Si nos lo hubieran preguntado hace 6 meses, hubiéramos dicho que el PlayStation 4 arrasaría durante el lanzamiento de las consolas de nueva generación; después de todo, Microsoft había cometido errores entre mayo y julio y tanto los medios como el mercado parecían inconformes con la oferta del Xbox One.

Ahora nos encontramos en el mes posterior al estreno de sendos sistemas, y aunque es prematuro para aventurar un resultado contundente, tenemos una idea clara de cómo le fue a ambas consolas y a sus respectivos fabricantes en el período de lanzamiento.

Algunos consideran que lo único que importa son las ventas, pero para llegar a esa variable hace falta considerar el trabajo que tanto Microsoft como Sony hicieron en términos de publicidad, los resultados de las evaluaciones y, por supuesto, cuáles exclusivas colocaron sobre la mesa de los consumidores. El dicho "del plato a la boca, se cae la sopa", para efectos de estrenos de este tipo, significa que no todas las promesas se cumplieron y no todos los juegos salieron, y si salieron, quizá no eran lo que se esperaba.

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De entrada, hay que conceder a Microsoft que, pese a la desastrosa presentación del Xbox One, enmendó el camino súbitamente al rediseñar la infraestructura en línea de su consola para hacerla menos controladora y restrictiva. Ése fue el primer acierto de Microsoft, en un entorno que se antojaba condenado al fracaso. Parecía que el daño estaba hecho, pues de acuerdo con la publicación financiera Forbes, en términos generales, el PlayStation 4 dominó las redes sociales y el "ruido" en Internet durante los 3 meses previos al estreno, con 62% de las menciones en Facebook, Twitter y demás, contra 38% de parte del Xbox One.

Entre mayo y noviembre, 69% de los comentarios sobre el PS4 fueron positivos, mientras que sólo 30.17% de las referencias vinculadas con el Xbox One decían algo positivo. Eso significa que, de cara al debut de los 2 sistemas, la gente no sólo habló más del PlayStation 4, sino que tuvo una mejor opinión, en términos generales.

El mismo estudio, conducido por el sistema de análisis SAP, sugiere que septiembre fue uno de los meses más difíciles en términos de reputación para el Xbox One, pues salió a flote información que sugería que el competidor de Sony era hasta 50% más poderoso y, de hecho, la telemetría indica que durante el trimestre previo al estreno de las consolas de nueva generación, el término más asociado al Xbox One en línea fue "débil", mientras que "poderoso" fue el más recurrente cuando se hablaba del PlayStation 4.

En otras palabras, el Xbox One fracasó en lo que respecta a imagen, cuando menos durante los meses previos, lo que no sorprende cuando consideramos los escándalos que se presentaron entre mayo y junio, con todo aquello del DRM, lo retrógrada de la retrocompatibilidad y el espionaje del nuevo Kinect.

Ahora, veamos qué sucedió cuando las plataformas debutaron. Bueno, durante los primeros 3 días, el PS4 generó 4% más comentarios que el Xbox One y, nuevamente, éstos fueron más positivos. Para ser exactos, 3 veces más positivos que los correspondientes al sistema de Microsoft.

El grupo de análisis Synesthesio reveló que casi la mitad de las referencias en línea vinculadas con el Xbox One citaban problemas de hardware o de conexión, aún cuando el PS4 tuvo las irregularidades más documentadas.

A propósito de problemas técnicos, podemos decir que ambos sistemas salieron más o menos bien librados. El PS4 presentó inconvenientes de conectividad, disco duro mal empotrado o compatibilidad con televisores, pero menos de 0.5% experimentó anomalías. También hubo reportes sobre Xbox One con desperfectos ?incluso algunos aparatos humearon o filtraron líquidos?, pero nada parecido a la situación vista en el Xbox 360, cuyo índice de falla fue tremendamente alto y costó más de $1000 MDD en reparaciones a Microsoft. Insistimos, hace falta más tiempo, pues el aro rojo de la muerte comenzó a hacer de las suyas 6 meses después del estreno del 360, pero a nivel técnico, las cosas marchan relativamente bien.

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Ahora bien, si nos diéramos a la tarea de sintetizar la opinión de los especialistas luego de tener el Xbox One en las manos, lo haríamos con la frase "trabajo en proceso." No es que la consola fuera poco funcional o estuviera precisamente averiada, pero padece de omisiones, pues Kinect está lejos de ser lo prometido, faltan servicios y queda claro que Microsoft no pensó bien las cosas al diseñar la interfaz de usuario.

El potencial es grande porque la visión integradora es revolucionaria y, afortunadamente, las consolas se actualizan sobre la marcha, pero en este preciso instante, el aparato está incompleto.

Así las cosas, el Xbox One promedió 93 de calificación entre los críticos. De nuevo, eso es más de lo que imaginamos en julio.

Del otro lado estuvo el PlayStation 4 que, a juzgar por el ruido social y la reacción de la gente en el E3, estaba destinado a ser el favorito de todos, pero la falta de juegos mermó pronunciadamente la opinión de los medios especializados. Sí, el aparato es más poderoso e "inteligente" porque aprendió de los errores cometidos con el PlayStation 3, pero durante su lanzamiento, simplemente no hubo una exclusiva sobresaliente. ¿El resultado? Aunque no lo crean, el PS4 promedió 82 entre los críticos; más de 10 puntos por debajo del Xbox One, pues si tomamos las palabras de un medio estadounidense "una nueva consola sólo puede ser tan buena como los juegos que hay en ella y la alineación de lanzamiento es muy pobre."

