Review

Need for Speed

Veloz y deslumbrante pero menos divertido

LEVELUP

7.8

Regular

PROS:

Tuneo intuitivo que te hace sentir como un genio de la mecánica

Abundantes herramientas de personalización estética

Manejo versátil y responsivo que se ajusta a diferentes necesidades

Excelente presentación gráfica que devuelve a la serie su identidad visual

Asombrosas cinemáticas híbridas con CGI y elementos reales

Buena selección musical

CONS:

Personajes sobreactuados y poco creíbles

Llamadas constantes que te distraen de las carreras

Competencias repetitivas

Conectividad perpetua que impide pausar el juego

Estructura multiplayer impráctica

No hay carreras a pantalla dividida

Persecuciones monótonas

Física desangelada y con algunas anomalías

¿Qué es más importante para ti, el estilo o la diversión? De la respuesta depende la dosis de emoción que sentirás con Need for Speed, un reboot que deja de lado las colisiones espectaculares y la rivalidad con la policía para enfocarse en 2 atributos exclusivamente: identidad visual y personalización.

Tras años de entregas sucesivas, Ghost Games metió freno de mano para devolver a Need for Speed a sus orígenes. El resultado es un juego con una idea clara de lo que quiere ser, pero limitado en cuanto a estructura y pobre en términos de ingenio.

El reboot de Need for Speed consiste en un título de carreras arcade en mundo abierto que cambia la vastedad de las autopistas por la oscuridad de la ciudad, al poner especial énfasis en la progresión y la personalización de vehículos. Adoptas el rol de un corredor novato que busca integrarse a un grupo de pilotos clandestino, cuya meta es ganar el respeto de íconos reales del automovilismo, tales como Ken Block, Magnus Walker, Morohoshi o Nakai-san. Cada uno de estos personajes representa un valor dentro de Need for Speed, ya sea la velocidad (Speed) de Magnus Walker, el estilo (Style) de Ken Block, el apetito por el tuneo de Nakai-san (Build), la camaradería de Risky Devil (Crew) o la irreverencia de Morohoshi (Outlaw). Imítalos en las calles y recibirás puntos de experiencia (Reputación) que te permitirán subir de nivel y desbloquear nuevas competencias, vehículos y autopartes.

Suena complicado, pero simplemente significa que todo lo que hagas en la calle se traducirá en puntos. Corre rápido y recibirás puntos de Reputación por Speed; destruye y huye, y te darán Reputación por Outlaw; derrapa y te recompensarán por correr con estilo; y si haces todo al mismo tiempo, aparecerá un multiplicador para aderezar las cosas. Además, conforme ganes competencias, recibirás dinero para comprar lo que hayas desbloqueado.

Para darle cohesión a todo, existe una campaña. Como mencioné líneas arriba, el protagonista trata de ser aceptado por un grupo de pilotos clandestino, interpretado por actores reales. Fiel a la fórmula del mundo abierto, cada uno de ellos te llama por teléfono para ofrecerte una misión, cuyo ícono entonces aparece en el mapa. La dinámica consiste en arribar a la locación, correr y recibir una recompensa. El problema es la inconsistencia de la presentación. Ghost Games se apoyó en actores reales a fin de no comprometer la actitud de sus personajes, pero estos personajes están tan sobreactuados que echan todo a perder. Ello conduce a una contradicción extraña. En el afán de recurrir a actores reales para las cinemáticas, Ghost Games se vio obligado a hacer una mezcla entre elementos CGI y escenarios físicos para los interludios. El resultado es visualmente asombroso, porque tu auto tuneado aparece en el mismo espacio que los personajes reales, quienes actúan su escena en un taller real y casi no se nota la diferencia... casi. Pero los puntos de asombro que Need for Speed gana con esta mezcla, los pierde con las actuaciones.

Ahora bien, éste es un juego de carreras, así que puedes pasar por alto la calidad de la historia ─que por cierto es muy simple─ o hasta las actuaciones, pero otro defecto es que los personajes llaman con tanta frecuencia que eventualmente se vuelve molesto. Durante el evento hands-on al que asistí en San Francisco, la semana pasada, Ghost Games reconoció que hubo quejas al respecto, pero aclaró que no estás obligado a contestar las llamadas y es verdad; sin embargo, los personajes marcan con suficiente insistencia como para distraerte al escapar de la policía a 200 kilómetros por hora y, para colmo, los diálogos se pueden llegar a repetir si no atiendes la petición del personaje a la brevedad.

