Con el estilo HD-2D, los miembros de Square Enix han hecho algo fantástico. No sólo crearon aventuras originales como Octopath Traveler, que enamoraron con un diseño visual impecable. También lo aprovecharon para traer de vuelta juegos que quedaron olvidados o simplemente desaprovechados.

Ya ocurrió con Live A Live, juego de Super Famicom que tuvo un estreno global gracias a su remake que debutó originalmente en estilo HD-2D en Nintendo Switch. Después, lo vimos con Octopath Traveler 0, una adaptación de Champions of the Continente, y ahora nos toca disfrutarlo con Final Fantasy Resonance, nueva versión de Brave Exvius que nos lleva a los mejores momentos de la era dorada de la serie.

Y es que simplemente hay algo especial en los JRPG de la época de Super Nintendo. Más allá de sus combates por turnos o sus mundos de fantasía, están esas sensaciones de emprender una aventura que parece no tener límites, conocer personajes inolvidables y descubrir lugares que, incluso después de terminar el juego, permanecen en tu memoria. Recuperar esa magia es una tarea difícil, especialmente cuando se trata de una franquicia con una historia tan importante como Final Fantasy. Por fortuna, Final Fantasy Resonance entiende muy bien qué hace especial a la serie.

En muchos sentidos, jugar Final Fantasy Resonance es como volver a esa época en la que bastaba con encender una consola, comenzar un viaje y dejarse llevar por la imaginación. Pero vamos a explorar específicamente qué lo hace ser un buen juego.

Una aventura que se queda contigo

Como mencioné, Final Fantasy Resonance es una adaptación de Final Fantasy Brave Exvius. No soy de aquellos que pasaron horas y horas disfrutando ese juego para móviles, pero sí le seguí la pista. En ese sentido, puedo confirmar que Resonance sigue la misma línea, aunque retocaron elementos (como la exploración y los escenarios) para que tenga más sentido como una experiencia narrativa en lugar de como un gacha para celulares.

La historia de Final Fantasy Resonance tiene esa esencia de JRPG clásico: personas comunes que ante una tragedia se ven en la necesidad de sacar toda su valentía para convertirse en héroes. Es una historia interesante con personajes carismáticos y entrañables, y es evidente que tiene momentos en los que podría dar mucho más de sí. No siempre consigue desarrollar sus ideas con la fuerza necesaria y hay situaciones en las que resulta inevitable compararla con entregas de Final Fantasy que nos regalaron historias capaces de trascender sus fronteras. Tampoco quiero ser demasiado duro, porque en realidad es una aventura entretenida, tiene un ritmo muy bien logrado y es una maravilla que sólo dure entre 30 y 40 horas cuando estamos en un mundo donde parece que los RPG tienen que durar cientos de horas.

Final Fantasy Resonance

Una de las virtudes más importantes que compensan estos tropiezos son sus personajes, que consiguen dejar huella y dar personalidad a un viaje que, de otra manera, podría sentirse un tanto gris. El dúo inicial, Rain y Lasswell, tienen una química importante y una narrativa que lleva su camaradería a formar un lazo mucho más importante. Por su parte, Fina nos presenta un enorme y enganchante misterio desde el inicio, mientras que los antagonistas son una amenaza tan imponente que incluso por momentos se siente como si fuera imposible vencerlos.

Así pues, los personajes contribuyen a que la aventura tenga identidad y a que el recorrido se sienta como algo más que una sucesión de acontecimientos que nos llevan al desenlace, pero no es sólo eso. Durante la aventura hay que recorrer un mundo lleno de lugares especiales, escenarios que consiguen quedarse en la memoria y refuerzan esa impresión de estar participando en un viaje épico. Es muy satisfactorio descubrir nuevos rincones, avanzar hacia lo desconocido y sentir que todavía queda mucho por explorar. Conforme avanzas en la aventura te quedas con esa sensación de que estás ante un mundo realmente enorme, pese a que todo comenzó en un simple reino. Además, aplaudimos que muchas de sus locaciones se sienten como un homenaje a algunas de las entregas más mágicas de Final Fantasy.

