrección, lo que motiva a nuestro protagonista a convertirse en un watcher, gremio con la capacidad de ver a los espíritus que habitan el plano astral y, tras conocer su situación, encontrar una forma de ayudarlos a trascender al más allá. Para lograr esto, algunas veces Kagachi tomará decisiones inesperadas, giros de tuerca que sorprenden y funcionan bien para mantenerte atento.

No es la primera vez que Square Enix pone en la mesa este tipo de reflexiones, por ejemplo, los invocadores como Yuna en Final Fantasy X son los encargados de guiar a los muertos al otro mundo. Otro ejemplo es Vivi de Final Fantasy IX, un pequeño mago oscuro que reflexiona sobre su existencia y el destino inevitable de su especie al conocer su proceso de fabricación y la corta duración de su periodo de vida .

Además de la historia densa y emotiva, Oninaki ofrece un excelente diseño de personajes con estilo anime, es decir, ojos grandes, vestuarios llamativos y cuerpos estilizados. Basta entrar en el menú para ver a detalle las bellas ilustraciones que representan a los personajes.

La dirección de arte es excelente
La dirección de arte es excelente

Cuando probé Oninaki por primera vez, noté de inmediato que no era lo que esperaba, y no lo digo en el mal sentido. Al pensar en un RPG clásico me imaginé que el ritmo sería pausado, como es costumbre en el sistema de turnos tradicional con encuentros al azar, pero aquí hay que matar a todo lo que se ponga enfrente mientras recorremos un mapa gratificante, sobre todo porque no hay pantallas adicionales para entrar en batalla. El caso es que de inmediato estás en un RPG de acción con vista isométrica, algo más cercano a Diablo que a Chrono Trigger.

Durante los encuentros tendremos acceso a los Daemons, espíritus que definirán nuestra forma de ataque. Dependiendo de lo que elijamos tendremos estilos, acciones y habilidades diferentes, justo como ocurre con los jobs o razas en otros títulos del género. La sensación de elegir cómo destruir a nuestros enemigos en tiempo real es un gran acierto que da variedad al juego; sin embargo, no podemos encadenar combos entre una y otra forma de ataque debido al retraso que existe al cambiar de posesión. Esta situación se repite al usar un ataque especial para evitar el abuso de nuestros mejores poderes.

Oninaki en imágenes

Oninaki es un juego de acción por naturaleza, es decir, la mayoría del tiempo nos la pasaremos atacando a los enemigos —que por cierto, son poco variados—, casi al grado de tener que machacar el botón de ataque hasta el cansancio. Esto puede ser lógico si tomamos en cuenta que pinta más como un hack and slash, pero nos hubiera gustado tener un sistema de combos sólido. Después de unos minutos de dar espadazos sin parar puedes aburrirte, sobre todo al principio, cuando hay pocas opciones de ataque. Esto mejora cuando nuestro personaje y los Daemons suben de nivel, pero ver pequeños grupos de enemigos con forma de cuervo una y otra vez puede hacer que regrese el sentimiento de fastidio.

"Después de unos minutos de dar espadazos sin parar puedes aburrirte"

Mientras avanzamos nuestro personaje mejora sus estadísticas, sistema que está bien balanceado y no rompe el juego, ya que los oponentes también se volverán más fuertes: no se trata solo de Kagachi, los Daemons también tienen derecho a crecer. Estos entes irán subiendo de nivel a partir de un esquema de árbol similar al Sphere Grid de Final Fantasy X —pero a una escala menor—. Aquí podremos ir sumando movimientos y hasta conoceremos más a detalle el pasado de los espíritus.

Algo que me hizo falta fue el factor exploración, pues aunque puedes obtener ítems y armas en cofres escondidos en los escenarios y calabozos, realmente no hay mucho que encontrar; de hecho, es tan lineal que todo el tiempo sabremos a donde ir gracias a un indicador en el mapa. Lo único que puede dar un extra es la opción de entrar en el más allá, encontrar espíritus perdidos y sortear obstáculos. El efecto de transición entre un mundo y otro luce muy bien, pero no es tan trascendental como parece o como quisiéramos.

Hablando de lucir bien, Oninaki se ve de lujo, basta con ver los hermosos tonos tornasol predominantes en los escenarios. Los modelos de los personajes —aunque son sencillos— exprimen los gráficos en cel shading y el estilo de anime. De nuevo, la parte deficiente son los enemigos que se repiten una y otra vez, la única diferencia son los colores que determinan su dificultad.

Los obstáculos no son complicados del todo, al menos en la dificultad media. Como es costumbre, si te topas con un jefe complicado siempre tendrás la oportunidad de subir unos cuantos niveles, mejorar tus Daemons y seguir adelante. Por cierto, los jefes no son del otro mundo, sino más bien una versión poderosa de las pequeñas criaturas que aparecen todo el tiempo, así que para derrotarlos sólo tendremos que aprender su patrón de ataque y estaremos del otro lado.

Esta aventura viene acompañada de un soundtrack para recordar. Las melodías instrumentales te transportan a un ambiente de misterio y te animan a seguir adelante. La mezcla de géneros e instrumentos es para disfrutar, sobre todo las canciones de los jefes que son las más animadas; algunas incluso salen de lo tradicional y proponen géneros musicales poco explorados en los videojuegos como el Irish rock.

Tokyo RPG Factory juega con la nostalgia y propone un RPG moderno, justo como lo hizo con I’m Setsuna y Lost Sphear, y aunque las diferencias entre Oninaki y éstos se notan, la evolución no es tan marcada. Es decir, el juego ofrece un esquema de control interesante y trata de hacerlo más dinámico, pero a la larga se vuelve tan repetitivo que no funciona del todo. Por otro lado, los apartados visual y sonoro destacan, pero la historia es su mejor cualidad, sobre todo por el buen manejo de concepto de la vida, la muerte y la reencarnación. Hay bastantes diálogos en texto —todos en inglés— y algunas cinemáticas que ayudan a suavizar el relato de la aventura de Kagachi, aunque después de un rato las transiciones entre un formato y otro pueden resultar cansadas.

"[Tokyo RPG Factory] aún tiene mucho que experimentar para entregar el RPG clásico de nuestros sueños"

Oninaki nos deja con ganas de un juego más completo y, sobre todo, más pulido. La verdad es que no se puede ignorar el empeño y corazón que el equipo de Tokyo RPG Factory puso en la realización, pero aún tiene mucho que experimentar para entregar el RPG clásico de nuestros sueños. Nos gusta que no todo en la vida sean batallas por turnos, sin embargo, este sistema se queda muy corto si lo comparamos con los mencionados Chrono Trigger y Diablo, cuya ejecución es superior.

Si te gustan las historias memorables y con las que puedes identificarte, Oninaki es para ti. Por el contrario, si buscas un sistema de juego sólido y divertido, tal vez valga la pena buscar otra opción.

Oninaki tuvo un debut sobresaliente en Japón durante su semana de lanzamiento. Actualmente lo puedes conseguir para PlayStation 4, Nintendo Switch y PC.

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