No es un secreto que la interfaz del Xbox One, en comparación con la del Xbox 360, tiene carencias y detalles que no satisfacen las necesidades de juego de muchos usuarios. Desde largos tiempos de carga para que la consola inicie su menú principal tras haberla encendido hasta ejecutar innecesarias cantidades de pasos para llegar a ciertas funcione y aplicaciones, las quejas de los fans son múltiples.

La cierto es que, por más ordenada, limpia y visualmente atractiva que luzca la interfaz, sus limitadas opciones hacen parecer que Microsoft no la finalizó; basta recordar la abrumadora cantidad de reportes que azotaron la red en 2013 con respecto al desarrollo de la plataforma. Semanas antes de la develación oficial del Xbox One uno de estos señalaba que la empresa se había atrasado aproximadamente 6 meses con el desarrollo de la consola; y otro, aparecido cuando faltaba sólo un mes para el debut, indicaba la presencia de varios problemas con el sistema operativo, lo que requirió efectuar ajustes de último momento.

¿Realidad o ficción? Probablemente nunca salga a la luz pública y algunos argumentarán que enmendar las restricciones DRM por las que originalmente se regía la consola le quitó a Microsoft tiempo de desarrollo, pero lo cierto es que tenían el tiempo encima y, con el afán de entregar el sistema la fecha prometida (22 de noviembre), ofreció un producto que, en cuanto a software interno, quedó muy por debajo de las expectativas, específicamente, las de los dueños de un Xbox 360 que buscaban una evolución. Hablamos de ellos en particular porque la mayoría de los problemas del Xbox One yacen en características que heredó de su antecesor, pero que, en términos de accesibilidad y desempeño, son inferiores, y porque son precisamente estas personas quienes pueden marcar las diferencias entre ambas y enviar retroalimentación a Microsoft.

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La interfaz luce limpia y ordenada, pero sus problemas sólo salen a relucir cuando la utilizas

Es seguro que veamos las correcciones y el mejoramiento de la arquitectura virtual del Xbox One, pues igual que el Xbox 360, cuenta con una estructura que permite recibir actualizaciones. De hecho, recibió la primera en diciembre de 2013, y aunque no arregló algún error expresado por los fans, fue símbolo de que la plataforma sería modificada. No es descabellado pensar que Microsoft la construyó de esa manera, recordemos que las compañías de hoy son más dependientes que nunca de los parches para concluir trabajos incompletos después de que estos salen al mercado.

Microsoft es una compañía que sabe reconocer sus fallas y está atenta a las demandas de sus consumidores. La prueba contundente la tuvimos el pasado 3 de diciembre cuando, por primera vez, admitió los altibajos de la interfaz del Xbox One; desde entonces, a diario hace saber a los fans que sus comentarios son escuchados, pues son ellos quienes realmente hacen a la consola.

Ahora bien, el pasado 9 de enero Microsoft declaró abiertamente que la interfaz de la consola está inconclusa. Las palabras seguramente provocaron la cólera de muchos, porque debió aceptar la situación el día de lanzamiento (e incluso antes), no casi 2 meses después para evitar que la situación perjudicará las ventas. El daño, si le llamamos así, está hecho y la realidad es que, por cada avance en la IU (interfaz de usuario) de la plataforma, se dieron 2 hacia atrás. Microsoft necesita lanzar el segundo parche, el cual, en palabras de Marc Whitten, director de producto Xbox, está en camino y se enfocará en reparar una arquitectura rota y en mejorar (o completar) algunas áreas de la experiencia social.

Se desconoce cuándo llegará la actualización y qué modificará. Nosotros, sin embargo, esperamos que Microsoft dé prioridad a los aspectos que leerás a continuación; los consideramos esenciales para el funcionamiento óptimo del Xbox One, sin mencionar que amenizarán la experiencia de uso.

Inclusión de una sección para administrar unidades de almacenamiento

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En este caso, no se trata de mejorar, sino de agregar. Actualmente, el Xbox One no cuenta con una sección que permita administrar el disco duro interno y es necesario calcular cuánta memoria queda disponible en él. Se trata de un grave error, más aún cuando recuerdas que en el Xbox 360 sí es posible saber cuánto espacio libre tiene el DD, sin mencionar el gran total de GB consumidos por juegos, DLC, saves y otras aplicaciones; además constituye una de las pruebas más claras de que Microsoft nunca terminó la interfaz.

