Sonic Generations es un juego de plataforma bien presentado, diverso y cargado con una dosis de nostalgia que los fanáticos apreciarán hasta su última gota. Sin lugar a dudas, hablamos de una de las franquicias más célebres, tradicionales y entrañables tanto de SEGA como de la industria del videojuego en general, pero como suele pasar con sellos tan longevos, la creatividad se volvió motivo de polémica, malas decisiones de diseño y bajas calificaciones durante la última década. Pues bien, en esta entrega eso queda en el pasado? literalmente, y es que la propuesta rinde un merecido homenaje donde convergen los niveles, personajes, enemigos e incluso temas musicales más célebres sin escatimar en aceleración.

Fiel a la costumbre, la historia peca de superficial, por no decir boba. Los amigos del arrogante puercoespín le preparan una fiesta sorpresa, cuando de pronto una fuerza malévola y oscura los envía a un limbo minimalista en los confines del tiempo y el espacio. Ni siquiera el bigotón Dr. Eggman se salva de la fechoría ?o eso parece- y así es como queda sentado el paradigma visual y estructural del título.

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Conforme se completan escenarios, estos recuperan el color en el menú, lo que también es un buen toque

Precisamente gracias a que yacemos confundidos en esta anomalía de la física es que podemos emprender un viaje por nueve de los escenarios más reconocidos en los anales de la serie, que van desde la clásica colina verde del Sonic para SEGA Genesis, pasando por la planta química de Sonic 2, el santuario de los cielos proveniente de Sonic 3 & Knuckles, hasta llegar a contextos más recientes, como Planet Wisp, de Sonic Colors; cada uno provisto de un aspecto rutilante y los acordes distintivos correspondientes.

Reunir todo este bagaje es un acierto y la naturaleza misma del argumento permite la aparición de dos Sonics, uno del pasado y uno actual. Ambos pueden recorrer los niveles en forma consistente con su época, es decir, el puercoespín de antaño lo hará en 2D tradicional, al tiempo que su contraparte contemporánea lo recorrerá en vertiginoso 3D. Sobra decir que la variación no sólo supone un impacto estético, sino también en el ritmo y los dos se disfrutan por igual.

Ahora bien, una vez que se completan las mitades o "actos", aparecen diez desafíos. La primera impresión es que estos fungen sólo como un interesante agregado, pero no es así. Se necesita superar por lo menos dos de ellos para adquirir llaves y poder combatir a los jefes ?siete en total- y realmente avanzar dentro de Sonic Generations. Por fortuna, los mencionados retos no son precisamente imposibles y se distinguen unos de otros en cuanto a su dinámica. Algunos requieren desenterrar monedas haciendo mancuerna con Knuckles, mientras otros nos obligan a competir contra un personaje en específico, recolectar cierto número de aros o, en su defecto, proteger el único que hay en todo el escenario, por citar unos ejemplos. Las opciones son muchas y la garantía es que, incluso una vez que se tiene la llave, el deseo de continuar permanece, ya sea para optimizar registros o adquirir ítems desbloqueables.

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Seaside Hill es de nuestros niveles favoritos y las orcas nos traen memorias del Dreamcast

Existen nada más y nada menos que 130 piezas de arte conceptual y 50 temas musicales a descubrir. Estos se almacenan en el Collection Room, donde también yacen los siempre entretenidos cortos cinematográficos, bocetos de niveles, personajes y canciones que definitivamente resultan invaluables para los seguidores que vienen acompañando al bólido desde sus albores en 1991.

En otro rincón del bien presentado menú se encuentra la tienda de habilidades o Skills. Estos premian el desempeño y acumulación de puntos resultado de cada nivel y comprenden desde escudo y mayor resistencia bajo el agua hasta aceleración o Boost infinito y una vida extra, entre otros. Ya con varios skills, puedes distribuirlos en compendios personalizables que también cambian la experiencia y, sobre todo, la hacen más relajada y divertida.

En términos gráficos, Sonic Generations es una entrega pintoresca, aunque desgraciadamente presenta problemas con el índice de cuadros por segundo cuando hay demasiada acción en pantalla, como en Speed Highway o Seaside Hill. Se trata de una falla grave a estas alturas de la presente generación y peor todavía si consideramos que es un título que enfatiza precisamente la fluidez y la velocidad.

Conscientes de que Sonic es una saga directa y ligera en todos sus frentes, tampoco podemos dejar pasar la simpleza de los videos que sirven como interludio en Generations. Cabe recordar que Unleashed expuso un gran talento por parte del Sonic Team para la concepción de dichos momentos de corte fílmico. A la luz de antecedentes de esa manufactura, los que vemos en esta nueva entrega definitivamente quedan a deber y terminan por trivializar aún más la pueril historia.

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A diferencia de entregas previas, la velocidad se mantiene y la cuota de bucles es máxima

Por lo demás, el juego satisface las expectativas de espectacularidad con secuencias que nos ponen en la punta de un cohete, huyendo de un monstruoso y frenético tráiler, sosteniéndonos de la base de un helicóptero o descendiendo a toda velocidad por un campo repleto de globos aerostáticos. En otras palabras, Sonic Generations podría calificarse con todo tipo de adjetivos, menos el de aburrido.

Por otro lado, tanto la disposición de los niveles ?que en su mayoría tienen rutas alternas y verticalidad- como la maniobrabilidad cumplen cabalmente tanto en 2D como en 3D, pero la prueba y el error todavía constituyen buena parte del núcleo en esta aventura, y los instantes de frustración no están descartados por completo. A menudo quedarán orientados en una dirección que no deseaban, darán un salto donde no debían o fallarán al momento de apretar cierto botón; todos, fenómenos clásicos en la bitácora de Sonic y que sugieren la existencia de espacio para mejorar esta fórmula, especialmente en lo que a fineza de mandos se refiere.

Como citamos antes, el apartado sonoro pretende revivir la identidad acústica de Sonic con canciones ya tradicionales remasterizadas y aderezadas con arreglos, asimismo, se nos permite alternar temas desde el menú principal o dentro de los niveles, atributo que se agradece infinitamente, pues la musicalización por defecto resulta repetitiva e incluso irritante.

Dejando lo anterior de lado y de conformidad con la misma filosofía que rige al resto del juego, los amantes de la serie encontrarán en Generations un almanaque de ritmos que les traerán cientos de memorias de antaño a la mente, gracias a tracks como Toxic Caves, PalmTree Panic, Sonic Boom o Splash Hill Zone.

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Sonic no es el único personaje duplicado, pero sí el más importante dentro del juego

Y a manera de cereza para el pastel, está la libertad de vivir en 3D todo lo antes expuesto. Si hay un título al que esto le viene perfectamente es Sonic Generations debido a sus espectaculares niveles, superposición de planos, rica paleta de colores e incansable ritmo. Si eres de los afortunados en poseer una pantalla apta para efecto estereoscópico, te invitamos a darle una probada.

Al final del día, Sonic Generations constituye el paquete definitivo para los seguidores de la saga quienes han estado sufriendo con giros creativos mediocres a lo largo de los últimos años. La mezcla de elementos recientes con clásicos funciona bien, mientras que la presentación da el ancho, salvo por algunos detalles.

Quizás el conteo de niveles principales sea limitado en comparación con el extenso número de desafíos, pero ello se compensa con frescura visual y alternancia en las dinámicas de juego.

No podemos decir que Sonic Team se quebró la cabeza en materia creata, pero el compendio es homogéneo, visualmente llamativo y rinde un homenaje decente a la serie en su conjunto.