Hay juegos que no necesitan un remake y otros que lo merecen, siempre y cuando entiendan qué hizo grande al original. Éste es el caso de Halo: Campaign Evolved, un remake que prometía respetar el legado de uno de los shooters más importantes de la historia... pero después de jugarlo, entendimos que una cosa es modernizar un clásico y otra muy distinta es cambiar aquello que lo convirtió en una leyenda. ¿A qué nos referimos? Vamos a descubrirlo en esta reseña.

Un clásico reconstruido para una nueva generación

Halo: Campaign Evolved es el remake de un clásico inmortal, reconstruido por completo en Unreal Engine 5 para deleite tanto de las generaciones que crecieron con él como de aquellas que lo conocerán por primera vez. Desde el primer minuto queda claro que su mayor fortaleza está en el apartado visual. Este trabajo recrea los escenarios originales y les imprime nueva vida. Los paisajes de la Instalación 04 lucen mejor que nunca, repletos de detalles que antes solo se podían ver con mucha imaginación. Sin duda, Campaign Evolved es una experiencia visualmente impresionante.

Esta calidad visual también se extiende a los personajes, las armas y los vehículos, que ahora están reconstruidos bajo la filosofía de mantener el juego vigente. Para conseguirlo, Halo Studios tomó como referencia algunas de las versiones más representativas de estos elementos a lo largo de toda la saga y las incorporó al remake. El resultado es una experiencia familiar, pero que ya no existe dentro del vacío que implicaba ser la primera entrega de una franquicia.

Esta misma intención se percibe en las nuevas mecánicas que buscan liberar a Halo de las limitaciones propias de un juego de 2001. Por ejemplo, ahora es posible abordar vehículos enemigos, realizar maniobras especiales con la Banshee y aprovechar diversas mejoras de calidad de vida que la serie incorporó con el paso de los años. Lo importante es que, al menos en teoría, estos cambios no buscan reemplazar el diseño original, sino colocarlo al nivel del resto de la franquicia. Son ajustes que modernizan la experiencia sin alterar, sobre el papel, la esencia del juego.

Además, para celebrar esta ocasión especial, el paquete incorpora una campaña inédita compuesta por tres misiones: dos niveles de buena duración y una tercera misión centrada en pilotar una nave, como haciendo un homenaje a Halo: Reach. Es un añadido interesante que ofrece contenido completamente nuevo para quienes conocen Halo de memoria y buscan algo diferente, sobre todo, nos da un vistazo inédito a la relación entre el Jefe Maestro y el Sargento Mayor Avery Johnson. Por si fuera poco, encontrar tres cráneos desbloquea la opción de un nuevo modo que activa modificadores de forma aleatoria para volver a recorrer la campaña bajo condiciones impredecibles y siempre cambiantes. Una buena manera de añadir variedad y rejugabilidad a una aventura que muchos ya hemos completado incontables veces.

Hasta aquí, todo suena prometedor. Lamentablemente, ni siquiera sus elementos más brillantes consiguen deslumbrarnos lo suficiente como para ocultar todas sus fallas.

Unreal Engine 5 en todo su esplendor

Cambios jugables que rompen el equilibrio de Halo

Si bien los cambios en la dirección artística pueden reducirse a una cuestión de gustos, no ocurre lo mismo con el sistema de juego. Aquí encontramos los problemas más graves de Halo: Campaign Evolved, pues muchas de sus modificaciones alteran la experiencia original y contradicen la promesa de ofrecer un remake fiel. Nuestra principal queja es que Halo Studios nunca parece preguntarse por qué el juego original funcionaba tan bien antes de introducir cambios y los cambios que necesita hacer no los hace, pues a lo largo de la campaña encontramos mecánicas nuevas que parecen implementadas simplemente porque podían hacerse, no porque mejoraran el diseño original.

Para entender estas críticas, vale la pena recordar por qué Halo: Combat Evolved se convirtió en un referente de la industria. Su combate giraba alrededor de una trifecta perfecta: armas, granadas y ataques cuerpo a cuerpo. Esa “sagrada trinidad” definía cada enfrentamiento y obligaba al jugador a improvisar constantemente para sobrevivir. Este ballet de combate se convirtió en el ADN de Halo durante prácticamente toda la saga.

