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Estrategias que podrían dañar al próximo Xbox
Por Rodrigo Villanueva elConexión permanente, Kinect obligatorio y otros rumores que nos preocupan

Tras el anuncio del PlayStation 4, realizado el mes pasado, sólo queda preguntarse qué hará Microsoft para competir durante la siguiente generación de consolas y aunque la compañía ni siquiera ha reconocido estar fabricando un sucesor para el Xbox 360, es un hecho que está en desarrollo y cerca de ser revelado.
El problema es que los rumores y las filtraciones plantean varios escenarios en los cuales la nueva plataforma podría cometer errores estratégicos a fin de entregar mayor control, ser complaciente con las empresas, y establecer políticas de uso incluso presuntuosas.
La parte estructural parece congruente con la filosofía de hacer a las consolas cada vez más y más parecidas a una PC. Hablamos de un aparato en cuyo interior supuestamente encontraremos un procesador AMD de 8 núcleos corriendo a 1.6 GHz, con una solución gráfica D3D11.x y 8 GB de memoria RAM.
Pese a esto, algunos informantes insinuaron, a comienzos de febrero, que a diferencia del Xbox 360, la nueva consola pondrá algunas trabajas a los desarrolladores. No queda claro cómo, lo que sabemos es que sería terrible, puesto que Sony ya dejó muy en claro que su postura es diametralmente opuesta, al dar todas las facilidades a los creativos para que no se repita el escenario que vivimos con el PlayStation 3.

De confirmarse esta aparente dificultad programática, tendríamos entonces poca popularidad entre los diseñadores, y ni se diga entre los independientes, con quienes Microsoft tuvo una relación tortuosa durante la séptima generación. Poca popularidad con los desarrolladores implica menos juegos y si ya de por sí el Xbox tiene contadas exclusivas de renombre, la situación sería realmente negativa.
Pero este es un rumor que sólo ha salido a flote una vez, así que podemos llegar a pensar ?o a desear? que sea impreciso.
En contraste, entre otras sospechas más recurrentes entre las filtraciones y los reportes a lo largo del último año, la hipótesis más repetida es la de que el nuevo Xbox requerirá conexión constante a Internet, para efectos de actualizaciones continuas en lo que ha sido catalogado como el principio ?Always on, always connected? o ?Siempre encendido, siempre conectado?.
?La consola estará lista al instante en el que el usuario quiera jugar, y siempre mantendrá una conexión a Internet para que el software de la consola y los juegos siempre estén actualizados?, citan documentos filtrados recientemente. ?Con el diseño ?Siempre encendido, siempre conectado?, los usuarios podrán disfrutar sus experiencias de entretenimiento rápida y fácilmente, sin tiempos de espera, ni reinicios de instalación?.
Eso suena bien, después de todo, no hay algo peor que una barra que se va llenando lentamente antes de jugar, pero qué pasa con quienes no tienen conexión a Internet. Estadísticas recientes demuestran que la penetración mundial del Internet se ubica en 34.3%, lo que significa que mucho más de la mitad de la población global sigue sin un acceso confiable y permanente a la red de redes, y buena parte de ese porcentaje en aislamiento informático se ubica en Asia y América Latina, latitudes donde definitivamente hay un buen mercado para las consolas.

