“No tendrás nada y serás feliz” es una frase que resume muy bien el futuro que nos espera como jugadores. PlayStation abandonará el formato físico en enero de 2028 y hará una transición a lo digital que parece inevitable. Con ello, el debate dejó de ser cuál formato es mejor y, ahora, debemos hablar de algo mucho más importante.

Como consumidores, seremos parte de una industria en la que nadie nos garantizará el acceso al contenido por el que pagamos, y opciones como prestar, revender o compartir nuestros juegos simplemente dejarán de existir. Esto es apenas la punta del iceberg de un problema aún mayor, que pone en evidencia que la industria no está lista para dar el salto a lo digital sin perjudicarnos.

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El verdadero problema detrás de la desaparición del formato físico

Con el paso de los años, el formato digital ganó una enorme popularidad, y es fácil entender por qué. Las descargas nos ofrecen inmediatez y muchas comodidades a las que es difícil renunciar, pero no todo es color de rosa. A cambio, nos obligan a depender de términos y condiciones que las compañías controlan y pueden modificar a su antojo, mientras que nosotros sólo podemos aceptarlos.

Pese a esto, lo digital ya domina el mercado y los números lo demuestran. Cuando el PS4 se estrenó, los juegos digitales representaban menos de 10% de las ventas de Sony, pero el panorama cambió radicalmente con los años. Hoy, 8 de cada 10 juegos que la compañía vende se distribuyen a través de la PS Store. Con estas cifras sobre la mesa, Sony justificó su decisión de abandonar la producción de juegos físicos a partir de 2028, para supuestamente adaptarse a “nuestros hábitos de consumo”.

La realidad es que los juegos físicos están lejos de ser un producto de nicho. Sólo en 2025, PlayStation despachó cerca de 70 millones de títulos en disco. Es verdad que los números han descendido de forma importante, sobre todo en sus juegos first-party y en regiones como EUA, pero el mercado sigue vivo con cientos de miles de copias que se mueven diariamente en las tiendas, el mercado de segunda mano y los círculos de coleccionistas. Sin embargo, esta forma de distribución representa un gran inconveniente para las grandes empresas y, sí, todo se resume a dinero.

Juegos físicos Sony
El formato físico tiene los días contados ante la popularidad de los juegos digitales y los servicios de suscripción

Jason Schreier, periodista de Bloomberg, hizo las cuentas y reveló que PlayStation recibe $45.50 USD por un juego first-party físico que vende a $70 USD, ya que la diferencia se reparte entre las tiendas y los costos de fabricación. En digital, esos $70 USD ingresan directamente a la cartera de la compañía, con descuentos menores por impuestos y otros gastos. Los editores externos también reciben un beneficio semejante por distribuir sus juegos sólo en formato digital, lo que explica por qué tienen tanta prisa por despedirse de los discos.

El formato físico no desaparecerá porque nadie lo compre, sino porque el digital da a las compañías un mayor control sobre el mercado. El fin de los discos cambiará las reglas de la industria y no será precisamente a nuestro favor.

Durante años, hemos sido testigos y víctimas de políticas anticonsumidor, muchas veces respaldadas por términos y condiciones que, seamos sinceros, casi nadie lee. Sin los discos como una alternativa, esas condiciones se convertirán en la única regla y, de esta forma, quedaremos sujetos a las decisiones que tomen PlayStation y el resto de compañías sobre nuestro contenido. Lo alarmante es que ese futuro ya está aquí, incluso años antes de que el formato físico pase a la historia.

No tendrás nada y serás feliz con los juegos digitales

Ahora es más importante que nunca recordar que “comprar” un juego digital no significa que realmente sea nuestro. Al pagar, sólo recibimos una licencia que se vincula a nuestras cuentas, ya sea en PlayStation, XBOX, Steam o Nintendo. La realidad es que los discos tampoco nos dan la propiedad absoluta del contenido, pues muchas veces son simples llaves que dependen de actualizaciones, descargas adicionales y servidores para funcionar; sin embargo, al menos podemos prestarlos, venderlos, regalarlos o coleccionarlos.

Con el dominio de lo digital, todas esas libertades desaparecerán tarde o temprano. Esto pone en evidencia la falta de regulaciones en cuanto a propiedad digital y políticas que nos protejan de posibles abusos por parte de las compañías. PlayStation ya nos dio un vistazo al futuro oscuro que nos espera.

Recientemente, la compañía anunció que retirará más de 500 películas y series que sus jugadores compraron, y no ofrecerá reembolsos o algún tipo de compensación. En algunos países, sus políticas también le permiten eliminar cuentas de PSN, con todos sus juegos digitales, después de 36 meses de inactividad. Como cereza del pastel, el cierre de las tiendas de PS3 y PS Vita demuestra lo efímero que es este formato y lo desprotegidos que estamos ante una industria sin soporte físico.