El Xbox One necesita adoptar la misma función, en particular porque todos sus juegos físicos requieren instalaciones obligatorias de más de 20 GB, los cuales reciben constantemente gigantescos parches para corregir o agregar complementos. En estos momentos, difícilmente habrá problemas de almacenamiento, pero a mediano plazo, cuando arriben nuevos títulos y contenidos, no habrá una forma rápida (o accesible) para determinar qué borrar para hacer espacio. De hecho, anteriores declaraciones de Microsoft afirman que el sistema automáticamente eliminará lo que considere que ya no juegas; otro error fatal.

Junto con la sección para el disco duro, la actualización tiene que habilitar el uso de unidades de almacenamiento externas (y autorizar su administración) como método alterno para salvar contenidos. El Xbox 360 permite transportar entregas completas, contenidos descargables y partidas guardadas, entre otras cosas, de un sistema a otro por medio de unidades USB en las que se puede copiar, mover o borrar archivos de juego. En el Xbox One, en cambio, las ranuras para dicho formato de almacenamiento se limitan a recargar la batería de los controles; incluso parecen elementos meramente ornamentales, incapaces de reproducir videos, fotos y música desde dichas unidades de almacenamiento externo. Es importantísimo mencionar que la consola de nueva generación salva partidas automáticamente en la nube; esto con el objetivo de migrarlas de un sistema a otro. Imaginemos por un momento lo que pasaría si nuestra proveedora de red o el propio servicio de Microsoft fallan. ¿Cómo recuperaríamos nuestros valiosos avances si queremos jugar en ese preciso momento? De ahí la importancia de permitir el uso de las llaves USB.

Ahora haz clic en el 2 para ver otros 4 cambios que debe sufrir la interfaz del Xbox One.

Mejora del party chat para que iguale al del Xbox 360

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Una de las características más excepcionales del Xbox 360 es una de las peor implementadas en el Xbox One. El party chat del 360 permite que hasta a 8 jugadores platiquen en la misma charla mientras cada uno realiza actividades diferentes. Nos preguntamos qué pensó la compañía cuando la recreó en su plataforma de nueva generación, pues se encargó de hacerla lo menos práctica posible, por no decir que la echó a perder.

En el Xbox One, la mayoría de los party chat permiten únicamente que las pláticas comunitarias sucedan entre jugadores del mismo título. Para ejemplificar, si 2 individuos usan la característica mientras juegan Killer Instinct, se comunicarán sin problemas, pero si uno de sus contactos en común juega Ryse: Son of Rome, será inútil invitarlo al grupo. Además, en dicho juego de peleas, el cual sólo cuenta con modalidades 1 contra 1, se verán obligados a jugar mientras están en party chat e impedirá que otros usuarios ingresen en el grupo, y si lo hacen, se deshará el enfrentamiento.

Casos similares sucederán con casi todos las entregas actuales para la consola. Es una característica que parece haber involucionado y, francamente, es incomprensible por qué Microsoft dio tantos pasos atrás; incluso parece que padecía amnesia cuando la diseñó. En fin, lo único que tiene que hacer la compañía es encargarse de que funcione exactamente como la del Xbox 360, aunque si pueden hacerla cross-chat para que usuarios de los 2 sistemas dialoguen entre sí, sería mucho mejor.

Incorporación de una función semejante a la Xbox Guide

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Otra situación recurrente en la interfaz del Xbox One es lo complicado que puede ser encontrar determinadas secciones, en particular cuando llegar a algunas de éstas requieren pasar por múltiples áreas previamente. Es el caso de la lista de amigos, de los logros, del party chat y hasta de los mensajes escritos (a propósito, tampoco hay opción para mensajes de voz); funciones relevantes en el Xbox 360 y a las que se accede con sólo apretar el botón central del control.

No pedimos que Microsoft rediseñe la bonita y ordenada interfaz del Xbox One, sino que agregue una que compile todos esos rubros y que baste presionar un botón para acceder a ellos. Así evitaríamos pausar el título, regresar a la IU y perder valiosos segundos para invitar amigos al grupo de chat o a la sesión de juego, por ejemplo. También terminarían los días en los que es necesario visitar otras secciones antes de leer la descripción del logro que acabamos de desbloquear, sin mencionar la comparación de éstos con amigos.

