Los videojuegos son, cada vez con más frecuencia, tema de conversación, ya sea porque paulatinamente cubren temas más diversos, porque son objeto de constantes acusaciones o porque se tornaron tan sofisticados que aparecen en el radar del entretenimiento general más a menudo.

Por otra parte, hay para quienes no son más que juegos para niños, y hay otros que defienden que van más allá de eso. Independientemente de la respuesta, la realidad es que abarcan una amplia gama de géneros y tratar de englobar al jugador estándar resulta muy complicado, pues hoy hay gamers niños, adultos e incluso de la tercera edad; también hay hombres y hay mujeres. Sin embargo, lo que tienen en común es que acuden a los videojuegos en busca de algo distinto.

¿Pueden categorizarse, entonces, los videojuegos como juegos de niños en la actualidad? O, más interesante todavía: si son juegos, ¿encajan en la misma definición que el ajedrez o las damas chinas? ¿Y qué hay de quienes los practican? ¿Es acaso el jugador de Call of Duty idéntico en cuanto a su perspectiva y expectativa del entretenimiento electrónico a aquel que gusta solamente de Mario Bros.?

Hace varios meses, ahondamos un poco en las motivaciones que nos llevan a jugar, pero en busca de un vistazo más profundo del tema, esta vez recurrimos a una especialista. Y no a cualquiera, sino una que además es jugadora. Angélica B. Ortiz de Gortari es mexicana, psicóloga y tiene maestría en salud mental, así como en bioética y derechos humanos. Le gusta la poesía, viajar y hacer reflexionar a las personas, que es precisamente lo que esperamos logre este artículo.

Cabe aclarar que reside en Inglaterra, donde prepara un trabajo doctoral enfocado en el Fenómeno de Transferencia de los Videojuegos, el cual abordaremos en otro momento. Basta decir, por ahora, que dicho fenómeno es el que te hace ver una barra de vida sobre la cabeza de tu hermano luego de un maratón de 7 horas de Mortal Kombat o el que despierta en ti una extraña necesidad de conducir sobre la banqueta cuando pasas mucho tiempo manejando por Los Santos.

Jugar es cosa de adultos también

Iniciamos nuestra charla con ella hablando sobre por qué el jugador estándar, de acuerdo con la ESA, tiene 35 años de edad. Promedio que, además, parece ir en aumento. Es decir, cuando uno piensa en la palabra juego, viene a su mente la imagen de un niño con un globo o de una niña saltando la cuerda. Ya de perdida, la de un adolescente u hombre joven pateando un balón de futbol. No obstante, Ortiz de Gortari aclaró que el juego es un asunto de satisfacción, libertad, placer y recompensa; conceptos que todos procuramos alcanzar sin importar la edad. En otras palabras, el juego cambia según las diferentes etapas de la vida, mas no en cuanto a esencia, y en ese sentido, tanto una partida de ajedrez como una de StarCraft serían similares.

"Sea cual sea el juego que juguemos, éste va de la mano con algún tipo de placer. Somos seres lúdicos por naturaleza.", nos dijo la egresada de la Universidad de Monterrey. También nos recordó que el juego se practica desde las eras más antiguas de la humanidad.

"El niño juega creando caracteres imaginarios; sucesos, eventos, adoptando diferentes roles. Mientras que el adulto típicamente sueña despierto, fantasea, escribe poesía. Cuando éramos niños, lo primero era hacer las tareas y después recibir el premio de poder jugar. Jugamos para sentirnos niños.", añadió, e hizo hincapié en la profesionalización del entretenimiento electrónico, que conferiría a sus practicantes un aura de gladiadores modernos.

Experimento y libertad

El niño no suele aplastar hormigas por maldad, sino por curiosidad. El problema es que, en la medida que crecemos, esa curiosidad implica riesgos cada vez mayores, los cuales pueden experimentarse mediante el juego y, mejor aún, del videojuego. Esto conlleva emoción, pero no hay peligro real y existe una recompensa, razón por la cual muchas de las actividades que llevamos a cabo en el mundo actual están matizadas con el pincel del videojuego. Por ejemplo: ir a comer a un restaurante un número de veces y acumular un descuento, responder una trivia genérica y llevarse un premio, acceder a un sitio de Internet con frecuencia y subir de rango; ese tipo de cosas.

