
Hot Wheels Infinite Rush
Más que caos con carritos de juguete
Por Pedro Pérez Cesari+ LO BUENO
- LO MALO
Hay algo particularmente especial en jugar con Hot Wheels que resulta difícil de explicar cuando creces. De niño, no necesitabas una historia, un objetivo ni siquiera una pista particularmente elaborada para pasar un buen rato con uno de estos coches. Bastaba con tomar un vehículo, ponerlo en cualquier superficie y descubrir qué tan lejos podía llegar antes de chocar contra algo. Si tenías una pista, mejor todavía, porque entonces podías construir los bucles, saltos y recorridos imposibles que tenían más posibilidades de terminar en un accidente espectacular que en una carrera propiamente dicha. ¿Y si tenías el auto lavado? Pf, ni digas. Ya eras el rey del mundo.
Esa sensación es precisamente la que hace tan complicada cualquier adaptación de Hot Wheels a los videojuegos. Lo que han hecho la mayoría es tomar la estética de la marca, llenar una pantalla de coches pequeños y utilizar el característico color naranja de sus pistas, pero conseguir que el jugador tenga la misma sensación de libertad y diversión que tenía cuando jugaba con ellos es otra historia.
Dicho esto, los juegos de carreras han cambiado mucho en la última década y es gracias a esto que Hot Wheels Infinite Rush se puede enfrentar a ese reto tomando como punto de partida algo que, en un principio, parecía bastante obvio: convertir la franquicia en un juego de carreras con escenarios abiertos, muchos eventos y una buena dosis de exploración.
La comparación con Forza Horizon resulta inevitable, especialmente porque la estructura de Infinite Rush tiene varios elementos que recuerdan al popular juego de Playground Games; en especial cuando consideramos que una de sus entregas tuvo DLC de Hot Wheels. Sin embargo, después de pasar varias horas recorriendo sus escenarios y participando en sus carreras, creo que esa comparación termina siendo menos importante de lo que parece. Milestone no hizo el juego de Hot Wheels más realista, más grande o más complejo posible; hizo algo mucho más útil para esta franquicia: diseñó una experiencia que entiende que la fantasía detrás de estos coches siempre ha sido hacer cosas absurdas a toda velocidad.
Libertad, velocidad y un poco de caos para todos
Desde los primeros minutos queda claro que aquí no importa demasiado que seas un experto en juegos de carreras. Infinite Rush quiere que tomes un coche, aceleres y empieces a descubrir qué puedes hacer con él, por lo que su sistema de conducción apuesta por vehículos muy fáciles de controlar. Claro que hay diferencias entre ellos (por ejemplo, hay camionetas pesadas y vehículos veloces estilo bólidos), pero nunca se siente como si el juego estuviera intentando convertir cada carrera en una prueba de precisión en la que necesitas conocer hasta el último detalle del comportamiento del auto.
Esto es importante porque cambia por completo la relación que tienes con el escenario. En un juego de carreras más tradicional probablemente pensarías varias veces antes de salirte de la pista, mientras que aquí hacerlo forma parte de la diversión. Puedes atravesar ciertas zonas del escenario, tomar pequeños atajos en las curvas o simplemente conducir sin preocuparte demasiado por mantenerte dentro del camino establecido. Claro que existen superficies que reducen tu velocidad y hay momentos en los que tomar una mala decisión puede hacerte perder una carrera, pero el juego rara vez transmite la sensación de que salirte del camino es algo que estás haciendo mal.
De hecho, muchas veces parece que Infinite Rush quiere que seas irresponsable. La razón es que los desarrolladores entienden algo muy sencillo sobre Hot Wheels: cuando estás jugando con estos coches, un accidente no necesariamente significa que perdiste. Muchas veces es el momento más divertido de toda la partida. Lanzar un coche desde un salto, verlo dar varias vueltas en el aire y terminar estampado contra algún objeto del escenario puede ser mucho más satisfactorio que completar una curva perfectamente. El juego aprovecha esa filosofía y convierte los choques en parte del espectáculo, lo que hace que incluso algunos errores terminen siendo entretenidos.