Final Fantasy Resonance

Un combate clásico con muchas posibilidades

Un aspecto que me encantó de Final Fantasy Resonance, es su sistema de combate. Resulta curioso que, mientras la saga numerada buscó reinventarse y alejarse de sus raíces con un juego con combate de acción, tengamos un spin off tan bien logrado con una fórmula clásica que se atreve a tomar las bases de las entregas donde el sistema de combate ATB aún no se concebía.

Porque sí, Final Fantasy Resonance tiene un sistema de combate por turnos puro, donde cada personaje tiene su momento para atacar y debe aprovecharlo. Así pues, la propuesta recupera esa estructura en la que cada acción importa y donde elegir cómo responder a los enemigos forma parte esencial de la experiencia. Lo interesante es que el juego no se conforma con recuperar una fórmula conocida, sino que presenta novedades que dejan claro que regresar a las raíces significa aprender de todo el legado de los JRPG.

El combate de Final Fantasy Resonance gira en torno a la mecánica stagger, una versión Final Fantasy del combate de Octopath Traveler. De lo que se trata es de atacar a los enemigos hasta vaciar su barra de resistencia y encontrar sus debilidades elementales para acelerar el proceso. Una vez que lo hagas, se tambalearán para que puedas ejecutar un ataque extra que haga daño devastador. Se trata de un sistema clave que, incluso, te premia con más recompensas al final del combate, si es que consigues eliminar al enemigo durante un stagger.

Final Fantasy Resonance

Pero el verdadero protagonista del combate es su sistema de Visions, que añade una capa de personalización que te permite experimentar con las fortalezas de cada personaje y construir configuraciones que se adapten a tu manera de jugar. Es como si el personaje fuera un job y su Vision su subjob, ¿me explico? Si no, déjame contarte más.

Las Visions funcionan como una herramienta para aumentar las posibilidades de combate de los integrantes del equipo. Puedes equipar una que complemente las fortalezas de un guerrero físico y convertirlo en una auténtica máquina de hacer daño, aprovechando sus capacidades ofensivas y, de esa manera, conseguir resultados devastadores. También puedes tomar una dirección completamente distinta y darle una Vision enfocada en la curación para convertirlo en un personaje más versátil y capaz de cumplir diferentes funciones durante los enfrentamientos.

La decisión es tuya, y ahí está buena parte del encanto del sistema. No tienes que limitarte al papel que parece más evidente para cada integrante del equipo. Puedes reforzar sus virtudes para especializarlo en una tarea concreta o experimentar con combinaciones que amplíen sus posibilidades. Esto invita a conocer mejor las herramientas a tu disposición y a pensar en cómo quieres construir tu equipo.

Esta libertad hace de la personalización algo más que una cuestión de números o de encontrar la configuración que produzca más daño. También se trata de decidir qué necesitas de cada personaje y cómo quieres que contribuya a la estrategia. Un atacante especializado puede ser devastador, pero uno capaz de adaptarse a distintas situaciones también puede resultar invaluable, cuando las cosas se complican. Es una diferencia importante porque convierte la preparación del equipo en parte del disfrute. Subir de nivel, conseguir mejores estadísticas y repetir la misma estrategia hasta llegar al jefe final dejan de ser los objetivos principales. Experimentar con las Visions te permite encontrar combinaciones que respondan a tus preferencias e, incluso, encontrar alguna que te ayude con algún enemigo específico. Yo, como buen amante de las tradiciones, me iba por el camino de equipar los Visions a los personajes con los que hicieran mejor match; sin embargo, explorar su profundidad es entretenido y recompensante.

Bueno, ya entendimos cómo funcionan las Visions, pero ¿qué rayos son? Son personajes de otras entregas de Final Fantasy, desde el Warrior of Light hasta Clive Rosfield, pasando por emblemáticos héroes como Cloud, Zidane y Bartz. En Brave Exvius, se conseguían por medio de un sistema gacha que te invitaba a gastar dinero real; aquí, encontrarás a los Visions al avanzar en la historia, explorar el mundo y cumplir objetivos. Lo que quiero decir es que los Visions aportan al combate y son un apapacho de fan service que llega al corazón de aquellos que han disfrutado Final Fantasy por años. No quiero que suene a Pokémon, pero coleccionarlos y subirlos de nivel resulta sumamente enganchante.

