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La historia de los videojuegos musicales
Por Alexis Patiño elDel Pianosaurio a la guitarra de plástico y más allá

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En un periodo conocido como la Prehistoria de los videojuegos, antes de que estos se apoderaran del mundo y se desarrollara la civilización y la cultura, lo más novedoso que nos podía regalar la industria del entretenimiento musical era el grandioso fenomenal y nunca olvidado Pianosaurio.
Por suerte, al homo gamer se le ocurriría que la unión entre la música y esta nueva tecnología de bits podría desencadenar algo interesante. Desde las primeras consolas capaces de generar las antiguas tonadas que iban más allá de simples beeps y boops, se manifestó con fuerza el deseo de lograr una divertida interacción entre el jugador, la música y una plataforma de videojuegos.
Fue así como comenzó el largo camino en el que aún nos encontramos y que parece llevarnos a cerrar un círculo donde al principio se buscaba enseñarnos a tocar un instrumento, para después enfocarse en la diversión y regresar a la intención del aprendizaje.
En La historia de los videojuegos musicales fueron muchos los héroes que murieron en el intento por lograr desarrollar un género que nos mantiene actualmente enviciados, y aquí en LevelUp, mencionaremos los más destacados. A todos aquellos caídos, descontinuados e incluso a los que se quedaron en los anaqueles de las tiendas, les tenemos un eterno agradecimiento, ya que sin ellos no tendríamos los grandiosos títulos actuales.

Las exhaustivas investigaciones arrojan como resultado que por ahí del año 1987, en la zona que hoy conocemos como Japón, Nintendo había lanzado el llamado Family Computer Disk System, un periférico que funcionaba con discos parecidos a los floppy, los disk cards, que le proporcionaban un poco más de potencia al Famicom.

Fue en ese sistema donde vió la luz el primero de nuestros títulos.

Otocky (1987). Era un side-scrolling shooter o lo que conocemos como un juego de navecitas con vista lateral, lo curioso era que podías disparar en ocho direcciones, y a cada una le correspondía un sonido diferente de una octava, ya saben, do, re, mi, fa, sol, la, si, y de nuevo do, así que si eras suficientemente creativo, podías interactuar con la música de fondo inventando toda una sinfonía mientras eliminabas enemigos. Por cierto, al terminar el juego se desbloqueaba un editor musical donde eras libre para divertirte como enano creando tus propias melodías.
En 1990 a The Software Toolworks le pareció buena idea implementar un sistema de aprendizaje de piano que funcionara por medio de un teclado midi y una computadora o consola, y así nació:

Miracle Piano Teaching System (1990). Una caja gigante que contenía un teclado, un cartucho o en su defecto diskettes, un pedal y una madeja de cables, entre otros accesorios, era lo que recibías a cambio de aproximadamente USD $500. No tengo que decir que el precio fue uno de los factores que arruinó este innovador sistema de aprendizaje, que por medio de una interfaz muy amable te explicaba dónde poner tus dedos en el teclado y que a cada dedo le corresponde un número cuando tocas el piano. Comenzaba con fáciles ejercicios de calentamiento donde familiarizabas tus dedos con los números, después te introducía en la lectura de partituras e incluía un minijuego llamado Roboman donde tenías que tocar las notas correctas para construir un puente al mismo tiempo que un robot caminaba sobre él; si te equivocabas, el robot caía y tú perdías.

Después del NES la evolución dio lugar al SNES y la música no podía faltar en la librería de una nueva consola. Así vio la luz:
Mario Paint (1992). Este título incluía un mouse y un mousepad de plástico; se trataba de un programa donde podías crear imágenes pixel por pixel con diferentes herramientas, como si fuera un programa de computadora e incluía minijuegos como el de un matamoscas, entre otros.
Sin embargo, lo que ahora nos interesa es que entre sus curiosidades tenía un editor musical con el cual los videojugadores se volvieron locos, y su creatividad podía verse en un pentagrama donde se colocaban los personajes del mundo de Mario Bros., debido a que cada uno emitía un sonido diferente. Estas creaciones aún puedes verlas en youtube, pero la importancia de todo esto radica en que demostró que había muchos jugadores hambrientos por algo musicalmente accesible a su uso y a sus bolsillos.

El Playstation no se quedó atrás y nos regaló varios títulos interesantes, entre ellos:

PaRappa the Rapper (1996). La idea era controlar a un rapero en un ambiente tridimensional, donde los personajes y la mayoría de los objetos eran bidimensionales, o por lo menos como una hoja de cartón; la historia del juego era muy tonta, pero lo divertido era "cantar" las canciones presionando los botones correctos en el momento adecuado. Posteriormente, en 1999 jugaríamos con la compañera de PaRappa, UmJammer Lammy y tendríamos la primera experiencia guitarrera en una consola casera. El juego era prácticamente el mismo, y aunque las canciones, la historia y el instrumento eran diferentes, resultaba igualmente adictivo.
Y entonces llegaría el gran año 1999, cuando Konami desencadenaría el monstruo musical en arcades y consolas. Este final de milenio vio nacer a:
Dance Dance Revolution. Este juego se valió de un piso electrónico con luz, como el que soñaban tener los amantes de la música disco y los fans de Michael Jackson; se trataba de cuatro páneles acomodados como si fueran un D-Pad gigante que se iluminaban cuando los pisabas, el objetivo era pisar el panel correcto cuando la flecha en la pantalla cruzaba una línea que le correspondía a ese cuadro.
Pump it up. Los coreanos querían una rebanada del pastel y Andamiro se encargó de desarrollar un producto similar al de Konami pero con cinco páneles acomodados en forma de "X". Su popularidad rebasaría la de DDR en muchos países.
Techno Motion. A otros coreanos se les ocurrió que sería genial unir ambos tipos de piso y crearon este monstruo musical de baile donde utilizabas nueve páneles y te ofrecía la opción de bailar al estilo DDR, PIU o mezclando ambos al usar todos los páneles. ¡La locura! Sólo vimos dos Arcades de Techno Motion.

Y si piensas que a partir de entonces la civilización se convirtió en sedentaria y los humanos se aferraron a los cómodos sillones de sus hogares, estás muy equivocado, los primeros fósiles de la era de los instrumentos musicales plásticos son de 1999, pero eso lo veremos en la segunda parte de este breviario histórico cultural.
La historia continúa aquí: http://www.levelup.com/articulos/10383/La-historia-de-los-videojuegos-musicales-segunda-parte/
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