Evidentemente, esto no significa que puedas hacer lo que quieras sin consecuencias. La velocidad sigue siendo importante y aprender a tomar las curvas, aprovechar los derrapes y encontrar las mejores rutas puede marcar la diferencia entre ganar y terminar varios puestos detrás del resto. Lo interesante es que Infinite Rush consigue mantener ese equilibrio en el que conducir bien tiene recompensa, pero conducir como un completo irresponsable tampoco deja de ser divertido. Es una filosofía que parece sencilla, pero que termina siendo una de las razones por las que el juego tiene tanta personalidad.
Lo anterior también resulta importante puesto que es la columna vertebral de las actividades del juego. Si bien voy a desarrollar al respecto más adelante, ahorita me parece importante destacar que el juego quiere que hagas locuras. Si ves una rampa te vas a sentir motivado a pisar el acelerador a fondo y activar el boost para dar un salto increíble. Esta actividad te entregará un caótico espectaculo visual y es posible que hasta te termine entregando algún coleccionable como los logos de Hot Wheels que se encuentran repartidos por el mundo.

Un mundo pensado para jugar, no para presumir su tamaño
Una de las decisiones que más me gustaron de Hot Wheels Infinite Rush es que Milestone no parece obsesionado con construir el mundo abierto más grande posible. En una época en la que muchos juegos de carreras utilizan enormes mapas como una forma de demostrar su escala, aquí los escenarios se sienten más contenidos y están divididos en diferentes zonas que puedes explorar y que se conectan por medio de un selector de niveles.
Después de jugarlo, creo que fue una buena decisión porque el tamaño del mapa no se convierte en el protagonista. En lugar de pasar demasiado tiempo conduciendo únicamente para llegar a una actividad, constantemente tienes algo que descubrir o algún evento que puedes comenzar. Puedes ir detrás de un coleccionable, encontrar un desafío, cruzarte con otro conductor o simplemente decidir que quieres explorar una zona determinada antes de regresar a las carreras.
Esto hace que Infinite Rush tenga una estructura bastante cómoda para jugar durante sesiones cortas o largas. No tienes que comprometerte con una actividad específica cada vez que tomas el control de un vehículo, pero tampoco existe esa sensación de estar recorriendo kilómetros de un escenario vacío sólo para llegar al siguiente punto de interés. Lo mejor de todo es que esta estructura evita que en algún momento sientas ganas de tener viaje rápido, una cosa que me parece una dolorosa necesidad en los juegos de carreras modernos (es decir, entiendo que la opción exista, pero por qué rayos voy a querer evitar manejar en un juego de manejar).
Por otro lado, el diseño de los escenarios ayuda a reforzar la fantasía de Hot Wheels. No estamos hablando de ciudades realistas ni de carreteras que intentan representar algún lugar del mundo; son espacios que funcionan como enormes áreas de juego donde las pistas y los obstáculos tienen una lógica mucho más cercana a las posibilidades que ofrecen los sets de Hot Wheels que a la que se seguiría en un juego que intenta imitar el mundo real. O sea, si se mantiene una estructura que tiene sentido con una ciudad o una montaña, pero con diferentes elementos que hacen que el estilo de juguete sea el principal factor de diseño.
Esto se vuelve especialmente evidente cuando aparecen algunos de las secciones más espectaculares del juego, porque ahí Infinite Rush deja de intentar aparentar ser un juego de carreras convencional y abraza por completo su identidad. Hay pistas que cambian de dirección, superficies que modifican la forma en la que se comporta el vehículo, saltos enormes y momentos en los que literalmente parece que estás jugando con un coche de juguete dentro de una maqueta gigantesca. Si bien algunas de estas ideas se presentan en varias ocasiones y se puede sentir como si se desgastaran un poco con el paso de las horas, pero se nota un esfuerzo real para que cada uno de sus mundos entregue ideas frescas que mantengan interés en la experiencia.

