Review

Battlefield Hardline

Un atraco mediocremente planeado

LEVELUP

6

Malo

PROS:

El enfoque policíaco y televisivo resulta fresco para el género y para la franquicia

La campaña es extensa para tratarse de un FPS lineal

Más y mejores eventos Levolution para el multijugador

El concepto de algunos modos multiplayer es ingenioso

CONS:

Argumento predecible

Personajes intrascendentes

Las mecánicas de juego solitario carecen de identidad o no están bien aterrizadas

Estructura lineal y estéril

Irregularidades de inteligencia artificial

Escenarios y modos de juego acelerados no encajan a la perfección con Battlefield

Maniobrabilidad mediocre de vehículos terrestres pasa factura a la campaña y el multiplayer

Algunas anomalías de audio

Gráficos que no están a la altura de la generación en curso

Battlefield Hardline es un juego de policías contra ladrones, pero más allá de esa rivalidad, existen problemas de identidad a nivel de mecánicas. Por momentos quiere ser Hitman, por otros pretende ser Far Cry, en ocasiones parece Call of Duty y hasta el final, arrinconada entre varios modos multiplayer experimentales, yace su similitud con el sello que le da nombre: Battlefield. Así como ocurrió en su momento con Medal of Honor, Battlefield Hardline es un título con irregularidades de concepto, definido por aquello que no es: no es plenamente Battlefield ni tampoco alguno de los juegos antes enlistados. ¿Qué es entonces?

Antes de ahondar en críticas, debo conceder crédito a Visceral Games por abandonar su zona de confort para intentar algo completamente distinto por más inconsistente que esto sea. No cualquiera se hubiera atrevido a tomar las riendas de Battlefield sólo con Army of Two y Battlefield 3: End Game como parte de su currículo de acción.

Ahora bien, apegándose a la tradición, Battlefield Hardline está conformado por 2 modalidades fundamentales: campaña y multiplayer, algo que se agradece en el marco de una desangelada transición hacia los títulos sin modo historia. Como fan de películas como Heat o series como The Shield, estaba interesado en el argumento. Aunque trillada y por momentos redundante, la trama ostenta un aire de frescura cuando consideramos que de 10 años para acá, prácticamente todos los FPS hacen un retrato bélico o de ciencia ficción.

Dicho eso, si tienes experiencia en materia de filmes policíacos, en cuestión de 20 minutos descifrarás por dónde va la narrativa y quizás hasta cuál va a ser el final. Es, entonces, un argumento predecible y lleno de estereotipos, siendo el del policía corrupto y el policía idealista los más recurrentes.

La trillada naturaleza de los personajes evitó que sintiera genuina empatía por alguno de ellos, a reserva quizá de Boomer (Eugene Byrd), cuyo rol es de desahogo cómico. Al llegar al final de las 8 horas de campaña, me dio la impresión de que olvidaría el asunto por completo en el lapso de una semana.

Con todo y eso, 8 horas de campaña representa una extensión decente para los estándares actuales y algo que me gustó fue que, al margen de la presentación televisiva, Visceral estructuró la modalidad como entrenamiento para el multijugador, en el sentido de que acumulas puntos de Experto, desbloqueas armas y dispones de herramientas como el paquete de munición o primeros auxilios, los cuales constituyen figuras icónicas del frente competitivo.

Olvidarás los personajes de Hardline en poco tiempo
Olvidarás los personajes de Hardline en poco tiempo

La paradoja es que, mientras la estructura de la campaña funge como práctica, las mecánicas son todo menos eso. Battlefield Hardline comparte, en el modo historia, más similitud con Hitman o Splinter Cell que con cualquier first person shooter de manufactura reciente: recompensa el sigilo, aunque carece de la versatilidad o el ingenio de los otros juegos que mencioné.