Campaign Evolved rompe ese equilibrio con una de las herramientas más utilizadas del juego: el rifle de asalto. Su cargador se redujo de 60 a 30 balas, pero después de jugar entendimos la razón. El rifle dejó de ser un arma para el combate cercano y ahora permite iniciar enfrentamientos desde grandes distancias con una eficacia que antes estaba reservada para la pistola —el famoso “mini-sniper”— o el rifle de precisión.

El resultado es que el combate pierde buena parte de su esencia y encanto. En numerosas ocasiones ya no es necesario acercarse a un Elite para romper su escudo, lanzar una granada con precisión o arriesgarse en un intercambio cuerpo a cuerpo. Basta con eliminarlo desde lejos. Esa tensión tan característica de Halo desaparece y, con ella, la identidad del juego. En esos momentos, Campaign Evolved simplemente deja de sentirse como Halo.

Más enemigos, pero menos desafío

Las consecuencias alcanzan incluso a la dificultad, pues ahora los enfrentamientos son considerablemente más sencillos y, por lo mismo, derribar Elites y desarticular grupos enemigos requiere menos esfuerzo. Lo más preocupante es que el propio estudio parece ser consciente de este desequilibrio y, para compensarlo, la dificultad Legendaria no mejora la inteligencia ni el comportamiento de los enemigos: simplemente agrega más oleadas. Así, lo que antes era una prueba de habilidad, paciencia y dominio de los controles se convierte en una guerra de desgaste. Ya no se trata de ejecutar correctamente las mecánicas de Halo y aprovechar cada centímetro de cobertura, sino de sobrevivir a una cantidad excesiva de enemigos. En consecuencia, Legendario pierde su encanto original y ahora parece una dificultad diseñada principalmente para jugar en cooperativo.

Otro cambio discutible es la posibilidad de correr, una mecánica históricamente polémica dentro de la franquicia, donde debemos reconocer que no siempre resulta negativa. Hay momentos en los que recorrer grandes distancias un poco más rápido vuelve más ágil el juego, sobre todo durante la exploración en general o al regresar en busca de munición. El problema aparece cuando esa misma mecánica rompe el ritmo de los enfrentamientos. Si puedes escapar corriendo de una pelea, ¿para qué enfrentarla? Aunque probablemente sea una de las adiciones menos ofensivas del remake, vuelve a reflejar el mismo patrón: cambios introducidos sin evaluar si realmente benefician al diseño original.

Campaign Evolved no confía en el jugador

Algo similar ocurre con la incorporación de enemigos y armamento provenientes de otras entregas de la saga. En principio, no estamos cerrados a nuevas ideas. Ver Jackals equipados con rifles de energía podría haber dado lugar a encuentros interesantes. El inconveniente surge cuando estas situaciones obligan al juego a intervenir constantemente para indicarle al jugador qué debe hacer.

Un ejemplo muy claro ocurre durante la segunda misión, cuando debemos rescatar a los Marines. Después de eliminar a casi todos los enemigos, Campaign Evolved coloca enormes marcadores sobre los Jackals restantes para señalar exactamente dónde se encuentran. Esto se repite en numerosas etapas. Es una ayuda innecesaria que rompe la inmersión y transmite la sensación de que el juego no confía en la capacidad del jugador para observar el escenario.

Esta filosofía se extiende a toda la campaña. Prácticamente en todo momento existe un marcador que señala el siguiente objetivo. También aparecen indicadores sobre armas, munición y objetos tirados en el suelo, incluso cuando el propio entorno ya comunica de manera natural dónde se encuentran. El resultado es un juego que toma constantemente al jugador de la mano. Creemos que a esto se refería Halo Studios cuando aseguraba que había modernizado el sistema de juego.

Marcadores de pantalla en todo momento

El ejemplo más evidente de esta falla se encuentra en 343 Guilty Spark. En el juego original, escapar de las instalaciones mientras el Flood te perseguía era una experiencia inolvidable. La tensión surgía precisamente de intentar recordar el camino recorrido minutos antes y perderse inevitablemente entre los pasillos. Campaign Evolved elimina por completo esa sensación. En lugar de orientarte por medio del diseño del escenario, basta con correr en línea recta hacia el siguiente marcador. Toda la incertidumbre, el terror y la desorientación que volvían memorable esta secuencia desaparecen por completo.

