Si has jugado videojuegos o visto películas durante los últimos 25 años, seguro lo conoces bien: es frío, desalmado, tiene un marcado acento extranjero, puede ser rubio y joven o viejo y malencarado, pero su mirada puede virtualmente detener una bala en el aire. El prototipo del enemigo ruso en cintas y juegos de acción conserva plena vigencia en nuestros días. Es por ello que en este artículo hablaremos de algunas de sus características más reconocibles, centrando nuestra atención en Imran Zakhaev y Vladimir Makarov, rivales jurados del comando Bravo Six y antagonistas principales de Modern Warfare 2 y Modern Warfare 3, que hoy se estrena a nivel mundial.

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El enemigo ruso parece menos amenazante a distancia

El muro de acero

La Guerra Fría fue una época de tensiones políticas entre Estados Unidos y la U.R.S.S. Una larga historia hecha breve: después de la Segunda Guerra Mundial, EE. UU. y Rusia se disputan la administración del periodo de la posguerra y se cuestionan mutuamente su papel en la reconstrucción de Europa. Esta discrepancia política alcanza su punto culminante con los eventos de Bahía de Cochinos, en la isla de Cuba, a finales de los 60, cuando Estados Unidos amenaza con iniciar una ofensiva atómica (una verdadera Tercera Guerra Mundial) contra la U.R.S.S. para disminuir e incluso terminar con su dominio.

Antes de esos eventos los rusos eran tenidos ya por adversarios acérrimos de Estados Unidos: eran sinónimo de comunismo, es decir, de una forma política que atentaba contra el modo de vida norteamericano. Desde entonces las historias de espías e infiltrados rusos en agencias gubernamentales americanas se han visto por decenas. La serie de películas protagonizadas por el espía del MI6 británico James Bond están plagadas de referencias a este contexto geopolítico.

Por la madre Rusia

Dentro de la muy confusa narrativa de Modern Warfare (es decir, Call of Duty 4 y sus dos secuelas) los rusos han aparecido nuevamente como el enemigo prototípico. Es cierto que hay más nacionalidades en pugna, pero los más amenazantes siguen siendo ellos, en especial las células ultranacionalistas armadas con poder nuclear de Imran Zakhaev y su infame y pragmático sucesor, el frío Vladimir Makarov.

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Imran Zakhaev: la encarnación de todo lo que Occidente teme de Rusia

Dentro de la cronología del juego, es 1996 cuando el aún teniente Pierce dispara contra Zakhaev, removiéndole el brazo izquierdo con una bala calibre .50 disparada desde un rifle Barret. La Guerra Fría, en nuestro contexto histórico, había terminado ?oficialmente? en 1990 con la caída del muro de Berlín, pero para el juego el evento importa poco: Zakhaev puede ser interpretado como el fantasma del viejo régimen, como una especie de zombi del comunismo que ya está muerto, pero que aún no lo sabe.

Zakhaev comienza como un vulgar traficante de armas en la ex Unión Soviética para escalar poco a poco las cúpulas del Kremlin hasta hacerse líder del partido. ?El partido?, claro, es el comunista, el único en realidad. Parece curioso resaltar la semejanza de esta escalada social de Zakhaev con la de Josif Stalin, uno de los dictadores más infames del siglo pasado. Stalin mismo era un simple bandido, una especie de ladrón de diligencias al inicio de la Revolución Rusa, en 1917. Poco a poco fue haciéndose de un grupo de seguidores que, en los años de su mandato al frente de la U.R.S.S., serían lentamente aniquilados por la paranoia del dictador. No creemos que el paralelismo entre Stalin y Zakhaev sea gratuito.

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La propaganda soviética construyó a Stalin como un líder visionario que llevaría al mundo a una nueva era de prosperidad. Nada más lejos de la realidad

Los mitos nacionales se alimentan de héroes, y en Modern Warfare 2 Zakhaev ya ha sido elevado a esa altura. Se le recuerda como ?héroe de la Nueva Rusia?, e incluso el aeropuerto donde tiene lugar la controvertida misión No Russian lleva su nombre. Es algo interesante que nos muestra esta saga bélica: para algunas personas un hombre puede ser un héroe, mientras que para otras puede ser un tirano o simplemente un enemigo.

Para terminar por el momento con Zakhaev, un detalle en apariencia menor muy rescatable: su parecido físico con un actor borroso y misterioso de la historia rusa, Rasputin, consejero del zar Nicolás II, el último zar. La leyenda dice que este hombre poseía poderes mágicos, y que cuando trataron de matarlo le dispararon, lo envenenaron y seguía con vida. Esta capacidad, por así decirlo, de resistencia que está cercana a la inmortalidad, es un aspecto de Zakhaev mismo: un líder con cierto halo espiritual y misterioso, que es la encarnación de ciertos valores conservadores. Muy diferente del pragmático y preparado Vladimir Makarov, a quien veremos en la siguiente y última página de este artículo.