Battlefield Hardline no es el FPS de acción que esperas, pues es un híbrido tibio de otros conceptos, salpicado con persecuciones a alta velocidad. Para someter a los malhechores, el protagonista Nick Mendoza dispone de 2 o 3 recursos fundamentales, entre los cuales figura su placa, la pistola eléctrica y un casquillo de bala que sirve como distractor, pero no cuenta con un rifle francotirador silenciado ―cuando menos al inicio―, la opción de esconder cuerpos, colgarse de un resquicio y atacar desde arriba, colocar bombas, cortar la luz para cubrirse en las sombras ni la de disfrazarse con la ropa de un enemigo abatido. Entonces, si evaluamos a Battlefield Hardline por lo que brinda como juego de sigilo, es uno limitado y con imperfecciones de inteligencia artificial tanto de criminales como de aliados, quienes a menudo se adelantan, te empujan o pasan frente a las narices de los criminales sin ser detectados.

Algunas áreas relativamente abiertas me recordaron a los campamentos de Far Cry 3 y Far Cry 4, así como la presencia de interruptores de alarma, los cuales puedes inhabilitar, pero vuelvo a lo mismo: Battlefield Hardline brinda un repertorio escaso de armas o herramientas para enfrentar las situaciones en el primer recorrido. Obviamente aquí no hay jaulas con animales salvajes que puedes liberar, a menudo resulta difícil rodear un campamento enemigo a distancia adecuada y a falta de un rifle, arco o ballesta, francamente no tiene caso. No puedes llamar refuerzos, subir a un helicóptero ni nada de eso que Far Cry ofrece. La idea está ahí, pero no la flexibilidad que debe acompañarla.

No es el FPS de acción que esperas

Es hasta que alcanzas el último nivel de Experto que dispones de un rifle de largo alcance para hacer las cosas con más libertad, pero para llegar a él, es preciso repetir la campaña más de una vez y dudo que quieras hacerlo. De tal suerte que Battlefield Hardline tampoco pasa precisamente por buen emulador de Far Cry pues, insisto, la libertad que brinda es relativa.

Quedamos entonces con la aproximación silenciosa o la de ataque directo, y esta última carece de la escala épica de su hermano mayor, ya que hablamos de un policía contra el mundo. Olvídate de la carrera contra reloj para impedir la detonación de la bomba atómica, el portaaviones partiéndose en 2, el avance heroico de los tanques sobre un campamento terrorista. En un punto, Visceral Games se percató de esto, y volvió la experiencia una galería de tiro con armamento bélico, pero lejos de emocionar, la experiencia desentona y se siente forzada dentro de una campaña que gira en torno a la batalla de un solo policía. Así las cosas, el tono tampoco es consistente con el de Battlefield.

Y si piensas en la fórmula Call of Duty, de vez en cuando hay secuencias preprogramadas a alta velocidad pero el manejo de vehículos resoluta rotundamente mediocre con lo cual el trayecto tiene un matiz trabado y la experiencia, también.

Battlefield Hardline intenta, por otro lado, ser un juego de detectives. Nick cuenta para ello con un escáner de evidencia, pero hasta esta mecánica deja que desear dado que el aparato sólo es capaz de registrar elementos preestablecidos del entorno que ni siquiera debes buscar, al disponer de una brújula que indica dónde yace la siguiente pieza de material incriminatorio. Al inicio, un personaje te dice que el escáner está conectado con todas las bases de datos de las fuerzas del orden, con lo cual pretende incitarte a escanear el rostro de criminales, pero ¡oh, sorpresa!, el aparato sólo reconoce a un puñado de malhechores que puedes arrestar a cambio de mayor puntaje. Al resto solamente los taguea. Recopilar evidencia y poner a criminales buscados bajo arresto, incrementa el puntaje y, por ende, la selección de arsenal disponible, pero la experiencia detectivesca como tal es rígida y aburrida.

No hay falla en imitar otros conceptos, siempre y cuando su ejecución sea igual o superior a la del material de origen, pero ése no es el caso de Battlefield Hardline, por lo menos, en la campaña.

