FE DE ERRATAS: el review que leerán a continuación está basado en la experiencia ofrecida por las versiones de PC y PlayStation 3, por lo que la calificación relacionada aplica solamente para estas plataformas. Les pedimos una disculpa por cualquier confusión que esto haya podido causar.

Como parte de una franquicia llena de tradición y un calendario de lanzamientos que lo pone en ruta de colisión directa con otros títulos del género, la dosis de anticipación y, por supuesto, presión que rodea a Battlefield 3 ha sido histórica. Afortunadamente, la experiencia de DICE sale a flote, entregando una de las experiencias bélicas técnicamente más refinadas y extensas que se puedan encontrar en la escena contemporánea del entretenimiento electrónico.

Por primera vez para la saga, DICE decidió introducir un componente narrativo que sirve de lienzo para la acción. Amén de una extraordinaria presentación visual, y sin afán de echar a perder detalles del argumento, el hilo conductor detrás de Battlefield 3 tiene poco de original y mucho de épico. En pocas palabras, la tarea fundamental es salvar a Estados Unidos de la amenaza terrorista que supone la existencia de grupos reaccionarios en posesión de armas de destrucción masiva.

Como homenaje para el ya clásico estilo cinematográfico, seremos testigos de un interrogatorio y una serie de flashbacks mediante los cuales se desenvolverán las acciones. En este título tomamos control del sargento Blackburn, el operador de tanques; Jonathan "Jono" Miller; el agente de origen ruso Dmitri ?Dima? Mayakovsky y la teniente, Jennifer ?Wedge? Coleby Hawkins. Cada uno toma parte en misiones con un tono distinto y gracias a la introducción de vehículos, el flujo de los acontecimientos permanece fresco y emocionante. El manejo de tanques y jets, al menos durante la campaña, es accesible y orientado por completo a la diversión.

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La misión Going Hunting es una de las más impresionantes desde que se puso de moda el AC 130

Vivir la experiencia de Battlefield 3 es algo majestuoso y rígido al mismo tiempo. El ritmo es frenético y la acción, intensa, pero todo dentro de los confines de un circuito cerrado y preestablecido. Fiel a la tradición impuesta por otros títulos del género FPS, nos topamos con un ciclo reiterativo de acción: disparar-cubrirse-avanzar, hasta llegar a un punto de control o al final del nivel. Como mencionamos antes, existe un par de misiones en tanque y jet, y uno que otro Quick Time Event, pero nada que resulte auténticamente innovador. Los escenarios cambian constantemente y el argumento tiene sus giros, así que no hay momento en el que hagan acto de presencia el aburrimiento o la monotonía. Pero reiteramos, hay una dosis marcada de linealidad y la campaña funge más como efímero entrenamiento, con una extensión no mayor a las seis horas, dependiendo de la dificultad y el talento del jugador.

Dos cambios importantes que sí debemos tener en cuenta son la flexibilidad de los controles y la inclusión del modo pechotierra, que constituye una primicia para la serie. Desde el instante en el que se ponen los dedos sobre el mando, es evidente la soltura con la cual se desplaza nuestro personaje y, al más puro estilo de Mirrors?s Edge, éste puede saltar buena cantidad de obstáculos, al tiempo que optimiza su capacidad de cobertura y puntería adoptando un postura pegada al suelo. De hecho, ciertas armas cuentan con bipié, mismo que hace una enorme diferencia en aras de la precisión.

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Operación Guillotina es una misión donde a menudo hace falta destruir fuentes de luz, aunque esto será imposible

Como todo videojuego, Battlefield 3 no está exento de pifias y una de ellas es que al presionar el botón para incorporarse, en vez de quedar en cuclillas, nuestro personaje se erguirá por completo, exponiéndose a los disparos del enemigo. Asimismo, uno de los efectos visuales arroja suciedad a la cámara, un detalle creativo pero por momentos estorboso. Estos son aspectos que pueden estropear alguna misión, pero esperemos que en futuras entregas sean replanteados.

Por lo que respecta a los oponentes, nos enfrentamos al enemigo estándar, ni más, ni menos. Un combatiente que sólo sabe de la superioridad por los números y cuyo único dejo de auténtica inteligencia es ponerse a cubierto. No hay estrategia, no hay algo impredecible y si existe algo distintivo en este aspecto, son las animaciones, ya que la forma como caen abatidos los adversarios es orgánica e incluso llega a lo impactante.