PlayStation fin del formato físico
El fin del formato físico revela los peligros de un futuro digital

XBOX no se queda atrás, pues casos recientes demostraron lo fácil que puede ser perder una biblioteca digital. Un jugador brasileño perdió el acceso a todos sus juegos, después de que Microsoft bloqueara su cuenta por un supuesto hackeo. Otro fan también perdió miles de dólares en juegos por un problema similar. Al final, ambos recuperaron su contenido, pero necesitaron una demanda o presión pública para lograrlo, y estamos seguros de que no todos tendremos la misma suerte.

Estos casos demuestran que nuestras bibliotecas digitales y nuestra inversión de años dependen de decisiones que no podemos controlar. Un problema con nuestra cuenta, el cierre de un servidor o la expiración de una licencia puede arrebatarnos todo nuestro contenido de la noche a la mañana. El tema debería ser una prioridad para la Entertainment Software Association (ESA), organismo que asegura proteger a los consumidores; sin embargo, la asociación ha preferido guardar silencio y no pronunciarse al respecto. Su falta de propuestas es poco sorprendente, pues el organismo representa a Sony y a otras grandes compañías interesadas en acelerar la transición hacia lo digital.

Por el lado legal, las noticias tampoco son muy positivas. La Unión Europea reconoció que no puede exigirle a PlayStation, ni a ninguna otra compañía, que mantenga los juegos físicos en el mercado. El movimiento Stop Killing Games intentó cambiar el panorama, pero las autoridades concluyeron que tampoco pueden obligar a las compañías a mantener sus juegos funcionales luego de cerrarlos. Al menos, Brasil ya puso algunas ideas sobre la mesa. Una propuesta de ley obligaría a las empresas a notificarnos sobre el cierre de un juego con 180 días de anticipación, habilitar un modo sin conexión e, incluso, a darnos reembolsos.

México también comenzó a mover sus fichas, pues la diputada Iraís Reyes y el senador Luis Donaldo Colosio presentaron una denuncia contra PlayStation por el fin del formato físico. Advierten que Sony tendrá un mayor control en un ecosistema que de por sí ya es cerrado, algo que quedó claro con la próxima regionalización de los precios en la PS Store mexicana, donde la tasa de conversión para comprar juegos digitales ya generó polémica.

Iraís Reyes juegos formato físico
Autoridades de México, Brasil y demás países ya buscan alternativas para evitar la desaparción del formato físico

Otro tema que las grandes compañías prefieren no tocar es la herencia digital. China ya dio algunos pasos para reconocer el valor legal y la posible transferencia de bienes digitales, como las cuentas de videojuegos. En México, también se han presentado propuestas para incluir el contenido digital en las herencias, aunque por ahora todo sigue a discusión. Es un hecho que las compañías ya tienen listo un futuro sin juegos físicos, pero nosotros llegaremos a él con menos opciones y sin la certeza de que siempre podremos disfrutar aquello que nos apasiona.

La industria no está lista para dar el salto a lo digital

Si la industria de los videojuegos apostará todo por lo digital, debería ofrecernos más que las simples comodidades a las que ya estamos acostumbrados. Por fortuna, los discos no desaparecerán de la noche a la mañana, y aún hay tiempo para tomar medidas que hagan menos agresiva esta transición.

Los juegos publicados antes de enero de 2028 aún podrán debutar en disco, pero sólo si sus editores están interesados. Posteriormente, deberemos acostumbrarnos a una nueva realidad, con tiendas repletas de cajas que sólo incluirán códigos de descarga. Reportes aseguran que PlayStation 6 y Project Helix llegarán sin lector de discos, lo que supone que el cambio es irreversible en este punto.

Por fortuna, parece que las compañías no nos dejarán del todo desamparados. Microsoft prepara Disc2Digital, una función para convertir sin costo los discos de XBOX One y XBOX Series en licencias digitales. Se trata de un paso necesario para conservar nuestras colecciones ante el cambio que se avecina, aunque sigue siendo insuficiente. También faltan opciones para compartir o transferir licencias y preservar los juegos sin tener que rompernos la cabeza con complicados sistemas de protección.

Formato físico juegos
El fin de una era se acerca y la industria dará el paso prematuramente

Durante años, el PC gaming ha demostrado que el problema no es el formato digital, sino la forma en que las compañías lo administran. En PC podemos descargar archivos, adquirir contenido en varias tiendas, crear copias de seguridad y comprar juegos sin DRM, lo que evita que nuestras compras queden atrapadas en una sola plataforma o en un ecosistema cerrado.

Sin duda, la industria aún tiene muchos puntos que atender en materia legal y de derechos de consumidor para dar el salto a lo digital. Aún hay tiempo para hacerlo y garantizar que tendremos más garantías como jugadores, pero la gran incógnita es saber si las compañías al menos lo intentarán.

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