Final Fantasy Resonance

Una presentación que entiende el encanto de la fantasía

Otro de los grandes aciertos de Final Fantasy Resonance está en su apartado visual. Su presentación HD-2D está muy bien lograda y consigue recuperar el encanto del pixel art clásico sin renunciar a una puesta en escena moderna. Los personajes y sus animaciones conviven con escenarios tridimensionales, iluminación y efectos que dan profundidad al mundo.

El resultado tiene una personalidad muy particular. Por supuesto, no intenta competir contra los gráficos fotorrealistas de las producciones más grandes de la compañía, sino que apuesta por una estética que encaja perfectamente con la clase de aventura que ofrece. Es una decisión que funciona especialmente bien para una entrega que busca recuperar las sensaciones de los JRPG clásicos. Además, el estilo visual contribuye a que los escenarios tengan ese carácter especial que mencioné antes. La presentación no es solamente una cuestión de nostalgia: ayuda a construir un mundo en el que habitan diferentes tipos de fantasía y, por eso, resulta agradable perderse en él.

Final Fantasy Resonance

La banda sonora también cumple con su cometido. Quizá no alcanza los momentos más memorables de una franquicia que nos ha regalado algunas de las composiciones más emblemáticas de los videojuegos, pero mantiene ese toque orquestal y fantástico que forma parte de la identidad de Final Fantasy. Sus melodías acompañan adecuadamente el viaje y contribuyen a darle el tono épico que necesita. No diría que estamos ante una banda sonora que vaya a competir contra las mejores de la serie, pero sí ante un trabajo sólido que acompaña bien a la aventura y hasta puedes disfrutar por separado.

Donde sí me quedó a deber es en las actuaciones de voz. Es un aspecto que esperaba que contribuyera a dar fuerza a los personajes y a sus momentos importantes, pero no terminó de convencerme. En una aventura donde precisamente el elenco es una de las virtudes más importantes, las interpretaciones podrían haber ayudado a que ciertas escenas tuvieran más impacto, en lugar de que se sintiera como caricatura gringa de sábado por la mañana. No es algo que arruine la experiencia, pero sí representa una oportunidad desaprovechada. Seguramente fue por temas de presupuesto, pero ojalá hubiera sido diferente.

Final Fantasy Resonance

Un eco de los mejores momentos de Final Fantasy

Final Fantasy Resonance es un juego muy bien logrado y una aventura que vale la pena disfrutar, especialmente si extrañas los JRPG clásicos de la franquicia. Su historia tiene altibajos y no siempre alcanza la profundidad o la brillantez de las mejores entregas de Final Fantasy, pero sus personajes memorables, sus escenarios y su estupendo sistema de combate consiguen que el viaje tenga personalidad.

Lo que más me gusta es que no parece necesitar reinventar la fórmula para justificar su existencia; de hecho, se apoya mucho en sus raíces para ser algo especial. El sistema Visions da una dimensión interesante a la personalización del equipo, mientras que los combates por turnos recuperan una parte fundamental de la identidad de la serie, pero de una forma que se siente veloz y moderna. A esto se suma una muy buena presentación HD-2D y una banda sonora que, sin ser la más memorable de la franquicia, acompaña con solvencia la aventura.

Final Fantasy Resonance bebe tanto de la franquicia, que es difícil que tenga el impacto cultural y la influencia de juegos como Final Fantasy IV o Final Fantasy VII. En algunos sentidos, es como una especie de homenaje al legado de la serie, en lugar de una aventura que busque tener un impacto enorme o decir algo, pero ¿realmente necesita hacerlo? A veces, sólo queremos un viaje épico, emocionante y divertido que nos lleve a otra era. Final Fantasy Resonance consigue justamente eso: transportarnos a la era de oro de los JRPG para disfrutar una aventura emocionante.

Final Fantasy Resonance llegará a PC, PlayStation 5, Nintendo Switch 2, Nintendo Switch, Xbox Series X y PC. Sigue este enlace para ver más noticias relacionadas con él.

Final Fantasy Resonance