Para seguir la tradición de su antecesor, Darksiders II rinde tributo a los mejores exponentes de la acción y la aventura, pero a reserva de comprobar que realmente sea original, se trata de una combinación magistral de cada elemento que toma prestado para al final, imponerse como una propuesta con identidad propia, capaz de ofrecer varias horas de entretenimiento y la misma emoción de los juegos en los que se inspira. Como secuela, va más allá de ser una interesante fusión de conceptos y mecánicas, mejora al primer título en casi todo sentido al evolucionar la fórmula de un modo sorprendente.

Debemos comenzar por establecer que aunque lleve grabado un número dos en el nombre, este juego no es una secuela como tal, sino una historia paralela al primer título; es decir, mientras War pelea por su inocencia en el plano terrenal, su hermano Death emprende una cruzada épica a través de varias dimensiones para ayudar a la causa, y de paso, evitar la aniquilación absoluta de la humanidad. Para fortuna de aquellos que jamás probaron el primer Darksiders, esta aventura es, de cierto modo, independiente, pues aunque el objetivo final une ambas historias, el desarrollo de cada una toma su propio rumbo, así que no hace falta haber jugado junto al Jinete de la Guerra para entender lo que sucede en esta ocasión, sólo saber que hay una conspiración a gran escala en la que participan ángeles y demonios.

Es importante remarcar que a diferencia del juego original, la historia de Darksiders II es menos lineal, y no es que puedas decidir el rumbo que tome el argumento, pero una vez que concluye el relato, te das cuenta de la variedad de matices que toma o la complejidad de los detalles, a veces ridículos, a veces interesantes y dramáticos, pero siempre entretenidos. Si recordamos que el autor de historietas Joe Madureira participó en la planeación y desarrollo, cabe decir que en términos argumentales ?y visuales, que abordaremos en un instante?, sumergirse en la mitología de Darksiders II es como jugar un cómic en movimiento o estar frente a una animación japonesa de respetable calidad. En parte ayuda a la inmersión el excelente trabajo de voces, en particular de Death, quien en cada línea de diálogo añade una ingeniosa dosis de sarcasmo.

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Death cuenta con la ayuda de su corcel en las zonas abiertas; por lo general no sirve más que de vehículo, pero en ocasiones tomará parte en la acción contra colosales jefes

Pero las distinciones van más allá de la trama, la dirección de arte en Darksiders II decidió cambiar los tonos grises y ambientación desolada por locaciones coloridas que, irónicamente para una aventura del Jinete de la Muerte, están atestadas de vida. Lo interesante es que el ambiente no permanece estático a tu paso, más allá de que con mucha frecuencia haya enemigos al acecho, con segmentos obviamente estériles, tus acciones afectan la apariencia del lugar. Un gran ejemplo sucede en la primera parte de la historia, con un bosque que recupera su esplendor conforme combates al mal, y ruinas que parecía que nunca perderían su frivolidad se tiñen de rojo y azul cuando comienzas a restaurar la zona.

Y vaya que hay mucho por recorrer y conocer. Si algo caracteriza a Darksiders II, entre muchos otros atributos, es su extensión. Recorrerlo de principio a fin, sin considerar las misiones alternas o los objetos coleccionables, te tomará alrededor de 20 horas, con más del doble si eres de los que gusta completar todo. Siendo justos, muchas de las tareas adicionales pecan de triviales, pues te envían a recolectar cierta cantidad del mismo objeto o a matar determinada cantidad de enemigos, la ventaja en todo caso es que aún si la tarea te pide recorrer de un extremo a otro del mundo, tienes la opción de viajar instantáneamente a cualquier punto que ya hayas visitado. Por otra parte, no importa lo desorientado que seas, nunca te perderás gracias a un cuervo que siempre que le indiques, señalará el camino a seguir.

Antes de que se haya un malentendido, Darksiders II tiene formato de mundo abierto, pero no puedes seguir el rumbo que desees y hacer lo que quieras con completa libertad, contrario a lo que THQ había prometido hace tiempo. Podrás deambular a tu antojo una vez que tengas las herramientas necesarias para abrirte paso. La movilidad de Death es mucho mayor y más fluida que la de War, pues mientras el representante de la guerra es un tanto lento y pesado, el guerrero de la muerte es un ser acrobático por naturaleza, capaz de escalar incontables superficies, correr por la pared y columpiarse sobre abismos, no obstante tiene sus limitantes, que se resuelven conforme avanzas. Son pocas las herramientas que recibes, apenas una pistola y un gancho retráctil, además de poder tomar control de gigantes de piedra, entre otras habilidades, con el requisito de que para conseguirlas, debes esperar a que la historia te lleve a ese punto.

Lo más probable es que no te preocupen mucho las relativas limitantes, pues la narrativa es tan amena que para cuando se manifieste tu curiosidad por conocer el mundo con más detenimiento, ya tendrás todo lo necesario o dicho de otro modo, estarás a muy poco de llegar a la conclusión. Y es que pese al formato repetitivo de investigar, resolver acertijos y pelear, ningún encuentro es igual, mientras que los desafíos mentales podrán ser fáciles de resolver, ingeniosos y por supuesto, divertidos de descifrar, incluso los más triviales.

Dejando atrás la grandiosidad de los mundos de Darksiders II, pasemos a uno de los aspectos más satisfactorios de la experiencia de juego: el combate. Explorar es estimulante, resolver acertijos tiene su magia, pero despedazar enemigos usando toda clase de armas y técnicas de combate resulta muy placentero. Para ello, Death presta un amplio repertorio de servicios, que abordaremos con el arsenal. En plena referencia a Diablo III, cuando abres un cofre o derrotas un enemigo, puedes recibir armas o piezas de armadura como recompensa; estos accesorios recurren a un código de color para que distingas su calidad: blanco, los ordinarios, y verde, azul, morado y dorado ?en ese orden? para los especiales.

