La industria es más rentable que nunca, pero al mismo tiempo, se está cayendo a pedazos. ¿Cómo es esto posible? En 2020, “consolidación” se convirtió en la palabra de moda y anticipó el inicio de una nueva era dorada para los videojuegos. Mientras el mundo estaba en suspenso por la pandemia, nuestro entretenimiento favorito vivía un boom sin precedentes, con ingresos históricos, inversiones multimillonarias y una ola de adquisiciones que prometían un futuro brillante. Ahora, esa expansión se detuvo y la industria vive una crisis marcada por despidos masivos, estudios cerrados y juegos cancelados. ¿Qué salió mal?

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Una apuesta que prometía cambiarlo todo

En lo que va de 2026, la industria acumula más de 6000 despidos, que han afectado a 80 estudios y provocado el cierre de 16 compañías. El desastre de PlayStation con Bungie y la hecatombe de XBOX dejan claro que nadie está a salvo, y que la situación va de mal en peor. Lo desconcertante es que esta crisis ocurre justamente cuando la industria genera más dinero. De acuerdo con un reporte de Newzoo, el mercado tuvo ingresos por $201.6 mil millones de dólares durante 2025, los más elevados en toda su historia.

A la par, los despidos aumentaron considerablemente durante el último lustro: más de 45,000 personas perdieron su empleo y cientos de desarrolladores abandonaron la industria. Entonces, si las ganancias siguen creciendo año con año, ¿por qué hay una crisis generalizada y tantas compañías la están pasando mal?

Para entender esta paradoja que tiene en jaque a la industria, debemos recordar lo populares que fueron los videojuegos durante la pandemia. Las ganancias del sector se dispararon a las nubes, porque fueron el medio ideal para entretenernos y mantenernos conectados en el confinamiento. Esto creó expectativas demasiado positivas para todo el mercado, y la llegada de PS5 y XBOX Series X|S avivó todavía más el fervor por los videojuegos.

Consolidación de la industria
Los gigantes de la industria apostaron todo por las compras y la expansión desmedida

Así inició una fiebre de inversiones y, al mismo tiempo, las grandes compañías protagonizaron una guerra de billetazos. Compraron estudios, franquicias y talento a diestra y siniestra, totalmente convencidas de que el crecimiento acelerado había llegado para quedarse. En apenas unos años, Activision Blizzard King, Bethesda, EA, Bungie y muchos otros estudios cambiaron de propietario o dejaron de ser independientes. Como consecuencia, Microsoft, Sony, Take-Two, Embracer Group, Tencent y Savvy Games crecieron de manera desmedida y reconfiguraron el mapa de la industria en tiempo récord.

Las contrataciones también alcanzaron un ritmo frenético y los estudios crecieron como nunca para trabajar en proyectos cada vez más ambiciosos y costosos. El desencanto llegó cuando el mundo volvió a la normalidad. Los castillos de naipes se desmoronaron y el sueño de la consolidación se convirtió en un verdadero baño de sangre que ahora nos salpica a todos.

El costo de una expansión sin precedentes

Irónicamente, los inversionistas acertaron con los pronósticos que hicieron durante la pandemia. Desde 2020, los ingresos de la industria han crecido sin excepción, año con año. La consolidación fue una victoria desde el punto de vista estratégico y financiero, pero también fue una gran derrota debido a los sacrificios y al enorme costo humano que representa.

La historia reciente de XBOX resume a la perfección este desastre. Microsoft soltó un cheque en blanco para que su división de juegos se expandiera y diversificara rápidamente. La compañía fundó estudios, compró desarrolladoras AA y AAA, aumentó el alcance de Game Pass e invirtió en múltiples proyectos de terceros. Ahora, todo está en riesgo y su futuro es más incierto que nunca.

Luego de una expansión desenfrenada, XBOX se convirtió en una serpiente que se devora a sí misma, todo por culpa de una estrategia mal ejecutada donde, curiosamente, la falta de inversión nunca fue un problema. XBOX logró convertirse en uno de los editores más grandes de la industria, pero también en el protagonista de la mayor ola de despidos en la historia de los videojuegos.

Como si los cierres de Tango Gameworks, Arkane Lyon y The Initiative fueran poca cosa, Microsoft pasó otra vez la guillotina por XBOX Game Studios. A lo largo del año fiscal 2027, perderá 3200 empleados, con afectaciones en Activision Blizzard King, Bethesda y Mojang Studios. Por otro lado, Compulsion Games y Double Fine Productions volverán a ser independientes, y Ninja Theory y Undead Labs tendrán nuevos dueños. Mientras tanto, el futuro de Arkane Lyon está sobre las cuerdas, al igual que el desarrollo de Marvel’s Blade.