Battlefield 3 es, sin lugar a dudas, uno de los escenarios de guerra más espectaculares que hemos visto gracias al motor Frostbite 2. Resulta impresionante cómo la iluminación y la física pueden cambiar por completo la percepción de un videojuego. Cada explosión es realista y genuinamente poderosa, mientras que lugares como París o la cabina de un F18 podrían pasar por reales.

Algunas veces se puede sacar provecho de dichas condiciones desintegrando la cobertura del enemigo; sin embargo, sólo cuando el guión así lo indica, podemos interactuar con las fuentes de luz, mismas que, por lo demás, sólo cumplen una función estética.

DICE no escatima en momentos épicos dentro de la historia, algunos vivirán en nuestra memoria por mucho tiempo. Pero, para tratarse de un título que hizo tanto énfasis en los atributos de la nueva herramienta de diseño, son contados los instantes en los que la destrucción adquiere proporciones trascendentales y a menudo nos encontramos con situaciones donde adoptamos un rol de mero espectador, dejando que los desarrolladores presuman sus despampanantes creaciones. Esto nos deja con la sensación de que pudieron aprovecharse mejor ciertas situaciones desde una perspectiva de mecánica de juego, es decir, de qué sirve deleitarnos con un bello paisaje en caída libre, si no podemos hacer absolutamente nada con el personaje.

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Operation Swordbreaker es la única misión donde puede apreciarse la destrucción en su máximo nivel

En otro rubro, tenemos la certeza de que DICE se embolsará varios galardones por diseño de audio, que además domina desde Bad Company. El tableteo de las armas es único y tan prístino que casi podemos determinar cuál es la distancia y dirección de donde proviene un disparo sólo con escucharlo, mientras que las detonaciones harán que los vecinos se pregunten si la Tercera Guerra Mundial realmente estalló al interior de tu habitación.

No está de más recomendar para jugar una pantalla de alta definición, subir el volumen al máximo y deleitarse con una andanada de explosiones, deslumbrantes ráfagas de metralleta, jets surcando el cielo y más, pero como experiencia de juego, tristemente no se puede aspirar a otra cosa que no sea apretar el gatillo. Sin embargo, una novedad que también es importante mencionar es la modalidad cooperativa, donde unimos fuerzas con un amigo, que será nuestro hermano de armas en este ejército para dos; el alma y espíritu del equipo. Con él constituyes una entidad bélica cuyo objetivo es sobrevivir. Si bien el tiempo que toma completar todas las misiones es breve, se puede volver para mejorar el registro o simplemente el desempeño.

En el curso de esta historia alterna a la campaña, se nos pone a prueba en seis misiones. El repertorio de experiencias va del clásico juego por oleadas enemigas, pasando por la refriega contra un vehículo blindado, hasta la maniobra de un helicóptero, asistiendo a las fuerzas en tierra para asegurar un edificio en territorio hostil. Es precisamente en este nivel que la coordinación adquiere vital importancia, pues uno de los dos debe controlar el vehículo en forma tal que el compañero pueda abrir fuego con precisión.

Existe una buena variedad en este tipo de operaciones cooperativas y lo más importante es que la dinámica de juego de dos refleja un diseño fluido y bien elaborado.

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La campaña cooperativa durará poco más de dos horas, aunque varía dependiendo del número de muertes

Es así como llegamos al multiplayer, un entorno que aunque evolucionado, será familiar para todo aquel que haya jugado antes Bad Company o, para efectos prácticos, cualquier otro Battlefield reciente.

Antes de dar pie a los pormenores, vamos a dejar algo de lado. Si bien el tamaño de los escenarios en PC es considerablemente mayor al de los de consola, la experiencia se mantiene consistente y el despliegue gráfico permanece impresionante sobre toda plataforma, a no ser que la obsesión por lo visual les lleve a fijarse en cada superficie, rama, pasto y flor, en vez de disfrutar del juego mismo.

Existen nueve campos de batalla diferentes y cinco modalidades de juego, cada una con sus propias reglas. Se trata de: Caspian Border, Damavand Peak, Grand Bazaar, Kharg Island, Noshahr Canals, Operation Firestorm, Operation Métro, Sine Crossing y Tehran Highway; y los modos: Team Deathmatch, Squad Deathmatch, Rush, Squad Rush y Conquest, con la alternativa de jugarlos en modalidad Hardcore.

Es importante entender los objetivos de cada misión. Los principios básicos de juego permanecen igual, pero el propósito de Conquest es dominar los puntos de captura de las fuerzas opositoras, mientras que en Rush hay que destruir los artefactos encargados de la comunicación, o en su defecto, defenderlos. Una vez más, la coordinación y el trabajo en equipo resultan esenciales.