Lo interesante o que debería ser llamativo, es que cada objeto especial tiene atributos específicos, como aumentar la cantidad de daño crítico que haces, incrementar la fuerza de tu personaje, o retribuirte vida por cada golpe que das, lamentablemente las diferencias no son tan abismales, y si al principio dedicas tiempo para revisar tu botín constantemente, tras unas horas sólo revisas cuando enfrentas batallas importantes o al darte cuenta de que tienes enfrente una posible actualización a lo que llevas puesto. En todo caso, la utilidad de mucho de tu inventario es que servirá para alimentar armamento embrujado, el cual al devorar otros objetos sube de nivel y con ello, aumenta de poder; la ventaja es que tú elijes las mejoras, aunque no te emociones demasiado, sólo puedes subir de nivel estas exóticas armas.

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Una vez terminada la aventura por primera vez, puedes acceder a una dificultad para expertos en la que la muerte es permanente

Fuera del tus utensilios de guerra, al ganar experiencia ?por terminar misiones o eliminar enemigos? aumentas el nivel de Death y así accedes a un vasto repertorio de habilidades que se dividen en 2 clases: ataques físicos y hechizos e invocaciones. Cómo asignes los puntos es tu decisión, pero no te preocupes si lo que elegiste termina por no gustarte, siempre puedes reasignar la configuración por una módica cantidad de oro. Aunque en inicio se decía que tendrías que elegir una de las 2 vertientes y especializar a tu protagonista, la realidad es que puedes tomar los talentos que quieras, considerando que para acceder a los más avanzados tienes que comprar algunos de los básicos, pero al final, queda abierta la opción para que combines lo mejor de ambas clases y hacer aún más letal a tu personaje.

En inicio, el uso de estas habilidades parece no tener tanta efectividad, frente al hecho de que las técnicas de combate ?que también se adquieren con monedas de oro? son sumamente variadas y poderosas, en especial si aprendes a combinarlas; sin embargo, al enfrentarte a criaturas más poderosas o verte en situaciones con demasiados enemigos, entiendes su uso y por qué son tan necesarias. Por ejemplo, en una batalla contra 2gigantescos oponentes, puedes usar a alguno de tus súbditos para distraer la atención de uno, mientras te lanzas al ataque contra otro; también puedes desatar un torbellino que derribe a ambos mientras descargas tu ira con una combinación de golpes.

El control responde muy bien en la mayoría de los casos, tanto al ejecutar acrobacias como al desatar ataques, si bien en ocasiones lo caótico del momento hace que pierdas noción de qué sucede en pantalla. La razón es que la cámara trata de acercarse lo más posible al personaje en un intento de darte el mejor ángulo del combate, sólo que no siempre toma en cuenta que hay enemigos en primer plano, obstruyendo tu visión. En todo caso, el problema es que si eres de dedos ágiles, no te costará trabajo familiarizarte con las combinaciones de botones, y una vez dominada la mecánica, encontrarás la aventura muy fácil de enfrentar. Además, en ningún momento te dan incentivos para convertirte en un maestro de todo lo que se ofrece en términos de combate, así que una vez encuentras tus movimientos favoritos y sobre todo, que te funcionan, los repetirás casi de principio a fin con muy pocas variantes. Podría considerarse una lástima, pues uno como jugador se limita, pero al menos queda sabes que tienes mucho de donde elegir.

Como suele pasar en esta clase de juego, tu habilidad es puesta a prueba durante una sesión de incontables oleadas de enemigos. El desafío es que cada vez enfrentas más oponentes y de mayor nivel. La recompensa, además de acreditar logros o trofeos, dependiendo la consola en que juegues, es el acceso a algunos de los tesoros más poderosos del juego; desafortunadamente, para cuando tengas el nivel o la capacidad de enfrentar todos los retos estarás casi al final de la historia, y ya no tendrá mucho caso usar tan admirable armamento.

Hablando del cierre argumental, no podemos evitar asegurar que es un tanto decepcionante, pero que no quede duda, la carrera de principio a fin tiene carácter épico y en el paso de acertijos sencillos a verdaderas piezas de ingenio o de combates comunes a batallas magistrales, la aventura se mantiene fluida, pero sobre todo, divertida. El buen diseño de niveles, la compleja mecánica de combate y la enorme cantidad de contenido son evidencia de que Darksiders II es excelente. No podemos negar que tiene defectos, como un constante problema de framerate al momento de pelear contra algunos jefes, o el hecho de que casi siempre debes cargar cuando vas a entrar en una nueva habitación o acceder a una nueva zona?, pero fuera de eso, los posibles inconvenientes son cosa de percepción, dado que las comparaciones con otros juegos o incluso con el primer Darksiders, son inevitables.

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La banda sonora se ajusta perfectamente a la ambientación, cortesía de Jesper Kyd, quien musicalizó los juegos de Assassin?s Creed

Darksiders fue una obra magistral, que a pesar de la crítica se ganó su lugar entre las más virtuosas propuestas de la acción y la aventura de los últimos tiempos y por eso es difícil calificar a Darksiders II como un mejor juego, en especial porque a pesar de las similitudes y compartir esencia, cada uno ofrece una experiencia diferente, igual de entretenida y con la misma calidad. La diferencia es que la secuela está mejor planeada, la sofisticación es evidente y tiene mucho mayor duración, sin mencionar que tiene más valor de rejugabilidad. De cualquier manera, podemos asegurar que los fans del primer juego quedarán fascinados, tanto por encontrar una aventura completamente novedosa como por disfrutar un emocionante combate o disfrutar una historia envolvente, llena de interesantes detalles.