Buena progresión, pero con inevitable desgaste
En juegos como Infinite Rush es muy importante esto último. Después de todo, las carreras siempre son de ir de punto A a punto B, por lo que es escencial que la mezcla de ingredientes tenga variedad que te den ganas de seguir jugando. Pueden ser escenarios que se sientan frescos, un sistema de progresión interesante o por lo menos diferentes actividades.
Vamos por partes: en muchos sentidos, Infinite Rush consigue esto utilizando imaginación, pero es verdad que por momentos se siente algo de desgaste. Verás, Infinite Rush ofrece una cantidad bastante generosa de cosas que hacer mientras exploras sus escenarios, pero algunas de ellas terminan utilizando fórmulas que se sienten demasiado familiares después de varias horas.
Hay carreras tradicionales, pruebas contrarreloj, eventos de eliminación, duelos contra otros conductores y desafíos que te piden conseguir determinada cantidad de puntos mediante derrapes o recolectando objetos. Individualmente, prácticamente todos funcionan y ayudan a mantener ocupado al jugador, pero conforme avanzas empiezas a notar que algunas actividades cambian menos de lo que deberían.
Como adelanté en mi previo, esto es particularmente evidente en los desafíos que dependen de derrapar. Aunque sobre el papel una prueba puede pedirte conseguir puntos mientras que otra te invita a recolectar determinados objetos, muchas veces la manera óptima de completar ambas consiste en hacer exactamente lo mismo: encontrar una curva, mantener el derrape y aprovechar el trazado para acumular la mayor cantidad de puntos posible.
No diría que esto convierte al juego en una experiencia repetitiva, porque las carreras y las pistas consiguen aportar suficiente variedad para mantener el ritmo, pero sí creo que es uno de los aspectos en los que Milestone pudo haber ido un poco más lejos. La estructura abierta invita a explorar y descubrir cosas, por lo que algunas actividades adicionales podrían haber aprovechado mucho mejor las posibilidades de sus escenarios. Afortunadamente, las carreras principales son lo suficientemente entretenidas como para que esto no termine pesando demasiado. Hay una buena sensación de velocidad y las pistas más elaboradas consiguen que cada vuelta sea algo más que simplemente acelerar y frenar en el momento adecuado. Entre los cambios de dirección, los saltos y las diferentes superficies, constantemente tienes algún elemento que te obliga a reaccionar.
Ahora bien, no todo es miel sobre hojuelas. Hay algunas de las actividades que simplemente fallan al capturar la atención. Por ejemplo, algunas misiones requieren que aproveches el modo foto para tomar capturas de elementos específicos (por ejemplo, un bólido cerca de un restaruante de hamburgesas). Son actividades simplonas que se sienten como un simple relleno
Regresando un poco a lo anterior, también hay algo en lo que debo aplaudirle a Milestone y es que encontraron una buena forma de darle ritmo al juego. Sí, Infinite Rush te da la libertad de elegir entre diferentes actividades o simplemente ir manejando por el mundo como se te antoja. Dicho esto, me parece que el orden en la que el juego te las va liberando se presta a que no sientas que en una misma sesión de juego estás haciendo lo mismo una y otra vez. Además, no toma mucho tiempo en liberar nuevas actividades y mundos, por lo que el juego constantemente te va premiando con novedades para mantenerte enganchado.
En ese sentido, también celebro que los desarrolladores encontraron un ritmo que me parece ideal para ir desbloqueando coches. No se siente como en otros juegos de mundo abierto en el que recibes una bonanza al inicio y lo que consigues más adelante se va volviendo irrelevante. Tampoco es de esos juegos cuenta chiles que apenas y te da monedas, lo que hace que conseguir nuevos vehículos sea un dolor de cabeza. Infinite Rush se encuentra en un punto medio donde sientes que te estás ganando cada uno de los coches que sumas a tu colección, pero tampoco te tiene mil horas con el mismo vehículo.

Sin inmensos valores de producción, pero ¿importa?
