Hace 13 años, GTA V llegó en una época donde la industria de los videojuegos vivía uno de sus momentos más saludables. Había competencia entre consolas, abundaban los grandes lanzamientos AAA, las ediciones de colección realmente valían la pena y el formato físico seguía siendo el rey.
Hoy, a unos meses del estreno de GTA VI, el panorama es muy distinto. La industria genera más dinero que nunca, pero también enfrenta despidos masivos, cierres de estudios, aumento de precios, desaparición del formato físico, juegos exclusivamente digitales y una creciente dependencia de las plataformas.