Homenaje directo a una saga que vivió sus mejores días durante la década de los 90, NFL Blitz es un buen remake de la franquicia al que le falta creatividad si consideramos la existencia de las herramientas disponibles en el presente. Nos hubiera gustado encontrar cambios en la jugabilidad y otras características que realmente cambien el trámite de los partidos, toda vez que Electronic Arts respetó la fórmula original hasta el punto en el que más que reinvención, el título luce más como una copia con gráficos actualizados y una que otra modalidad tomada de Madden.

Para los veteranos, Blitz es un nombre familiar. Se trata de un juego basado en el deporte del emparrillado, cuyo enfoque se aleja mucho de la simulación, reduciendo al futbol americano a sus conceptos elementales, que son los pases y las tacleadas.

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A la izquierda, el Blitz original producido por Midway a finales de los 90 y a la derecha la reinvención de EA

A diferencia de su contraparte seria, aquí se juega con equipos de siete, sin penalizaciones y con primeros y treinta en vez de primeros y dieces, esto se debe a que el título enfatiza una progresión acelerada y poco táctica donde las jugadas de mucho yardaje son un lugar común. Por otro lado, las únicas reglas que se respetan son aquellas que permiten el equilibrio y el orden en esta representación sui generis del deporte de América: no se puede rebasar la línea de golpeo antes de tiempo, hay cuatro oportunidades para lograr las mencionadas 30 yardas y la suma de puntos es la tradicional, es decir 6 por anotación, tres por gol de campo y puntos extra gratuitos como en los viejos tiempos.

Ahora bien, lo que no es como en los viejos tiempos y que muchos notarán de inmediato es la ausencia de golpes tardíos, quizás en un intento de EA por apegarse a la nueva filosofía suavizada de la NFL, donde se antepone el deportivismo al contacto físico y, en ocasiones, también el espectáculo.

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En virtud de que no es un juego realista, Blitz tampoco respeta detalles como si un mariscal de campo es diestro o zurdo

La presentación es simple y eficiente, marcada por un concepto industrial propio de este deporte, con navegación sencilla de menús y una combinación genérica entre rock dubstep y breakbeat para la música. Gráficamente el juego se ve fresco, pulido y consistente con el estilo de la franquicia, aunque el nivel de detalle es realmente bajo, tanto en los estadios como en los jugadores y las animaciones ?divertidamente exageradas, por cierto? . Las narraciones son entretenidas y, por momentos graciosas, además de que la presencia de de Tim Kitzrow (NBA Jam) evoca el estilo de comentario propio de hace 15 o 20 años, lo que resulta un muy buen detalle al juego en general, aunque por supuesto, después de media hora, es evidente la repetición de las mismas líneas. Otro aspecto que también resulta cansado es que los equipos siempre entran en el estadio acompañados por las mismas transiciones, las instrucciones de juego aparecen al inicio de todos los partidos, los menús de carga están ilustrados por las porristas más veteranas que EA pudo encontrar y los cotejos son demasiado largos para tratarse de un exponente del género Arcade, puesto que el reloj se detiene con cada acción, así que si se desea una partida ?rápida? en realidad hay que apartar hasta 35 minutos de la agenda (sin posibilidad de ajuste). Ninguno de los anteriores constituye un elemento pronunciadamente destructivo para la experiencia, pero es importante mencionarlos.

La jugabilidad de NFL Blitz es accesible y fiel al esquema original. Se acelera con el gatillo derecho; se extiende el brazo con el gatillo derecho más X o cuadro; se pasa con B o círculo; y se taclea con A o tache. En esencia, esos los controles básicos y la diferencia más marcada con las simulaciones de fútbol americano es que aquí no hay botones asignados a cada receptor, sino que la dirección de un pase depende de dónde esté colocado el mariscal de campo. Esto resulta más rápido y accesible, aunque en ocasiones también genera imprecisión, sobre todo cuando un receptor está cerca de otro.

En lo que respecta al libro de jugadas también está bastante diluido y sólo hay 18 ofensivas por nueve defensivas. Todas son de pase, con la única variante de que si se lanza el balón a un jugador que se encuentra detrás de la línea de scrimmage, éste puede volver a arrojarlo a otro compañero, mientras que en el caso de la defensa, todas son jugadas con carga, excepto por tres más equilibradas, las de bloqueo de patada y línea de gol. La estrategia más efectiva y recurrente, tanto local como en línea, es asignar a un elemento del equipo para que penetre por un costado de la línea ofensiva, mientras el usuario controla un safety en la parte trasera del campo para proteger el pase largo. En el momento en el que este se produce, basta con taclear al posible destinatario para echar a perder el ataque rival, después de todo, no existe la interferencia.

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La física de fantasía permite saltos de gran altura y tacleadas exageradas

Asimismo, cuando un jugador efectúa tres atrapadas o dos capturas de quarterback al hilo, el equipo completo entra en modalidad On Fire, donde hay boost ilimitado por un período breve

Lo antes mencionado converge en una amalgama de desenfreno y entretenida fluidez que sirve para la causa del entretenimiento y el desparpajo sin complicaciones. Lo mismo que sus predecesores, Blitz permite la introducción de códigos de botones antes de cada partido, lo que habilita opciones estéticas hilarantes, como jugadores cabezones, balones adornados o personajes de fantasía en la cancha; sin embargo, nada de esto tiene un impacto real sobre el trámite de los cotejos y aunque saca una sonrisa, no resulta precisamente innovador. Cabe recordar que este es un exponente deportivo que no respeta las reglas, de modo que las opciones a explorar son prácticamente infinitas? el problema es que se quedaron muy cortas.

En lo concerniente a las modalidades de juego y dejando de lado el clásico partido de exhibición, tenemos el Blitz Gauntlet, que hace las veces de campaña, donde se debe jugar contra doce equipos, nueve convencionales y tres de jefes, integrados por caballos en dos patas, androides, gladiadores romanos, payasos, vaqueros y demás figuras extravagantes. En los partidos de este tipo realmente no hay cambios en el desafío, sino más bien la opción de usar poderes que se encuentran regados por el campo. Una vez que se completa esta categoría, se desbloquea a los jefes como figuras usables en los partidos subsecuentes, pero al igual que en otros aspectos de Blitz, esto no influye más allá de lo visual.

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Cada vez que se juega Blitz Gauntlet cambian los jefes a los que se hace frente, e incluso encontraremos zombis

Blitz Battles es una de las tres formas de competencia online. Aquí nos medimos contra la comunidad en partidas rankeadas o rápidas y se lleva registro del progreso a través de tablas de posiciones. La otra modalidad en línea es Elite League, donde se juega para comprar paquetes de futbolistas y armar el equipo ideal. Y finalmente está el cooperativo que soporta hasta cuatro jugadores tanto en línea como locales (dos por equipo). En su conjunto, las mencionadas modalidades en línea darán para una breve extensión de la experiencia. No experimentamos ralentización, aunque sí dificultad para encontrar rivales en ocasiones.

Al final del día, Blitz es un título divertido, ágil y accesible que funge como digna resucitación de un concepto con cuatro años de desuso. Desafortunadamente, los desarrolladores se fueron por la via segura y, más allá de las alternativas de juego en línea que ya son obligadas actualmente, no encontramos aportaciones a la mecánica de juego original, que data de 1997 y sigue funcionando.