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Vladimir Makarov, heredero del ultranacionalismo ruso

Makarov fue criado con la leyenda de Zakhaev en mente. De una estirpe de villano muy diferente, tiene más bien el perfil de estratega e incluso podemos hacer una pequeña relación con Osama Bin Laden: Makarov fue estudiante de historia rusa en una academia militar, es decir, gozaba de cierta educación formal, que lo condujo a identificarse con la idea general del partido ultranacionalista ruso: volver a una época anterior a la revolución comunista hasta la era de los zares. Según los datos, Osama Bin Laden no era un líder desorganizado e impulsivo, sino que sus acciones, por más terribles que puedan parecer, tenían una justificación dentro de sus planes. Un muy diferente tipo de ?villano? si se le compara con Stalin, hombre rudo que se avergonzaba hasta avanzada edad de no haber aprendido nunca a leer correctamente.

Otro aspecto curioso de Makarov es su apellido, que puede ser un pseudónimo, es decir, no es su nombre ?real?. ?Makarov? también es una pistola calibre .22 diseñada en Rusia al final de la Segunda Guerra Mundial. Es el revólver estándar del ejército ruso desde entonces a la fecha. Su cargador fue especialmente diseñado, de modo que, si el enemigo capturaba un depósito de municiones, las balas no pudieran ser utilizadas en pistolas más comunes de 9 mm. No puede ser gratuito que Vladimir Makarov, un ultranacionalista fanático, tenga el nombre de un arma sinónimo del nacionalismo ruso.

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Pistola Makarov .22, ¿coincidencia?

Otra vez dentro de la historia de Modern Warfare 2, los eventos donde participa Makarov tienen lugar en el año 2016, lo que nos pone en la perspectiva de un futuro distópico, alejado de nuestra realidad inmediata pero no tanto como para que no los encontremos realistas y cercanos en el tiempo. Los negocios con que Makarov financia su organización terrorista son similares a los de los traficantes de droga actuales o a las células paramilitares en distintos puntos del globo: tráfico de personas y lavado de dinero, además de un inicio como mercenario. La diferencia entre un terrorista y un bandido es el objetivo político que caracteriza al terrorista.

La persecución de este objetivo político es lo que sostiene a Makarov y a Zakhaev como personajes prototípicos en Modern Warfare: a pesar de que estamos en la era moderna, lo que ambos representan es la amenaza latente del viejo orden, todo aquello que podría revivir las hostilidades entre Rusia y Occidente. Es por eso que en los trailers de la nueva entrega se insiste con la imagen ?WW3?, porque una hipotética Tercera Guerra Mundial podría muy bien darse en el enfrentamiento de un bloque soviético restablecido y los miembros de la OTAN, es decir, las potencias occidentales.

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No Russian marca dentro de la historia el momento en que se planta el pretexto perfecto para una nueva guerra de proporciones internacionales

¿Tercera Guerra Mundial?

Este conflicto bélico inicia dentro del juego a causa de Makarov mismo: el objetivo de No Russian era precisamente mostrarle a los rusos que el atentado terrorista del aeropuerto había sido ejecutado por un norteamericano, el agente encubierto Joseph Allen, quien es asesinado por Makarov al final de la misión (no me culpes por spoilers: el juego fue estrenado en 2009). El hallazgo de ese cuerpo en el aeropuerto es la excusa perfecta para comenzar lo que será conocido como la guerra ruso-estadunidense, que comienza en MW2 con el lanzamiento de misiles nucleares, mismos que MacTavish y compañía se encargan de hacer explotar en la atmósfera.

Si podemos hacer algunas predicciones para MW3 basados en el prototipo de adversarios rusos, seguramente veremos el retorno de Makarov, a quien perdimos después de que entregó a Price la localización de Shepherd a cambio de no perseguirlo. Durante ese tiempo Makarov debió haber fortalecido su ejército y encontrado nuevos aliados. La ?sorpresa? de MW2 fue darnos cuenta de que el verdadero enemigo era Shepherd, un aparente aliado. Nuestra apuesta es que escenas como la destrucción de la Torre Eiffel en Francia son provocaciones de Makarov, quien astutamente hará que se culpe a los norteamericanos por ellas. La serie pretende tener un trasfondo de intriga (lo que logran sólo a veces), por lo que una simple ofensiva de este personaje en su papel de ?dominador mundial? sería muy poco creíble.

Los enemigos rusos en los videojuegos actuales son el fantasma de la amenaza comunista. Es cierto que algunas sociedades árabes y musulmanas también están cerca de nuestro punto de vista histórico y se han convertido rápidamente, al menos para Estados Unidos, en sinónimo de naciones terroristas y peligrosas, pero el ruso está mucho más fijado al imaginario occidental después de casi un siglo de tensiones políticas. No deberá sorprendernos que en el futuro los rusos pierdan este halo de misterio y amenaza y que, en cambio, otros grupos asiáticos sean absolutamente elevados al rango de antagonista prototípico de los valores occidentales. Tal vez MW3 nos dé nuevas pistas al respecto.