Lógicamente, inicias jugando como simple cabo, pero la dedicación en el campo de batalla permite ascender en la cadena de mando, mientras la variedad de opciones en la armería se incrementa rápido. Históricamente, DICE ha puesto todo el énfasis en el apoyo mutuo, por ello nos proporcionan herramientas para asistir en batalla que superan las facultades del rifle o la pistola, y con ello nos referimos a objetos como municiones o equipo médico, sólo por dar un par de ejemplos.

El grado de inmersión que brinda la experiencia se ve tremendamente beneficiado con una cantidad masiva de atributos desbloqueables, a falta de una mejor palabra para describirla. Entre más se recurra al mismo rifle, pistola, escopeta o vehículo, más elementos estarán disponibles, como los misiles de los jets, las paletas de desfibrilación o el extintor.

Ahora bien, al margen de la progresión del arsenal, hay emblemas o ribbons por un desempeño sobresaliente en las tareas que le competen a cada clase, ya sea revivir compañeros, apuñalar enemigos, ser el mejor jugador de una partida y más. Prácticamente no hay límite en el número de desbloqueables y el tiempo que durará la aventura militar. La rejugabilidad aquí es una garantía, sin mencionar el hecho de que se puede llevar registro de toda la experiencia, incluyendo la campaña y el cooperativo a través del Battlelog; una especie de plataforma social orientada completamente a Battlefield 3 y que es, por supuesto, gratuita.

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El cambio más importante en cuanto a clases es la fusión de médico y asalto, así como el regreso de la clase soporte

Antes de dar carpetazo a este trascendental componente, tenemos que subrayar algunos elementos. El primero otorga movilidad. Gracias al nuevo sistema de animaciones, es posible trepar buena parte de las formaciones naturales de cada escenario, saltar autos, rocas, barandales y más. Sobra decir que esto impacta profundamente en la dinámica de juego y favorece una experiencia más ágil.

Por otro lado, están los vehículos y sí, nuestros temores se verán confirmados. Los jets son difíciles de maniobrar, lo mismo que los helicópteros, pero no lo suficiente como para que sea imposible conocer sus secretos después de algunas horas de vuelo. El stick izquierdo sirve para dar dirección, mientras el derecho provee rotación absoluta; chocarán, es un hecho que chocarán, pero la práctica definitivamente los convertirá en maestros del aire.

Otra mejora que apreciamos como jugadores es que cada vez que hay una aeronave disponible, se nos informa directamente a través de la interfaz de partida, con lo que se evita la ridícula congregación de jugadores acampando a la espera y debilitando el poder de fuego de su equipo.

Como ya se había documentado previamente en buena cantidad de cortos y Battleblogs, si un vehículo recibe poco daño, este se regenera; si resulta más averiado quedará inhabilitado a la espera de un ingeniero, pero con armas funcionales; dependerá del usuario la decisión de saltar o permanecer en el interior hasta el final, infringiendo la mayor cantidad de daño.

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Fiel a la tradición de los FPS bélicos, hay misiones orientadas al uso del rifle de francotirador

En resumen, el título constituye un sólido esfuerzo de parte de DICE por inyectar sustancia a la experiencia con el atributo de un componente narrativo que, si bien peca de trillado hasta más no poder, cumple su finalidad: proveer momentos apantallantes y servir de vitrina para un despliegue gráfico y sonoro sobresaliente. De hecho, cuando miramos este juego, la competencia literalmente luce como de una generación antigua. En contraste, el argumento es muy corto y a menudo se desperdicia su potencial, pues las facultades de destrucción e iluminación de los cuales dispone Frostbite 2 se prestaban para una mayor interacción, en vez de sólo uno que otro Quick Time Event y secuencias donde lo único que hacemos es mirar.

Por lo que respecta al multiplayer, este es uno de los entornos más completos, desafiantes y adictivos a los cuales se puede aspirar como fanático de los FPS. Reúne toda la experiencia acumulada por DICE durante años y vale cada centavo, mientras que Battlelog es un accesorio tremendamente útil y gratuito.

En pocas palabras, Battlefield 3 no decepciona. Es una aventura visceral, impresionante y profunda que refleja muy bien el verdadero potencial tecnológico de las plataformas actuales, incluyendo, por supuesto, a las PC, ¡así que tome su rifle y prepárese para la batalla!