"En general, los videojuegos nos dan la libertad de cuando [éramos] niños de cometer errores, de intentar cosas a prueba de errores (...) nos dan la oportunidad de experimentar con lo prohibido, rompiendo reglas, identificándonos con caracteres, proyectando lo que somos, parte de lo que somos o no somos y lo que deseamos ser." , aseguró la psicóloga.

Y quizá ese apetito por encontrarnos a nosotros mismos nos conduce por diferentes senderos de entretenimiento electrónico a los cuales hemos denominado géneros. Cada género de videojuego, además de exponer paradigmas de diseño y mecánicas diferentes, satisface diversas necesidades en el jugador. Algunos buscan desahogo, otros socializar, unos más el escape de la realidad, o la competencia, y otros un poco de todo.

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Para tener una perspectiva más ordenada de estos apetitos y satisfacciones, Ortiz de Gortari se remitió a un modelo denominado OCEAN, compuesto por 5 perfiles de personalidad y del cual se desprenden, al menos, 4 tipos de jugador.

"Este modelo ha sido típicamente empleado para identificar los motivos que nos llevan a jugar videojuegos. Generalmente, la práctica de jugar videojuegos está asociada con emoción, desafío, competencia, diversión, exploración, fantasía e interacción social."

El jugador extrovertido

El perfil del jugador extrovertido encaja a la perfección con ese compañero de la escuela que siempre parece estar de buen humor y que se aburre fácilmente si no hace algo nuevo y emocionante con regularidad; es cálido, empático y activo. Le gusta socializar y potenciar sus emociones, "por lo que es atraído por juegos en línea, pero también le atraen juegos violentos", no solamente por la excitación que estos generan, sino también porque, hasta cierto punto, disfruta la violencia.

"Algunos estudios sugieren que los individuos extrovertidos interactúan más violentamente al jugar videojuegos.", añadió Ortiz de Gortari, aunque reconoció que los resultados de dichos trabajos distan de ser definitivos.

Suena como el tipo de jugador buena onda que nos topamos en Battlefield, en FIFA o en GTA Online. No le da miedo competir ni la sangre de la guerra virtual.

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Minecraft es un buen ejemplo de juego de exploración y de libertad

El jugador neurótico

Se trata de ese miembro del grupo de amigos que suele estar moviendo la pierna nerviosamente o comiéndose las uñas. Asimismo, se pone tenso, triste o de mal humor con facilidad. "Este tipo de jugador generalmente juega en busca de diversión para relajarse, disminuir la tensión y escapar de las tensiones.", nos comentó nuestra interlocutora. En otras palabras, procura no sufrir dentro del juego porque se angustia lo suficiente en el día a día, así que títulos muy violentos no son de su predilección o le sirven solamente para confirmar sus miedos e inseguridades. Es de suponer entonces que aquí podrían converger quienes juegan exclusivamente títulos con clasificación E o T. Hay algo que nos conduce a pensar también que dentro de esta clasificación encontraríamos al jugador que aplica el abandono por frustración o rage quit.

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Esto no es muy zen que digamos...

El jugador amable

Es ese tipo al que coloquialmente le conferimos la cualidad de ser "zen"; es decir tranquilo. "Se caracterizan por ser altruistas, cuidadosos o autocontrolados, empáticos, confiados y no son agresivos. A este tipo de individuos no les gustan los medios violentos.", sostuvo Ortiz de Gortari.

Tal vez jueguen World of Warcraft, o títulos de deportes o los JRPG, pero difícilmente los veremos en una partida multiplayer de Gears of War, arrojando improperios por todos lados o lanzando el control contra la pared.

El jugador abierto

A partir de la descripción de este perfil, pensamos que se trata del típico que evita los títulos populares o mainstream, y opta por aquello que encaja con su definición de complejo y sofisticado. "Estos individuos se caracterizan por estar abiertos a la fantasía, a lo estético; son sentimentales, les gustan las ideas nuevas y los valores; son curiosos y se interesan por actividades intelectuales."

Para ellos, los videojuegos son la ventana hacia algo fresco y diferente, así que Final Fantasy o The Elder Scrolls podrían ser su hábitat idóneo, pero también los imaginamos analizando hasta el cansancio las implicaciones sociopolíticas, culturales y religiosas de BioShock: Infinite. Probablemente también nos encontremos a este tipo de jugador en The Last of Us, llorando sin parar por la decadencia de la humanidad.

