Hoy día, Pokémon Red y Pokémon Green parecen juegos sencillos y fáciles de entender; sin embargo, detrás de su concepto hubo un proceso largo, lleno de dudas y ajustes constantes. Así lo recordó Tsunekazu Ishihara, jefe de la serie Pokémon, durante su participación en The New York Game Awards, donde habló del complicado camino que recorrió el equipo original de Game Freak.
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Aunque ahora la franquicia es una de las más grandes del entretenimiento, sus primeros pasos estuvieron marcados por recursos limitados, ideas que cambiaban y un desarrollo que tomó mucho más tiempo del esperado. Ishihara explicó que nada estaba garantizado cuando comenzaron a trabajar en los primeros títulos de la saga.
Una idea pequeña que terminó siendo gigantesca
Todo comenzó con una pregunta muy simple dentro del equipo de Game Freak. ¿Qué sucedería si un videojuego permitiera atrapar criaturas y compartirlas con amigos? Esa idea básica fue el punto de partida de Pokémon Red y Pokémon Green, aunque convertirla en realidad fue otra historia.
Ishihara recordó que el concepto de capturar y compartir criaturas nació como algo casi experimental. El equipo quería recrear una sensación de conexión entre jugadores, algo poco común en esa época. Esa ambición, sin embargo, chocó rápido con las limitaciones técnicas del hardware disponible.
El desarrollo de los primeros juegos de Pokémon tomó 6 largos años. Durante ese tiempo, el equipo tuvo que experimentar constantemente para encontrar la mejor forma de hacer funcionar sus ideas. Ishihara señaló que el proceso fue largo porque cada sistema debía ajustarse con mucho cuidado.
A pesar de las dificultades, el equipo siempre tuvo claro los elementos que debían conservar. Capturar, entrenar, intercambiar y combatir se convirtieron en los pilares del juego. Esas mecánicas, que hoy son parte del ADN de la franquicia, se definieron después de muchos errores y correcciones.

La infancia como inspiración central
Uno de los puntos más interesantes de la plática de Ishihara fue la inspiración detrás de estas mecánicas. El equipo buscaba reflejar experiencias universales de la infancia. Actividades como atrapar insectos, cuidar plantas o criar animales sirvieron como base emocional del juego.
Esa conexión con recuerdos reales ayudó a que Pokémon se sintiera cercano desde el primer momento. El objetivo era permitir que más personas revivieran esas sensaciones a través del videojuego. Gracias a esa visión, el proyecto finalmente logró completarse y encontrar su identidad.
El inicio de una franquicia histórica
El resultado de todo ese esfuerzo fue un éxito enorme. Pokémon Red y Pokémon Green sentaron las bases de una franquicia que sigue vigente décadas después. Lo que comenzó como una idea pequeña, desarrollada con recursos limitados, terminó convirtiéndose en un fenómeno mundial.
Las palabras de Ishihara sirven como recordatorio de que incluso las sagas más exitosas nacen de procesos complicados. El camino de Pokémon estuvo lejos de ser sencillo, pero su impacto demuestra que la perseverancia y una buena idea pueden cambiar la historia de los videojuegos.
¿Qué te sorprende más del desarrollo original de Pokémon, el tiempo que tomó o las limitaciones técnicas? ¿Crees que la franquicia habría sido igual de exitosa si el proceso hubiera sido más sencillo? Cuéntanos en los comentarios.
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