Esperábamos más de los gráficos
Esperábamos más de los gráficos

Como si no bastara con lo anterior, Battlefield Hardline tampoco destaca en el ámbito gráfico o sonoro. El juego resulta pasable, sin embargo, las sombras no son interactivas y es posible distinguir bordes dentados por aquí y por allá. Ciertas zonas abiertas delatan una distancia de dibujo de escenario limitada y algunas irregularidades de clipping o animaciones llegan a ocurrir. Abunda la destrucción, pero más que novedoso, esto es una obligación en Battlefield. Sobra decir que la culpa de esto radica en el afán por abarcar múltiples generaciones con el mismo juego.

Por el frente sonoro, me sorprendió notar algunas anomalías ―éste suele ser un acierto automático en Battlefield―. Al terminar el juego, por ejemplo, la música de acción seguía reproduciéndose en el fondo, lo que no me permitía escuchar el diálogo entre personajes y ¡bam! de pronto el sistema reparó en ello y detuvo la pista de tajo. Y durante las balaceras, fue común que algunos disparos simplemente no se escucharan ―casual―. Es curioso llevar música en tus vehículos durante el multiplayer, pero ésta es una característica intrascendente pues el repertorio de temas es limitado.

Y ya que hablamos del multiplayer, es momento de pasar a la atracción principal de Battlefield Hardline: el modo competitivo en línea, el cual, para mi gusto, brilla más que la campaña, pero no logra desmarcarse completamente de los problemas de identidad.

Se extraña el verdadero combate aéreo
Se extraña el verdadero combate aéreo

Queda claro que con Battlefield Hardline, Visceral Games trató de incrementar el ritmo de la acción, con modos y mapas que incitan la velocidad, por ejemplo Heist, donde la idea es huir con el botín; Blood Money, en el que se trata de tomar dinero de un pozo central y devolverlo a la base lo más rápido posible; o Hotwire, que consiste en robar vehículos específicos y conducirlos frenéticamente, a fin de agotar los boletos de vida del equipo rival. Pero si has jugado cualquier Battlefield, sabes que la serie no está pensada para eso. De hecho, los personajes ostentan una movilidad pesada cuando es comparada con la de otros FPS, y por eso abundan los vehículos.

En el multiplayer de Battlefield Hardline, sin embargo, los vehículos terrestres exponen el mismo manejo mediocre que en la campaña ―es como si trajeran siempre el freno de mano― y sólo hay un puñado de helicópteros, cuya operación, fiel a la costumbre, es desafiante. ¡Y ay de ti si llegas a quedar sin vehículo en Hotwire! Es un modo diseñado con autos y helicópteros en mente, y aunque hasta 4 pueden ir en un auto, muy a menudo se verán merodeando el mapa a pie con desesperación por estar lejos de la acción.

Pasé horas jugando Heist, Blood Money y Hotwire, pero algo no encaja. Me da la impresión de que para modos acelerados y caóticos como estos, es necesario rediseñar la movilidad y hacerla un poco más ligera, cosa que Visceral definitivamente no consideró, pues eso hubiera implicado meterse con los pilares más fundamentales de la serie. Y de pronto... ¡un milagro! Me sentí como pez en el agua, en mapas grandes, sobre un helicóptero con otros 30 jugadores, tratando de controlar cuarteles en un masivo territorio... estaba jugando Conquest, la típica modalidad de Battlefield. Es decir, a pesar de toda la publicidad, para mi gusto, el mejor modo de Battlefield Hardline es uno que ya existía y era mejor en Battlefield 4. Las demás opciones son ingeniosas pero no encajan a la perfección ni con la filosofía de Battlefield ni con sus carencias de maniobrabilidad.