Hay algo que resulta imposible ignorar cuando vienes de jugar las grandes producciones actuales del género: Hot Wheels Infinite Rush no tiene la misma escala. Esto no debería sorprender a nadie, pero sí se nota durante la experiencia. El juego tiene mucho carisma y visualmente consigue representar muy bien la fantasía de Hot Wheels, aunque existen ciertos elementos que dejan claro que estamos ante una producción más contenida. La interfaz, algunas animaciones, la presentación de determinadas actividades y ciertos detalles del mundo no tienen el mismo nivel de pulido que encontrarías en una producción como Forza Horizon 6.
La comparación incluso puede ser un poco injusta, porque Infinite Rush no está intentando competir directamente con ese tipo de producción en términos de presupuesto. Aun así, es inevitable hacerla cuando el título de Playground Games se ha convertido en la referencia para la mayoría cuando hablamos de juegos de carreras de mundo abierto.
Lo importante es que estas limitaciones se quedan principalmente en la superficie. No hay un momento en el que la interfaz poco elegante haga que una carrera deje de ser divertida ni una animación menos espectacular consigue quitarle valor a una buena pista. En especial cuando consideramos que el juego se ve bien; tiene una estética plasticosa y de juguete que va de maravilla con el estilo de juego. Claro que muchos detalles se ven como una limitante provocada por presupuesto en lugar de una decisión artística, pero tampoco es un juego que se vea mal.
También debo aplaudir que algunos detalles de interfaz y experiencia de usuarios que se sentían toscos en una versión preliminar del juego fueron ajustadas. Así que, en pocas palabras: no esperes el juego más avanzado en temas de presentación, pero es lo suficientemente bueno como para que en ningún momento sea un problema.

Un Hot Wheels antes que un juego de carreras
Después de jugar Hot Wheels Infinite Rush, me queda bien claro que Milestone entendió una diferencia que puede parecer pequeña, pero que termina siendo fundamental: hacer un juego de Hot Wheels no consiste en tomar un juego de carreras y cambiarle los vehículos.
La marca tiene una personalidad propia y esa personalidad está relacionada con la velocidad, la imaginación y el caos. Los Hot Wheels no son interesantes porque sean representaciones pequeñas de automóviles reales, sino porque permiten hacer cosas que un coche real jamás podría hacer. Un vehículo puede recorrer una pista vertical, saltar por encima de una ciudad, pegarse a una superficie o salir disparado después de un choque y, en lugar de sentirse extraño, todo eso parece perfectamente normal dentro de su mundo.
Infinite Rush consigue trasladar esa idea al videojuego y, aunque no todas sus actividades tienen el mismo nivel de inspiración y su escala deja algunas costuras visibles, la experiencia central funciona porque constantemente te recuerda que estás jugando con Hot Wheels. Eso también hace que la comparación con Forza Horizon pierda un poco de importancia. Sí, hay un mapa abierto, eventos, coleccionables y una estructura que puede resultar familiar para cualquiera que haya jugado los títulos de Playground Games. Sin embargo, la manera en la que se manejan los coches, el diseño de las pistas y la importancia que tienen los saltos, los choques y las acrobacias hacen que la experiencia tenga una personalidad suficientemente marcada.
Hot Wheels Infinite Rush no es el juego de carreras más profundo ni el más espectacular que jugarás en tu vida, pero tampoco necesita serlo. Su mayor acierto consiste en entender que la diversión puede estar en algo tan sencillo como tomar un cochecito y lanzarlo a toda velocidad hacia una pista imposible para descubrir qué sucede. Es un juego con una base divertida y eso es lo único que necesita para destacar.
Hot Wheels Infinite Rush llegará el 10 de septiembre a PlayStation 5, Xbox Series X, Xbox Series S, Nintendo Switch 2 y PC. Sigue este enlace para ver más noticias relacionadas con este título.

Hot Wheels Infinite Rush
Sumérgete en un mundo del tamaño de Hot Wheels con cuatro islas repletas de eventos, desafíos y acción a toda velocidad. Colecciona vehículos icónicos, forma tu Rush Squad, construye pistas épicas y gana el título de Rush Master.
DETALLES
- Desarrollador:Milestone S.r.l.
- Publisher:Milestone S.r.l.
- Género:Racing, Arcade
- Fecha de Lanzamiento:9/Septiembre/2026
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