Need for Speed es un poco repetitivo

Para tratarse de un título que se jacta de brindar tantas formas de competencia, Need for Speed es también un poco repetitivo. El juego ciertamente ofrece decenas de misiones, pero en esencia, sólo existen 2 tipos de experiencia: carrera de velocidad o de derrape, con algunas variantes muy sutiles, como carrera a velocidad para batir una marca (Time Trial); carrera a velocidad de un punto a otro (Sprint Race); carrera a velocidad con varias vueltas (Circuit); 2 tipos de competencias con derrape, una con saltos (Gymkhana) y otra sin saltos (Drift Trial); y eso es todo. Pasa 10 o 20 horas con esta estructura y empezarás a percibir un aire de reiteración. Por aquí y por allá hay refacciones coleccionables "escondidas" ─el mapa te dice dónde están─, puedes desafiar carros NPC, aunque la recompensa no sea precisamente irresistible, existen lugares para derrapar en círculos y acumular un poco de reputación adicional, así como algunos miradores. Pero en general, Need for Speed se siente limitado en cuanto a variedad.

Lo anterior, sin embargo, va de la mano con un acierto enorme: Need for Speed te hace creer que eres un mecánico de clase mundial sin necesidad de llegar a extremos de simulación como los de Forza Motorsport o Gran Turismo. Como describí líneas arriba, en la medida que compites, acumulas puntos de Reputación para subir de nivel y desbloquear partes para el auto, así como dinero para comprarlas. Este aspecto resulta vital porque una vez que tu piloto supera el nivel 30 de desarrollo, las competencias se tornan mucho más demandantes y entonces es necesario entrar en el fabuloso mundo del tuning. En esencia, y fiel a la estructura base del juego, existen 2 objetivos distintos a la hora de modificar tu auto: que sea rápido o que derrape porque, como describí en el párrafo previo, solamente existen 2 formas de competencia esenciales: de velocidad y de derrape. Para decidir por cuál se inclinará tu vehículo, existe una serie de sliders o barras medidoras que determinan qué tanta adherencia o potencial de derrape tiene el carro, dependiendo de variables como la presión de los neumáticos frontales o traseros. Need for Speed es un juego responsivo, pero el grado de sensibilidad al manejar, así como la relación entre freno y derrape variará enormemente, en la medida que modifiques las especificaciones del vehículo. En mi caso, por ejemplo, empecé con un Civic que se inclinaba sólo un poco por el derrape y era muy veloz. Era necesario oprimir el gatillo izquierdo 2 segundos, inclinando el stick hacia un extremo para comenzar el derrape, pero al toparme con algunas de las carreras avanzadas, eso ya no fue suficiente y tuve que comprar otro carro, éste con los sliders de derrape a tope. El resultado fue un vehículo súper lento pero que se deslizaba como jabón en regadera con sólo acariciar el gatillo.

Suena complicado, pero todo se reduce, al final, a una simple decisión de izquierda o derecha; izquierda para derrape y derecha para adherencia. Si tu auto tiene poca adherencia, resultará excelente para deslizarse, pero también lento, inestable y difícil de manejar. Si, por el contrario, es muy rápido y estable, probablemente sea incapaz de derrapar lo suficiente. Se trata de encontrar el adecuado balance para cada tipo de competencia y para que te sientas cómodo. En el evento en San Francisco, Ghost Games señaló que había muchas quejas respecto a la dificultad de las misiones, pero que todo eso se resolvía modificando con inteligencia tu auto y es cierto. Me topé con carreras irritantes que puede superar, invirtiendo unos pocos minutos en el garaje. Habrá quien diga que esto existía de antemano en Forza o GT, pero no con este grado de accesibilidad. En Need for Speed, modificar tu auto es suficientemente simple como para que un niño lo pueda entender, y suficientemente complejo como para que te sientas un genio cuando, gracias a los ajustes, ganes una carrera.

El momento NFS perfecto
El momento NFS perfecto

En paralelo con las modificaciones mecánicas y de handling, están las estéticas que también son abundantes y muy variadas. Comprenden desde figuras simples y capas para hacer composiciones originales hasta librerías de logotipos que puedes poner donde se te antoje. Sin mencionar los sliders cromáticos que te permitirán ajustar el color, la intensidad del mismo, así como el acabado, ya sea cromado, brillante o mate.

Los gráficos, por otro lado, son un bendito poema. Ventura Bay es una reinterpretación nocturna de Los Ángeles que luce espectacular en PlayStation 4 y está conformado por 2 enormes masas de tierra, separadas por un camino central. No hablo solamente de un firmamento oscuro, sino de gotas de lluvia resbalando sobre el parabrisas y la pantalla misma, al tiempo que la luz amarilla del alumbrado público baña el chasis completo de tu vehículo, teniendo como lienzo un ejército de edificios centellando en el horizonte. El asfalto está mojado y despliega reflejos en tiempo real, el viento agita el follaje de los árboles y la distancia de dibujo es suficiente como para que la aparición de objetos siempre pase desapercibida. Need for Speed corre a 30 cuadros por segundo y aunque me pareció notar sutiles caídas de frame rate de vez en cuando, éste no fue un factor real en la experiencia. La única queja con la presentación quizá fue la física poco realista de los vehículos que encajaría mejor con un título de simulación que con uno arcade. Más de una vez experimenté rebotes extraños al hacer contacto con las barreras de contención y golpear otro carro es casi tan excitante como hacer chocar 2 cajas de zapatos o quizá menos. Estoy consciente de que Ghost Games quiso dejar atrás el énfasis por las colisiones que caracterizaba a los juegos de Criterion y supuestamente comprometía la identidad de Need for Speed, pero en el proceso, el juego completo perdió algo de diversión porque además, los saltos en rampa no son muy prolongados y acentúan la sensación de pesadez que tienen los vehículos.

