Kinect llegó a las tiendas y a muchos de nuestros hogares, pero el camino ha sido largo desde su anuncio hasta el día de su lanzamiento, y durante este tiempo surgieron muchas opiniones a favor y en contra, en ocasiones basadas en rumores y otras en las múltiples presentaciones que ha tenido este periférico alrededor del mundo.

En esta crónica narraré un poco de lo vivido desde el momento en que supe de Kinect hasta el día en que lo coloqué y jugué con él en mi casa.

Supe de Kinect en 2009, como la mayoría de los videojugadores. En ese entonces no estaba tan involucrado con los videojuegos como ahora. Me considero un videojugador que oscila entre lo casual y lo hardcore: puedo pasar horas jugando shooters y disfruto también experiencias de juego más simples, siempre y cuando mantengan cierta calidad. En la conferencia de Microsoft durante el E3 de 2009, Kinect se llamaba Project Natal, y sus cualidades me parecieron emocionantes: jugar sin uso de control, con reconocimiento de voz, reconocimiento facial, juegos multijugador de hasta cuatro personas y el uso de objetos reales dentro del juego mediante un escáner. Todas, características asombrosas que habíamos visto solo en películas. Entonces no presté atención a un pequeño detalle, una advertencia en el video que indicaba "Avance de producto: las características y funcionalidad reales pueden variar" (Product vision: actual features and functionality may vary).

Al compartir mi asombro inicial con amigos y familiares, usualmente recibí comentarios como: "¡Ah, sí! Como el Wii, ¿no?" A lo que invariablemente replicaba: "No, no es como el Wii. Este es sin controles, solo con tu cuerpo." Con el paso del tiempo, mi asombro se atenuó. Comenzaron los rumores: que si la presentación del juego en un programa de televisión en Estados Unidos tenía lag, que si los que lo presentaban estaban nada más haciendo una coreografía, y más.

La información fue esporádica durante los siguientes meses, y aun cuando gente del calibre de Steve Ballmer, CEO de Microsoft, hicieron declaraciones respecto al periférico, ninguna aportó más detalles sobre sus cualidades, costo o requerimientos. Todas estas interrogantes tendrían que esperar a resolverse hasta el E3 de 2010. Para entonces yo ya había escuchado muchas opiniones de personas más involucradas en los videojuegos, donde más o menos se mantenía el balance entre los que creían que funcionaría y los que no. Mi interés había disminuido e igualmente mi futura intención de compra.

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Presentación de Kinect durante el E3 2010

Durante el E3 2010 llegaron las respuestas esperadas: el nombre oficial de Project Natal cambió a Kinect. La fecha de lanzamiento sería en noviembre y muchos desarrolladores ofrecerían títulos para ese día. Otras interrogantes, como su precio, tendrían que esperar un mes más. Lamentablemente en esa ocasión no tuve oportunidad de probar Kinect, pero sí de ver la presentación de muchos de sus juegos, algunos de los cuales me resultaron interesantes y al parecer, funcionales. Después del E3 las posiciones se endurecieron y comenzaron a surgir opiniones de franca oposición tanto a los controles de movimiento como al Kinect, provenientes de desarrolladores y del público en general; sin embargo, yo estaba convencido, así que fui a una tienda e hice la precompra.

Llegó el día y después de más de un año de expectativa, pude jugar con Kinect. En condiciones óptimas de luz y espacio jugué el demo de Kinect Sports en la oficina. Funcionaba. Y no sólo funcionaba, en verdad era divertido. Una semana después, cuando estuvo a la venta, fui por él y jugué Kinect Adventures con compañeros del staff. Después del trabajo llegué a mi casa y comencé con la instalación: hice espacio para el sensor, lo conecté a la luz y a la consola, descargué la actualización y comencé a configurarlo. Entonces surgió el primer inconveniente: el espacio de juego entre el sensor y el sillón frente al televisor no era suficiente, por lo que tuve que recorrer un par de muebles. Hecho esto, la configuración había finalizado.

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Kinect Sports

Ya con todo listo, comencé a utilizar mi Kinect. Una de las primeras sorpesas, poco agradable, fue que el periférico utiliza un Dashboard propio y el contenido disponible aún es muy pobre en comparación con el Dashboard convencional. Probé cada botón y opción disponible utilizando mis manos; la sensación era agradable, como debe sentirse un Jedi al utilizar la fuerza para mover objetos. Decidí probar los comandos de voz y nuevamente tuve una decepción; a pesar de que lo vimos en muchas de las presentaciones de Kinect / Project Natal, este no incluye el comando de voz para apagado de la consola, por lo que tienes que utilizar un control o acercarte a apagarla directamente; sin embargo, los comandos disponibles son completamente funcionales, aunque algo innecesarios. La interfaz en general me pareció un tanto sosa, el tamaño de los botones y su activación alentan una experiencia que prometía fluidez.

Llegó la hora de jugar. Kinect incluye el juego Kinect Adventures; después de un par de pantallas de créditos comienza nuevamente con una calibración que, en este caso, es solo para comprobar el espacio que tienes disponible de juego. Hecho esto puedes comenzar a jugar. Los minijuegos incluidos resultan muy divertidos, así que con buena iluminación y espacio, el personaje en pantalla imita casi a la perfección los movimientos de tu cuerpo sin ningún retraso perceptible. Después de un rato de juego salí del espacio de juego y mi compañera de departamento tomó mi lugar. Rápidamente el juego escaneó y detectó a la nueva jugadora haciendo los ajustes necesarios; sin mayor problema pudo seguir jugando hasta completar un par de aventuras. Luego regresé al menú inicial del juego en donde se encuentra la opción para jugar los demos de Dance Central, Kinect Joy Ride y Your Shape Fitness Evolved.

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Kinect Adventures

Los demos también funcionaron a la perfección. Ninguno requirió más espacio de juego del que tenía disponible o condiciones de iluminación distintas. Algo que me pareció notable de estos juegos es que cada uno utiliza una interfaz distinta, tanto en la disposición de botones como en la activación de los mismos. En Dance Central resalta el botón seleccionado y para activarlo recorres tu mano, mientras que Your Shape te pide que confirmes la opción elegida con un botón adicional. Ambas formas resultan mucho más rápidas y cómodas que mantener tu mano sobre un botón y esperar a confirmar.

En general, Kinect es un buen periférico y al parecer mucho de su potencial está por venir. Los títulos disponibles son variados y bien desarrollados, por lo que sirven como una buena introducción de lo que será esta tecnología y modo de juego. A pesar de los detalles que en un principio me decepcionaron, creo que Kinect fue una buena compra.