Eso por un lado. Por el otro, está el asunto de la seguridad. Aunque Xbox no ha sido objeto de intrusiones de la escala que experimentó el PlayStation 3 en abril de 2011, ejemplos como ese dejan en claro que el riesgo es real. De hecho, en fechas recientes, varias cuentas de alto perfil de Xbox LIVE se vieron comprometidas, obligando a Microsoft a tomar cartas en el asunto de inmediato. El hecho es que las redes informáticas están lejos de ser infalibles y construir una consola 100% en torno a la conectividad deja inquietantes brechas que ya han sido vulneradas y es probable que suceda de nuevo, lo que deja desamparado el cada vez más complejo sistema de microtransacciones con dinero real que encontramos en el mundo del videojuego. Hablamos de números de cuenta y datos de tarjetas de crédito. La información es delicada y aún hay mucho riesgo.
La estabilidad es otro asunto a considerar. Si de algo sirvieron los casos Diablo III, Curiosity o, más recientemente, SimCity, fue para demostrar que las experiencias de juego siempre conectadas son frágiles, pueden saturarse fácilmente y echan a perder todo lo que tanto fans como desarrolladores esperan. ¿Qué pasará entonces si se caen los servidores de Microsoft? ¿Será posible seguir jugando? Ojalá que sí, de otro modo tenemos un fracaso en potencia y pensar que esto no va a pasar sólo sobre la base de los buenos deseos, es mucha ingenuidad.
Tampoco podemos dejar de pensar que esta conectividad permanente es un pretexto para instrumentar la solución definitiva para combatir la venta de segunda mano. El tema de la venta de juegos seminuevos ha estado en boca de todos a lo largo del último año y medio, y es que los desarrolladores y las distribuidoras piensan que esta es una práctica negativa que merma la rentabilidad de la industria. En otras palabras, el dinero que entra a tu bolsillo cuando vendes un juego a un amigo, es dinero que las grandes compañías consideran suyo y de ahí el auge de los pases de temporada.
De la mano del asunto de la consola siempre conectada va la teoría que habla de que el Xbox de nueva generación no soportará títulos seminuevos. Y la idea sería simple: pones tu juego, este queda vinculado con tu consola y cada vez que lo reproduces, el Xbox manda una comprobación a los servidores de Microsoft.
Además, la más reciente filtración de datos sugiere que el siguiente Xbox no soportará reproducción directa del disco óptico, sólo servirá como medio de instalación. ¿Y luego? ¿Seguirá sirviendo el Blu-ray o quedará únicamente como una especie de cascarón?
Cuando reunimos las piezas, es decir, el asunto de la conexión permanente y el de la instalación obligatoria, es inevitable pensar que Microsoft realmente le está dando forma a su DRM, lo que hará muy felices a Activision, EA y a algunos estudios, pera enfurecerá a los consumidores y sobre todo, a las cadenas de tiendas.

GameStop genera $1.2 mil millones de dólares anuales en movimientos de intercambio de juegos usados. Si Microsoft termina por instrumentar este hipotético DRM, se va a perder muchísimo dinero. Y quién sabe, tal vez podríamos atestiguar movimientos de boicot, sobre todo si Sony no le sigue los pasos a este nuevo Xbox y lo deja como la oveja negra de la industria.
Otra cosa que se nos ocurre con aquello de verse obligado a instalar todos los juegos en la consola es la necesidad de un disco duro enorme, de por lo menos unos 500 GB que proyectará el precio del aparato de manera considerable, y cabe preguntarse si Microsoft no tendrá pensado reservar el disco duro sólo para juegos y canalizar los respaldos a la Nube? otra vez dependiendo de la conexión a Internet. Si es así y tomamos el modelo del Xbox actual como referencia, entonces tal vez sólo quienes tengan Gold puedan respaldar en la Nube o gocen de más espacio.
Ya podemos imaginar los encabezados: ?Falla con los servidores de Xbox borra los respaldos de millones de usuarios?. Y volvemos a lo mismo, no nos molesta la alternativa, sino la teoría de que sea la única opción. A la luz de todas estas conjeturas, dan ganas de conservar las cosas como están y hacer a un lado todas estas complicaciones.
Y por último, está el detalle de Kinect. Es casi un hecho que el nuevo Xbox integrará una versión más avanzada del periférico de registro de movimiento e incluso hay reportes que apuntan a un sistema de corte Siri para el aparato. Lo preocupante es que, según el informante SuperDaE, con la implementación, Microsoft tratará de forzar tanto a desarrolladores como a usuarios a emplear Kinect.

Con las primeras generaciones quedó demostrado que a los jugadores y a los creativos les sigue pareciendo mejor el sistema tradicional de controles con sticks. ¿Qué podría hacer Microsoft para convencernos de lo contrario al punto en el que pensemos en abandonar por completo el mando físico? La verdad casi no se nos ocurren opciones y si el nuevo Kinect no es al menos 200% más preciso que su antecesor, entonces se considerará más como un estorbo que como algo realmente práctico y útil.
Al final del día, queremos hacer hincapié en esto: no nos molestaría que el nuevo Xbox se apoyara ampliamente en la red, que instalara los juegos en el disco duro o que explotara más Kinect, nos inquietaría que esas deberían ser alternativas y una opción obligatoria que excluiría a millones de jugadores y de paso, mermaría los intereses de algunos de los socios comerciales más importantes de la compañía. Si Microsoft hace lo correcto, aprovechará el poder de su nuevo aparato para mejorar las experiencias de juego y no para poner candados o meter con calzador la adopción de ciertas filosofías que no necesariamente empatan con la realidad del mercado. Ojo, todo esto sigue siendo mera especulación, pero bien dicen que si el río suena, es que agua lleva.
No existe fecha para la revelación del nuevo Xbox, pero todo parece indicar que será antes del E3, probablemente en abril.
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