Tampoco podemos ignorar que durante esta misión hace acto de presencia la mítica escopeta, un arma que originalmente no aparecía sino hasta más tarde. ¿Por qué? Por narrativa básica. Es una herramienta poderosa que se presenta como respuesta al implacable Flood, después de que el jugador descubre en carne propia lo peligrosas que son estas criaturas. La escopeta es tu salvación y, al mismo tiempo, tu recompensa. Ni siquiera esto supo hacerlo bien Campaign Evolved.

La Librería ya no es la pesadilla que recordábamos

Asimismo, encontramos numerosos cambios en el diseño de los niveles. Del lado positivo está la parte final de Dos Traiciones, que presenta ligeras modificaciones capaces de aportar variedad a una sección que originalmente abusaba del backtracking. En este caso, los cambios funcionan. Sin embargo, no todos los niveles salieron ilesos, como lo demuestra La Librería, una de las misiones más polémicas e icónicas de Halo.

Antes de continuar, entendemos perfectamente por qué Halo Studios decidió intervenir esta misión. Desde su lanzamiento, La Librería ha sido considerada uno de los niveles más infames de la saga. Ha sido criticada por su monotonía y repetitividad, pero también es recordada por su enorme dificultad y por representar, como ninguna otra misión, la naturaleza implacable del Flood. Recorrer aquellos interminables pasillos era una experiencia agotadora, pero también inolvidable.

Nuevos enemigos hacen acto de presencia

En Campaign Evolved, el estudio optó por rehacer prácticamente toda la misión. El nivel incorpora nuevos enfrentamientos, enemigos inéditos, una ruta completamente distinta e incluso secciones interactivas en las que es necesario activar mecanismos para avanzar. Entendemos la intención detrás de estos cambios: reducir la monotonía de la misión original. El problema es que, durante el proceso, también desapareció todo aquello que la hacía memorable. La nueva versión ya no transmite la sensación de desesperación y supervivencia que caracterizaba al original. Ahora se conforma con mostrarse aterradora, en lugar de ser memorable. Al final, termina siendo otro pasillo por recorrer, con encuentros que rara vez dejan huella. Y, quizá lo más grave, es que simplemente desapareció gran parte de la dificultad que convirtió a La Librería en una experiencia tan emblemática.

Cortana regresa, pero no siempre parece la misma

Encontramos otros cambios que también juegan en contra del remake. Uno de los más notorios está en las nuevas cinemáticas, creadas completamente desde cero. Esto significa que hay escenas inéditas, nuevos diálogos e incluso escenarios que no existían en el juego original. En algunos casos, estas adiciones funcionan: aportan variedad y elevan el espectáculo gracias a una presentación mucho más elaborada con efectos audiovisuales de gran calidad. El problema es que, en otras ocasiones, estas escenas se extienden más de la cuenta y rompen la sencillez narrativa y audiovisual que caracterizaba al primer Halo. Hay momentos que simplemente se sienten fuera de lugar.

El ejemplo más claro ocurre en la cinemática inicial, cuando Johnson termina una de sus líneas, mira directamente a la cámara y sonríe. Hasta el día de hoy seguimos preguntándonos cuál era la intención detrás de esa decisión. ¿Esperaban que entrara una pista de risas, como si estuviéramos viendo una comedia de los años 90?

El hombre, el mito... la leyenda

Esto nos lleva a otro aspecto que recibió cambios importantes: la dirección de los personajes. Como se prometió antes del lanzamiento, gran parte del elenco original regresó para reinterpretar sus papeles y volver a grabar sus diálogos. El resultado, desafortunadamente, es inconsistente. Por un lado, hay ocasiones en las que el trabajo es excelente. Jen Taylor como Cortana, por ejemplo, consigue que muchas de las nuevas líneas suenen prácticamente idénticas a las del juego original. Sin embargo, también hay numerosos momentos en los que la interpretación cambia por completo. En lugar de escuchar a la Cortana como la conocemos del original, da la impresión de estar oyendo a El Arma de Halo Infinite. Todo apunta a un problema de dirección de voz. Ya sea por indicaciones equivocadas o por una interpretación diferente, el personaje pierde buena parte de la personalidad que lo convirtió en un ícono de la franquicia.