Lo que propongo, en este caso, es colocar una pestaña o interfaz rápida que surgiría sobre el juego o el menú principal del Xbox One (como si fuera publicidad digital Pop-up). Básicamente, es la misma función que Microsoft implementó en 2008 cuando introdujo en el Xbox 360 el XNE dashboard: la Guía Xbox. Sería una opción muchos más práctica, óptima y resumida de su interfaz actual, sin perder los méritos de la misma (porque, seamos realistas, también tiene estupendos agregados).

Reincorporación de la lista de jugadores recientes y las notificaciones de amigos en línea

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El Xbox One, supuestamente, es una consola social; sin embargo, parece que Microsoft prefiere que sus usuarios jueguen en línea como lobos solitarios. Actualmente, si un amigo en la lista de contactos ingresa a Xbox LIVE con su Gamertag desde Xbox 360 o Xbox One, la interfaz de esta última consola no avisará que se conectó. Otro dato del que jamás nos enteramos por medio de dicha interfaz es la energía que resta a la batería del control, función presente en el Xbox 360.

La lista de jugadores recientes, característica que permite revisar su perfil, también fue descartada del Xbox One. Esto significa que si deseas enviar un mensaje o agregar a tu listado de amigos a un usuario que conociste en línea en un multijugador y no recuerdas su Gamertag, deberás rogar por coincidir con él o ella nuevamente en alguna otra partida, pues no podrás buscar sus tarjetas de jugador para invitarlo a jugar, añadirlo a tus contactos o comunicarte con él.

La ausencia de esa función hace que pierdan sentido (hasta cierto punto) el Gamerscore y los logros, pues la idea no sólo es presumirlos y compararlos con amigos, sino con usuarios del mundo. Lo mismo aplica para el sistema de reputación (no confundir con la opción para reportar jugadores), que prácticamente está oculto en la interfaz y que es imposible emplear cuando no tienes ?jugadores recientes?. En cuanto a biografía y otros aspectos personales ni hablemos? tampoco son visibles. ¿Es mucho pedir que Microsoft nos devuelva tan vitales funciones para la rama social de Xbox LIVE?

Separación entre idioma y localización y optimización de tiempos de instalación de juegos físicos

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Si te gusta experimentar los juegos en un idioma específico, debes configurar la interfaz del Xbox One. El problema es que, si lo haces, la IU te obligará a seleccionar como tu locación un país donde se hable ese idioma y modificará los contenidos, promociones y moneda local de tus marketplace de música, juegos y video a los del territorio elegido. Por ejemplo, si vives en México, pero quieres que tu consola esté en inglés, tendrás que escoger Estados Unidos o Inglaterra como tu lugar de residencia, lo que hará que los precios de los productos intangibles dentro de dichas tiendas virtuales estén cotizadas en dólares o libras.

Por restricciones de localización e IP, sólo podrás comprar algunos contenidos con la moneda de tu país, de manera que, de nuevo, tendrás que cambiar la configuración de la plataforma. La solución es sencilla: permitir elegir la locación e idioma que nos plazca, sin que una esté forzosamente vinculada con la otra (como actualmente ocurre en el Xbox 360).

El otro percance, quizá mucho más importante, es la tediosa instalación de juegos físicos en el DD del Xbox One. Esta operación puede tomar de 25 a 60 minutos, según los GB que contenga cada disco, y aunque se puede jugar cuando la instalación alcanza un progreso aproximado de 75%, la realidad es que llegar a tal porcentaje a veces toma mucho tiempo. Como jugadores, lo único que deseamos al comprar un nuevo título es llegar a casa, colocarlo en la consola y empezar a jugar, sin que una instalación (y a veces algunas actualizaciones) se interponga en el camino. Microsoft sabe que, en ese sentido, su plataforma es ineficiente y debe mejorar, así que espero que su próximo parche incluya reducir ampliamente esos monótonos tiempos de instalación.

Básicamente, los problemas presentes en el Xbox One se resumen a características que Microsoft omitió del Xbox 360 y a funciones que retomó, pero que no alcanzaron el nivel de calidad de sus versiones homónimas en el sistema de más de 8 años de vida de la compañía. El paso más importante ya se dio, pues la compañía aceptó sus errores y ahora está en proceso de enmendarlos; sólo queda ser pacientes y esperar a que ocurran los cambios prometidos.