Cabe acotar que, por alguna razón, 13 medios emitieron una calificación numérica para el Xbox One, pero sólo 8 lo hicieron para el PS4.

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En cuanto al tema de los juegos, es momento de hablar de las exclusivas. Como suele ser el caso cuando salen nuevas consolas, ambas dejaron mucho a desear en términos de cantidad y calidad. Hubo abundantes propuestas multiplataforma, muchas de las cuales fueron meras actualizaciones de sus contrapartes para la generación anterior, pero los títulos desarrollados a la medida fueron poco asombrosos. Dicho eso, si tuviéramos que elegir un ganador, ése sería el Xbox One, puesto que Forza Motorsport 5 (666,000 copias vendidas) genuinamente dio muestra de lo que el hardware era capaz de hacer, con gráficos de primera línea que hicieron ver las entregas de Xbox 360 como algo arcaico. Microsoft también lanzó Dead Rising 3 (510,000 copias vendidas), que aunque no fue visualmente extraordinario, también aprovechó las bondades del aparato con escala, en particular, con una ciudad abierta repleta de zombies para despachar. Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas, pues Ryse (480,000 unidades vendidas) terminó como una experiencia un tanto engañosa que quería seducir con un aspecto impresionante, pero con una mecánica de juego reiterativa y una extensión excesivamente breve.

Del otro lado, el PlayStation 4 sufrió del atraso de DriveClub, sin que hasta el momento se conozcan las causas, y Knack (340,000 copias vendidas) fue una decepción rotunda no sólo por su mediocre propuesta, sino porque era desarrollado por el arquitecto de la consola misma, Mark Cerny.

Así las cosas, quedó Killzone: Shadow Fall (920,000 copias vendidas) como la única exclusiva prometedora, pero a diferencia de Killzone 3, no hubo un salto cuántico visual ni de mecánica de juego. En pocas palabras, la única exclusiva bien lograda del PS4 fue un FPS genérico con gráficos mejorados, aunque curiosamente, registró muy buenas ventas, es decir, fue un éxito comercial.

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Todo esto nos conduce a la que, para muchos, es la variable más importante: las ventas. Tanto Sony como Microsoft desplazaron 1 millón de unidades durante las primeras 24 horas de disponibilidad de sus respectivas plataformas, pero hay que acotar que el PS4 debutó sólo en Estados Unidos y el Xbox One lo hizo en 13 países. Eso le da ventaja Sony. En Inglaterra, el PlayStation 4 estableció un nuevo récord de lanzamiento al despachar 250,000 sistemas en 48 horas.

Con el paso de los días, el Xbox One dominó Estados Unidos: fue la plataforma más vendida el Viernes Negro y la más rápidamente vendida durante noviembre. PS4 alcanzó 2.1 millones de consolas despachadas, 16 días después de su estreno, mientras que al Xbox One le tomó 18 días alcanzar 2 millones. Existe una discreta, pero real diferencia.

Así las cosas, parece que el PS4 aventaja al Xbox One ligeramente y, en especial, cuando se habla de cifras fuera de Estados Unidos. Dicho eso, no podemos hablar de "fracaso" para Microsoft, puesto que su consola es $100 USD más cara que la de Sony y esperaríamos que ese factor fuera tremendamente decisivo.

Si dejamos eso de lado eso, lo más probable es que la separación entre los 2 sistemas se vuelva más pronunciada en los próximos meses, dado que el PS4 ahora está disponible en 48 países y el Xbox One solamente alcanzará 21.

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Sabemos que todo mundo esperaría un ganador rotundo, pero si prestaron atención a lo antes expuesto, queda de manifiesto que éste fue un lanzamiento tremendamente cerrado y por cada acierto de un fabricante en cierta área, hubo fallas en otra y viceversa.

Sí, el PS4 quizá vendió un poco más, pero el Xbox One es más caro y aún así movió casi la misma cantidad de unidades. Sí, el Xbox One tuvo mejores exclusivas, pero las 2 más importantes del PS4 arrojaron mejores números.

Ahora bien, el Xbox One parecía muerto sin siquiera haber debutado y con la diferencia de precios, la suerte aparentemente estaba echada para Microsoft, pero se recuperó y eso hay que reconocerlo.

Vemos una ventaja para el PS4 en términos de reputación, amplitud de mercado y tal vez en el precio porque de enero en adelante, habrá menos dinero para gastar.

En el caso de Xbox One, la ventaja más importante es que domina un mercado tan fértil e importante como Estados Unidos y tiene en Titanfall ese software vendeconsolas del que aún carece el PS4.

A partir de este punto, una cosa es cierta: ninguno de los fabricantes podrá escudarse diciendo que tuvo un mal arranque para justificar sus resultados a futuro, puesto que ambos frentes iniciaron con solidez. La clave estará en los servicios y las exclusivas que cada compañía brinde a sus respectivas plataformas.