Hay cambios nominales en la estructura del multiplayer respecto a Battlefield 4. En vez de Recon, aquí el francotirador lleva por nombre Profesional; el Operador equivale a la clase de Asalto; el Mecánico es el Ingeniero; y el Sicario (Enforcer) es a Hardline lo que el hombre de Soporte era a Battlefield 4. Pero en la práctica, se juegan en un modo similar y la progresión ahora es por dinero ―muy ad hoc con el concepto―; nuevo sobrenombre para el puntaje regular que ya conoces.

Entre más jugué Battlefield Hardline, más ganas me dieron de regresar a BF4

Acumular dinero y subir de nivel, desbloquea armas y accesorios, tanto para rifles y pistolas, como para los vehículos, y también existe la figura del Battlepack, una recompensa esporádica por subir de nivel o reunir cierta cantidad de moneda, en cuyo interior puedes encontrar mejoras estéticas para tu personaje y boosts de progresión, la cual también puedes comprar con dinero real.

La personalización visual tampoco es precisamente un punto fuerte o destacado de Battlefield Hardline. Además de modificaciones cromáticas para las armas y de camuflaje para los personajes, existen parches con diversos patrones, logotipos o banderas para desbloquear en el juego, con algunas exclusivas para veteranos de la serie y otras para suscriptores del programa Premium, pero considero que otros exponentes del género son mucho más profundos y entretenidos en este rubro.

Visceral Games hizo mayor énfasis en la evolución activa de los escenarios, algo a lo que DICE bautizó Levolution en Battlefield 4. En la mayoría de los mapas hay puertas interactivas que juegan un rol en el trámite de la competencia, pero también hay grandes estructuras destruibles y eventos climáticos masivos, como huracanes o tormentas de polvo que afectan la mecánica de juego al limitar pronunciadamente la visibilidad de la infantería y de los pilotos en el aire. En Derailed una explosión derrumba un puente; en The Block, las casas de apartamentos se vienen abajo por completo; en Growhouse el plantío de mariguana se incendia ―lo que comlplica el acceso a la pila de dinero central en Blood Money, por ejemplo―; etcétera.

Y de la mano de esto viene el nuevo modo Commander, renombrado Hacker, el cual nunca ha sido de mis favoritos y ahora menos. Este modo arrebata al juego de toda su naturaleza FPS y le imprime un matiz estratégico absoluto donde ves la acción con una perspectiva aérea y puedes intervenir activando, por ejemplo, salidas de gas en diversos puntos del escenario para dañar a los jugadores rivales o encauzarlos a cierto punto del mapa. Es, evidentemente, una configuración pasiva y para empeorar las cosas, en Battlefield Hardline resulta sumamente críptica, así que entenderla demanda una curva de aprendizaje.

Incluyendo el antes descrito, Battlefield Hardline brinda 8 modalidades de juego, con un par de equivalentes a Search & Destroy, que son Crosshair y Rescue, los cuales suelen tener un menor tráfico de jugadores. De todos ellos, el mejor sigue siendo Conquest, con Heist, Blood Money y Hotwired como experimentos aceptables. Existen 8 mapas y la cuota de artículos desbloqueables es suficiente como catalogar al multiplayer de Battlefield Hardline como uno bueno en lo general.

Para redondear: Battlefield Hardline constituye una tibia mescolanza de conceptos, de los cuales muy pocos funcionan y los que lo hacen, provienen del Battlefield origina u otros títulos. No es un juego rotundamente malo, pero por cada idea prestada que Hardline ejecuta, hay un juego que lo hace mejor allá afuera. Es decir, si quieres un FPS con libertad, existen mejores alternativas, si buscas uno con acción explosiva y frenética, hay mejores alternativas; y si deseas sigilo, existen también otras opciones. En Hardline encontrarás una mezcla diluida y sin identidad de todos ellos, y el único modo multiplayer genuinamente efectivo, es uno que viene de Battlefield 4. De hecho, entre más jugué Battlefield Hardline, más ganas me dieron de regresar al modelo tradicional y me da la impresión de que eso lo dice todo. Mejor, réntalo.

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