Xbox Game Studios compañías
XBOX Game Studios volverá a reducir su tamaño tras un crecimiento acelerado

Asha Sharma reconoció que “no es posible ni deseable poseer todos los grandes estudios” y que XBOX no es “el mejor hogar para todo tipo de estudios”, lo que demuestra que la expansión de la marca fue un fracaso mayor. La consolidación creó conglomerados tan grandes, que sus errores también arrastran a compañías externas que dependen de inversiones para poder pensar en desarrollar nuevos juegos. Como ejemplo está IO Interactive, que tuvo que despedir personal luego de perder el respaldo de XBOX para el desarrollo de Project Fantasy, su nueva IP.

Desafortunadamente, este caso está lejos de ser una excepción. A mayor o menor escala, la crisis se ha replicado en toda la industria. PlayStation hizo una masacre en Bungie y cerró 6 estudios sólo durante esta generación. Tencent, Embracer Group, Warner Bros. Games, Ubisoft y NetEase dieron marcha atrás a sus planes de expansión con recortes de inversiones, cancelaciones de proyectos y cierres de estudios. Además, Meta, Netflix y Amazon contribuyeron al desastre luego de fracasar en su intento por entrar en la industria.

Ni siquiera el éxito de Fortnite fue suficiente para salvar a Epic Games de esta crisis. Aquí, otro de los problemas es el auge de la inteligencia artificial, que prolongó el discurso optimista sobre el potencial de la industria, mientras que las crisis tecnológicas —como la escasez de memoria— pusieron a prueba el modelo de negocios.

Despidos Bungie
El panorama para PlayStation y varios de sus estudios también es alarmante

A la vez, otras formas de entretenimiento comenzaron a ganar terreno y a competir por la atención y la cartera de los jugadores. Sí, los ingresos del mercado crecieron, pero se concentran en un cúmulo pequeño de juegos, como Fortnite, Roblox, Call of Duty y GTA. Todo esto, en conjunto, evidencia que el modelo que impulsó la consolidación dejó de ser sostenible y que es necesario un cambio igual de radical para seguir adelante.

Una industria obligada a reinventarse

Tras años de despidos y cierres, la pregunta es inevitable: ¿quién es el culpable de una de las peores crisis de la industria? Los desarrolladores, quienes pagan los platos rotos de la consolidación, creen tener la respuesta. Una encuesta de Game Developer Collective reveló que 64% de los creativos culpan a los inversionistas, pues sus expectativas irreales crearon una industria donde hacer buenos videojuegos resulta insuficiente para sobrevivir.

En contraste, Jason Della Rocca, consultor y asesor financiero, sostiene que los inversionistas se dejaron llevar por un mercado que prometía ganancias rápidas, pero terminó desplomándose a causa de sus errores. La realidad es que adjudicar la crisis a un solo responsable es simplificar el problema. Otro porcentaje de los encuestados cree que la mala gestión de los directivos y el aumento desmedido de los costos de desarrollo fueron factores igual de decisivos.

En este sentido, la pregunta no debe ser quién provocó esta crisis, sino qué debe cambiar en la industria para evitar un colapso. Hay que considerar que XBOX, PlayStation y otras compañías están en medio de su peor resaca y perderán algo muy importante. Podrán tener mejor tecnología y un alcance nunca visto, pero se quedarán sin ese talento que las hizo grandes. Actualmente, los desarrolladores son considerados elementos desechables de la industria, cuando en realidad son la pieza clave de todo el rompecabezas.

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Las grandes compañías quedarán rezagadas al perder su talento y visión creativa por los despidos

Aquí, coincidimos con la opinión del analista Joost van Dreunen, quien considera que los grandes conglomerados difícilmente podrán recuperar su talento o su visión creativa y, tarde o temprano, quedarán rezagados por descuidar a sus desarrolladores. Desde esta óptica, Nintendo, Capcom y otros pocos estudios brillan en medio de la oscuridad, como casos de éxito que han sabido sobreponerse a la situación con excelentes resultados financieros y laborales.

Sin duda, la industria se verá obligada a reinventarse una vez más, y deberá hacerlo lejos de espejismos y burbujas, como la IA y el metaverso, que la acercaron al precipicio. Expertos coinciden en que el camino es recuperar un modelo de negocios sostenible, con expectativas realistas que no atenten contra sus trabajadores. Mientras tanto, lo más probable es que, durante un buen rato, continuemos siendo testigos de los efectos negativos de la consolidación.

¿Crees que la industria podrá encontrar un punto de equilibrio luego de la tormenta? Cuéntanos en los comentarios y sigue informado con lo más relevante en LEVEL UP.

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