A manera de spin-off para la tradicional saga Fatal Frame, Spirit Camera: The Cursed Memoir es un título de terror que saca provecho de las singulares capacidades del 3DS, no sólo desde la perspectiva estereoscópica, sino también desde la de la realidad aumentada, esfera donde las propuestas son escasas y no siempre bien aterrizadas. El juego dista de ser perfecto y en su intento por distinguirse conduce a ciertos defectos, aunque la dosis de creatividad es alta y la experiencia, muy diferente a cualquier otra cosa que hayamos probado recientemente.

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En ocasiones hay que moverse alrededor del Diario de los Rostros para resolver ciertos acertijos

Si bien Spirit Camera es la variante portátil de un concepto nacido en PlayStation 2, Tecmo conservó el mismo tono misterioso con claras influencias niponas características de sus hermanos mayores. The Cursed Memoir se divide en tres modos de juego principales: The Diary of Faces, que es la campaña; Haunted Visions, donde experimentamos efectos paranormales a partir de fotos reales y enfrentamos jefes; y Cursed Pages, en donde encontramos minijuegos basados en la historia. Independientemente de cuál se escoja, todos se apoyan en un panfleto físico ?que viene dentro de la caja?, también conocido como Diario de los Rostros, éste aditamento se compone de 16 páginas especialmente diseñadas para fungir como hilo conductor de la narrativa y lienzo de realidad aumentada sobre el cual acontece toda suerte de situaciones fantasmagóricas.

En cuanto al argumento, se antoja como un licuado de las historias relatadas a lo largo de Fatal Frame. Elementos como la mansión embrujada, el ser querido extraviado y la maldición están presentes en Spirit Camera. Sin afán de echar a perder demasiado las sorpresas, podemos decir que nuestro personaje se adentra en una casa embrujada ?via el Diario de los Rostros? en cuyo interior hay una chica espectral sin memoria, que necesita ayuda. Resulta que en el lugar habita también una escalofriante mujer de negro ocupada en capturar a todo el que se aventura en sus dominios. Tanto la chica ?de nombre Maya?, como la mujer oscura comparten un enigmático lazo que es necesario desmarañar, para lo cual se debe entrar y salir del mundo fantasmal, mientras aparecen nuevos personajes, todos con un pedazo del rompecabezas argumental.

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Para defenderse de los espectros hay que disparar el flash de la cámara oscura

El protagonista posee la célebre cámara oscura que no sólo le permite ver más allá de lo evidente, sino también combatir lo paranormal y capturar espectros. Así las cosas, en contraste con las iteraciones de Fatal Frame, siempre jugamos desde la perspectiva de primera persona y por curioso que pueda parecer, buena parte de los acontecimientos ocurren en tu casa, en tu oficina, en tu escuela o donde sea que te encuentres. Esto quiere decir que, salvo por algunos cortos cinemáticos, el juego superpone todos sus componentes sobre la realidad. Tu realidad. La implementación del recurso virtual supone una forma de interacción muy original, pero que le pasa una factura importante a la atmósfera y hace resaltar las limitaciones gráficas del juego. Para decirlo de otra manera, el factor ?miedo? se diluye absolutamente cuando detrás de un fantasma poligonal aparece tu mamá entrando a la cocina o tu perro batido en lodo y ladrando. Además, no se puede disfrutar en condiciones de poca luz. De hecho, nuestra recomendación es que jueguen lo más cerca de un ventanal y antes del ocaso, de lo contrario la cámara empezará a sufrir gravemente a la hora de reconocer el Diario de los Rostros y no, los focos no serán buen reemplazo.

Otro aspecto a destacar, también muy relacionado con el asunto de la realidad aumentada es que Spirit Camera no es un experiencia estática. El 3DS es la ventana a otro mundo que se puede explorar con movimientos. Para interactuar con muchos de los personajes, ya sean buenos o malos, hay que voltear a ver en ciertas direcciones o, en su defecto, cambiar las páginas y manipular el Diario de los Rostros. El mencionado atributo también es contrastante. Para muestra basta un momento en el que del panfleto surgió una mano maligna ?como en la portada? y para ahuyentarla hizo falta mover nuestra propia mano dentro del rango de la cámara. Eso fue extraordinario e ingenioso. Pero por otro lado, cuando se trata de combatir apariciones espectrales, hay que estar dando de vueltas sobre nuestro propio eje al punto en el que realmente apreciamos tener una silla de oficina al alcance para girar más cómodamente. Y el Diario de los Rostros sólo funciona bien sobre una mesa, así que no será raro pasar varios minutos jugando de pie y apuntando hacia el panfleto. Sobra decir que no es algo práctico y restringe pronunciadamente los lugares donde se puede probar Spirit Camera (olvídense de jugarlo en el transporte público).

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Uno de nuestros minijuegos favoritos fue el de las muñecas japonesas

El modo historia dura alrededor de cuatro horas y aunque demuestra una genuina intención de parte de los desarrolladores por brindar un relato estremecedor e impactante, como ya dijimos, al final del día la realidad aumentada diluye el efecto y el desenlace es algo flojo. Una vez completada la campaña, se desbloquea la modalidad Extra que tiene mayor dificultad, nueva información y un vestido diferente para Maya, sin mencionar que cada uno de los trece capítulos del argumento se puede acceder individualmente, junto con las batallas contra jefes.

En cuanto a las otras dos opciones de juego, Haunted Visions francamente se antoja algo barata y contrario al resto del juego, poco imaginativa. Se trata de tomar fotos de lugares o cosas a las cuales se les sobreponen ?elementos sobrenaturales.? El Spirit Challenge permite ponerle el rostro de algún amigo o familiar a un jefe que se puede combatir, pero al margen de esto, no hay mucha sustancia. Cursed Pages, por su parte, es de corte arcadia y mucho más entretenido. Se trata de cuatro bloques de minijuegos que a su vez se dividen en niveles de dificultad. Las dinámicas son variadas y divertidas; el único problema? bueno, lo que venimos mencionando a lo largo de toda la reseña: es necesario estar de pie, siempre procurando tener cerca una buena fuente de luz y mirando hacia abajo para que el Diario de los Rostros funcione adecuadamente. Es algo incómodo y ello hace el tiempo de entretenimiento inversamente proporcional al aguante de nuestro cuello.

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Los personajes están atrapados dentro del Diario de los Rostros

Por lo concerniente al 3D, no tenemos queja. Hay buena profundidad de planos, aunque pocas escenas realmente explotan dicho recurso por aquello de jugar con el mundo real como fondo. El audio ambiental es perturbador y enigmático, pero las actuaciones de voz son poco creíbles, acartonadas y, en ocasiones, repetitivas ?debimos contar el número de veces que Maya emitió su grito sutil y discreto cuando estaba asustada?.

Spirit Camera: The Cursed Memoir es una propuesta que no escatimó en creatividad para sacar provecho de los muchos artilugios del 3DS. Las variables de interacción nos dejaron con un muy buen sabor de boca aunque desgraciadamente, Tecmo no pudo solucionar algunos problemas implícitos, tanto en el frente técnico como en el de la jugabilidad. Estar de pie para disfrutar la propuesta es incómodo y batallar constantemente con las condiciones de luminosidad es absurdo. Por otra parte, la realidad aumentada no va de la mano con el suspenso ?no en este caso, por lo menos?, ya que deja en manos del usuario buena parte de la ambientación y como ni siquiera se puede jugar en la oscuridad, no hay miedo genuino del que podamos hablar. En pocas palabras, The Cursed Memoir despliega buenas ideas y es relativamente refrescante, pero nos queda a deber.