Y ya ni hablemos de la imperdonable ausencia del multijugador, uno de los pilares fundamentales del juego original, o algún componente de puntaje para el cooperativo. Quizá en el futuro llegue una actualización con lo que pedimos, pero solo si Asha Sharma no desmantela el estudio... en fin, ¿qué se le va a hacer?

Un remake que nunca comprendió la grandeza del original

Halo: Campaign Evolved deja una sensación difícil de ignorar. Más que la resurrección de uno de los juegos más importantes de la historia, parece un ejercicio técnico de programación: un proyecto hecho por aficionados que tenían la capacidad de reconstruir Halo, pero que nunca comprendieron del todo por qué Halo: Combat Evolved se convirtió en un clásico.

Este problema se refleja en prácticamente todos sus apartados. Los cambios rara vez parecen responder a una necesidad auténtica de diseño. Por el contrario, transmiten la impresión de haber sido implementados simplemente porque era posible hacerlo. En ningún momento sentimos que el estudio se detuviera a preguntar si estas modificaciones realmente mejoraban la experiencia original o si, por el contrario, sacrificaban aquello que la volvió memorable durante más de dos décadas.

Bienvenido a Halo

Y esa es la mayor decepción de Campaign Evolved. Durante toda la campaña se presenta como un remake fiel, modernizado para una nueva generación de jugadores; sin embargo, resulta evidente que es mucho menos fiel de lo que promete. Aquí, la obsesión por modernizar cada aspecto termina alterando el delicado equilibrio de diseño que convirtió al Halo original en un referente para toda la industria. Sobre todo, querer mantener el diseño original de niveles con nuevas mecániacas de combate. Ambas, lamentablemente, no se conjugan satisfactoriamente.

Lo más frustrante es que muchos de estos cambios parten de una idea equivocada: asumir que el jugador necesita ayuda constante. Los marcadores permanentes, los indicadores sobre cada objeto, las rutas claramente señaladas y las mecánicas que reducen la incertidumbre transforman una aventura que antes confiaba en la observación, la exploración y el aprendizaje en una experiencia sin mucho del reto original.

En muchas más ocasiones de las necesarias, Campaign Evolved trata al jugador como si fuera incapaz de descubrir las cosas por sí mismo. Y sí, es posible desactivar estas ayudas para conseguir una experiencia más auténtica y fiel, pero ¿no debía ser precisamente ese el objetivo del proyecto desde el principio?

A todo esto, se suman problemas técnicos difíciles de justificar en una producción de este calibre. El juego, por ejemplo, es incapaz de recordar cambios básicos realizados en la configuración de los controles. Son detalles pequeños en apariencia, pero revelan una falta de pulido que termina afectando la experiencia desde el primer momento.

Un clásico reconstruido para una nueva generación

No queremos desestimar por completo Campaign Evolved. Sin duda, su mayor fortaleza está en el apartado gráfico, que, cuando funciona, logra imprimir nueva vida a un clásico del pasado. Además, volver a jugar varias de sus secuencias más emblemáticas sigue siendo tan espectacular como hace 25 años.

Por ejemplo, disfrutamos enormemente volver a conducir un Scorpion para acabar con decenas de Covenant. Ni qué decir de la carrera a bordo del Warthog al final del juego, que fue actualizada de manera acertada. Es en estos momentos cuando Campaign Evolved brilla con todo su esplendor. Sin duda, no podemos esperar a que se libere el juego para jugarlo en Legendario con nuestros amigos.

Por otro lado, hay que reconocer que estos aciertos están lejos de compensar una dirección creativa que, una y otra vez, parece olvidar qué hacía tan especial a Halo. Definitivamente, estamos decepcionados con el manejo de la franquicia estos últimos años.

Al final, Campaign Evolved fracasa porque modifica demasiadas cosas sin entender por qué algunas nunca debieron cambiar. Y cuando un remake pierde de vista la filosofía de diseño que convirtió a la obra original en una leyenda, deja de sentirse como una celebración de su legado y comienza a parecer un simulacro creado por alguien que admiró el resultado, pero nunca comprendió el camino que llevó hasta él.

En fin, ¿qué opinas de Halo: Campaign Evolved? ¿Le vas a dar una oportunidad? Déjanos tu opinión en los comentarios y continúa informado con nosotros, aquí en LEVEL UP.