Es cierto, a veces resulta imposible no frustrarse o enojarse jugando. El problema es cuando la ira es una variable constante en cualquier tipo de juego, siempre está presente con gritos y un colon a punto de inflamarse. Para este tipo de jugadores Sam Matson inventó un accesorio que supondría un mayor reto a l@s enojones/as tras el joystick.

¿Cómo funciona el accesorio? No, no dopa al jugador, este complemento llamado "Inmmersion" funciona a través de unos auriculares inalámbricos, pero con una función adicional. Dos pulsómetros ópticos calculan con exactitud el ritmo cardíaco del jugador. Si este se enoja su pulso sube en exceso y el sensor biométrico aumenta la dificultad del juego automáticamente.

226359.jpg

¡Así es! Mientras más te enfades más difícil se pondrá el juego. Matson asegura que, cuánto más se enfada un jugador, peor es su rendimiento a los mandos del juego. Su invento pretende ser una forma de ayudar al usuario a controlar sus brotes de furia ya que, de no hacerlo, su puntuación se vería aún más afectada.

El software ha sido desarrollado a través de Unity y con una Xbox modificada. El prototipo de su sensor está ya muy pulido, aunque todavía no ha salido a la venta. Matson cree que podría ser de gran ayuda a la hora controlar la ira en niños, para ayudar a dominar el nerviosismo, o incluso como parte de un sistema de realidad virtual tipo Oculus Rift.

¿Qué opinan? ¿Lo utilizarían?

Fuente: Gizmodo