Por lo concerniente a anomalías y, al margen de las ya mencionadas caídas de frame rate que resultan leves y raras, está también un bug que hace desaparecer la línea guía en una competencia, si llegas a tomar la delantera prematuramente. Me ocurrió 2 o 3 veces en unas 20 horas de juego, así que no podría catalogarlo como habitual, pero ocurre y te obliga a reiniciar la competencia en curso.

Los personajes son plásticos y poco creíbles
Los personajes son plásticos y poco creíbles

Otro aspecto que perdió sabor fue el enfrentamiento con la policía. Ghost Games eliminó cualquier forma de gadget, con lo cual, las persecuciones se vuelven un asunto de mera resistencia y aceleración. Al inicio, resultan desafiantes, pero una vez que tuneas tu auto hasta convertirlo en un bólido, las persecuciones no suelen durar más de 30 segundos y si llegan a prolongarse, las patrullas desisten y te dejan ir. Es más, para algunos desafíos Outlaw que demandaban más puntaje, me vi en la extraña necesidad de frenar para esperar a los policías. En ocasiones hay barricadas y existe un medidor al estilo "Wanted Level" que refleja con llamas de fuego la intensidad de la persecución, pero nunca sentí que las cosas genuinamente escalaran en dificultad o, más importante aún, en diversión. Las patrullas humanas no existen, a fin de evitar la supuesta molestia de que interrumpan las sesiones de juego entre amigos, pero a veces hubiera deseado ser un policía para imprimirle algo de impredecible al asunto.

Hablando de amigos, está el tema de las funciones online para Need for Speed, el cual resultó sumamente controvertido durante la Beta cerrada y con razón. Jugar en línea significa para este juego que hasta 7 usuarios puedan convivir dentro del mismo mapa y la idea sería que pudieran también competir entre ellos. Esto es posible pero no sencillo. Need for Speed carece de herramientas prácticas e intuitivas para organizar carreras entre personas a menos que formes un grupo con amigos de antemano. De otro modo, es necesario insertarse en un mundo con puros extraños, alcanzar a un jugador humano y entonces oprimir R1 para desafiarlo. Ghost Games omitió un vestíbulo eficaz y sin complicaciones que hiciera de este proceso algo más fácil, automático y sencillo. Excuso decirles qué tan desesperante puede llegar a ser el ritual si no juegas con conocidos. Y al final, terminas con un mapa donde cada quien está compitiendo por su lado contra la máquina. Una vez que, de milagro, logras unirte a un grupo o Crew activo, organizar carreras e invitar gente resulta mucho más fácil, pero definitivamente hicieron falta mecanismos simples e intuitivos en este ámbito del juego. Para colmo, esta estructura supuestamente persistente, implica que nunca puedes poner pausa... NUNCA. Incluso si careces de una cuenta PS Plus, resulta imposible interrumpir el juego. Mi recomendación es que reúnas a varios amigos y juegues con ellos, sólo así podrás sacar el máximo provecho de esta modalidad.

Para cerrar, está el audio que, fiel a la tradición de Frostbite Engine, es un deleite. El sonido de los motores tiene poder y variedad, en especial cuando manejas vehículos icónicos como un Lamborghini o un Porsche. La música, por otro lado, consiste en una amplia selección de temas electrónicos que, a reserva de subjetividades, me pareció adecuada para un título como Need for Speed. Ya si prefieres correr con un tema de La Arrolladora Banda Limón de fondo, será tu elección. Pero el repertorio de temas house y drum & bass que viene por default es congruente con el concepto, sin llegar a grados trascendentes o memorables.

Al final del día, Need for Speed es un juego entretenido que definitivamente recuperó mucha de su identidad visual y estructural, gracias a la personalización, pero en el afán por devolver la serie a sus raíces, Ghost Games también lo convirtió en une experiencia simple, repetitiva y menos divertida de lo que solía ser. Si Ghost Games es capaz de mezclar la estructura de personalización y progresión de este Need for Speed con el desparpajo de entregas anteriores, incorporando un modelo online más funcional que idealista, entonces estaremos ante el mejor NFS jamás, pero mientras tanto, tendremos que seguir esperando.

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