Todos podemos ser un licuado

Ahora bien, como suele ser el caso con este tipo de clasificaciones, hay una dosis de flexibilidad implícita porque somos seres con diferentes dimensiones, de acuerdo con la psicóloga. ¿A quién no le ha tocado cruzarse con alguien que disfruta una buena partida de PES con los amigos, pero que en realidad no goza del futbol y lo hace por competir o que juega Mario Party, sin embargo, también ejecuta a su rival con un brutal Fatality? Existe entonces margen para híbridos.

"Independientemente de que ciertos individuos se inclinen por uno u otro género basado en su perfil de personalidad y predilecciones, siempre habrá individuos que se sientan atraídos a juegos que son aparentemente no violentos, pero los cuales les permitan jugar agresivamente.", explicó la investigadora. "Por ejemplo, en ciertos juegos de deportes, se puede jugar agresivamente. Así también habrá individuos que jueguen juegos violentos principalmente para competir y socializar, y no tanto por exponerse al contenido violento." Y, de acuerdo con nuestra experta, hay quienes incluso confieren a ciertos títulos la función única de descanso respecto a otros, como Kirbi's Epic Yarn de Street Fighter, y viceversa.

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La violencia en los juegos puede desahogar tensión

De ahí, el bien documentado auge de los mundos abiertos, los cuales son capaces de brindar al usuario diferentes experiencias y satisfacer múltiples necesidades en un mismo paquete. "Hoy, muchos videojuegos ofrecen la posibilidad de hacer diferentes actividades en un mismo juego y se pueden jugar de diferente manera o estilo (adoptando el rol del villano o del héroe; ser magos o guerreros). Por ejemplo, GTA V nos ofrece una innumerable variedad de actividades, así como los MMORPG, donde podemos explorar, competir, socializar, etcétera."

Juegos como evasión y reflexión

Antes de terminar, cuestionamos a Angélica sobre otras posibles funciones del videojuego. ¿Nunca se han preguntado, por ejemplo, por qué hasta el más pacífico de los jugadores, entra a Saints Row y mata a todos los NPC posibles? ¿O por qué incluso hasta el hombre más solemne encuentra en los videojuegos violentos un hobbie? Vaya, no nos sorprendería que existieran sacerdotes que jugaran Resident Evil o algo por el estilo.

Nuestra experta nos dijo que en un mundo lleno de restricciones, el videojuego constituye también el escaparate para lo más primitivo de nuestra persona. De igual manera, el juego agresivo nos deja desahogar esa necesidad literal de ahorcar a alguien luego de un día estresante.

"Los videojuegos son muy inmersivos y absorben nuestra atención al grado de que resulta fácil perder la noción del tiempo (cuántas veces no jugamos para matar el tiempo, mientras viajamos, etc.) lo que puede resultar en relajarse y escapar temporalmente de la realidad, pero en otros casos en el sacrificio o descuido de otras actividades.?, agregó Ortiz de Gortari.

Finalmente, está también el juego como objeto de reflexión. A menudo dicha función escapa de nuestra atención porque, especialmente durante la generación pasada, hubo una auge por replicar los mismos temas bélicos sin mucho trasfondo; sin embargo, dentro de esa cascada de balas hubo una que otra excepción que fue más allá, como Spec Ops: The Line, con su retrato distorsionado de la guerra.

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Algunos juegos también nos hacen reflexionar

"Mis estudios acerca del fenómeno de transferencia en los juegos sugieren que jugar videojuegos favorece a prestar atención a ciertos objetos o eventos de la vida diaria que son simulados en el mundo virtual, así como a reflexionar acerca de la moral, las reglas y valores. Los jugadores experimentan pensamientos automáticos con contenidos controversiales que en ocasiones son reprimidos, pero que cuando los hacen conscientes, los invita a cuestionarse y reflexionar acerca de sus propios pensamientos, la manera en que ven la vida, como enfrentan y resuelven los problemas diarios. También reflexionan acerca del tipo de videojuegos que consumen y la influencia los contenidos de los videojuegos tiene sobre ellos."

Como vemos, los videojuegos son un universo. Es interesante y, a la vez, satisfactorio ver que la ciencia les presta tanta atención. Así que, ¿qué tipo de jugador son ustedes?