
+ LO BUENO
- El este de Tokio luce espectacular con el motor RE Engine
- El diseño de los personajes y las animaciones de combate son impresionantes
- El sistema de combate es exquisito y el juego no pierde ese enfoque en ningún momento
- Las peleas con los jefes son espectaculares y justifican al juego mismo
- Algunas misiones secundarias profundizan en la historia y son interesantes
- LO MALO
- Ciertos ángulos de cámara en las batallas contra los jefes juegan en contra
- Los enemigos básicos son pasivos y su presencia entre duelos importantes termina por ser tediosa
- Muchas misiones secundarias y siuaciones de relleno que prolongan el juego de forma artificial
En estos tiempos no es tan fácil lanzar nuevas franquicias; en realidad, es un riesgo alto y muchas compañías prefieren voltear hacia el pasado. Si esto se combina con un buen momento, puede ir de las remasterizaciones y remakes hacia un nuevo capítulo e incluso, a un reinicio. El nombre de Onimusha era de respeto hace más de 2 décadas; luego, vino el silencio. Un breve silbido con 2 remasterizaciones anunció su regreso y hoy, por fin tenemos una nueva entrega. Onimusha: Way of the Sword marca el regreso de la saga que nació de las entrañas de Resident Evil y que actualmente compite contra monstruos de su misma tierra. ¿Logrará sostenerse por sí misma?
Tachikaze
Aunque su origen tiene que ver con Resident Evil y prácticamente se convirtió en su primo samurái, Onimusha siempre tuvo esencia y se sostuvo con fuerza propia. Por increíble que parezca, construir todo un concepto con una espada fue suficiente para forjar identidad y configurar una historia que supo desmarcarse para seguir su camino.
Tachikaze es la forma correcta para referirse al silbido agudo que hace una katana al cortar el viento. La alineación correcta, junto con la velocidad y el filo suficiente emiten ese sonido que advierte la letalidad del acero capaz de cortar a dios mismo (no pude evitar la referencia a Kill Bill).

El enfoque de Onimusha está en el combate con espadas, y todo lo demás es accesorio. Way of the Sword no es diferente y mantiene la esencia de la franquicia, aunque se da la libertad de cambiar uno que otro detalle para ofrecer una propuesta correspondiente con los estándares actuales. Algo inevitable, si consideramos que la entrega original de 2001 apenas dura 4 horas, lo que en esos años no era un problema.
Onimusha: Way of the Sword es un reinicio de la franquicia de Capcom. No es necesario jugar los 4 títulos anteriores y, tanto los fans, como las nuevas generaciones, tienen aquí un nuevo punto de partida. Su historia tiene lugar en Kioto durante el periodo Edo. Miyamoto Musashi es el protagonista, y el primer guiño a la esencia de la saga tiene que ver con su diseño. Los creadores de Onimusha siempre apelaron al uso de rostros de personas reales y este reinicio sigue esa línea, aunque sea lúgubre. Nuestro “héroe” tiene la apariencia y la cara de Toshiro Mifune, una leyenda en el cine de samuráis y quien interpretó a este personaje en Samurai I: Musashi Miyamoto de 1951.
Desde el inicio, el juego deja claro de qué se trata y que no hay pretensiones. Onimusha es folclor, samuráis y fantasía oscura. Por eso, en una de sus tantas fanfarronerías, Miyamoto Musashi termina en el infierno, desde donde vuelve a la vida gracias a un guantelete Oni que tendrá que usar para lidiar con el miasma y los genma, o sea, las fuerzas oscuras y demoniacas que azotan la región.

El Este de Kioto en desgracia
El primer acierto de Onimusha: Way of the Sword viene de su apartado visual. No hay nada como lo que se hace en casa y la franquicia tiene un regreso como pocos gracias a las bondades de RE Engine, ese motor de Capcom que tantas experiencias de época nos ha dado en años recientes.
Esta versión de Japón luce espectacular y, aunque no es propiamente un lugar con tanta vida en su calidad de mundo semiabierto, los detalles y contrastes destacan en todo momento; de hecho, hay todo un trabajo antropológico, histórico y arquitectónico detrás de ello. A cada paso hay algo que te recuerda que estás en Onimusha y no en un juego de samuráis tradicional. Las zonas en peligro muestran la opacidad y la angustia por la próxima llegada de los genma. Las zonas plagadas por el miasma son la puerta al infierno mismo, mientras que los poderes Oni te permitirán ver ese lugar en el pasado, rebosante de color y de vida. Mención aparte merecen las tétricas partes en que puedes ver la caída en desgracia de un pueblo, su sometimiento y la espiral de locura que tomaron ante la llegada de los genma.

A su vez, el diseño de los personajes es espectacular y no se trata solo de detalles y alta calidad. Capcom entendió que era momento de tomar la base del combate de Onimusha para llevarla a un nuevo nivel, pero eso solo era posible al poner atención especial en las animaciones y los movimientos de Miyamoto Musashi y sus enemigos.
A simple vista, el diseño de cada personaje destaca, pero en acción es impresionante pues se percibe cada cuadro de animación según las condiciones del duelo. No podía ser de otra manera, pues esto es esencial para el núcleo del juego que está en el combate, y de eso hablaremos más adelante.
La decisión controversial llega con el intento de evolución de la saga en cuanto a escenarios. Onimusha siempre fue un juego compacto con escenarios lineales e interconectados. Pasillos y zonas amplias en un bucle que pasábamos de largo ante la emoción del combate. En Way of the Sword, Capcom coquetea con un mundo semiabierto con ciertas conexiones, pero que en realidad funciona como una especie de hub para partir hacia las misiones principales y secundarias. En este apartado, debo decir que hay un puñado de misiones secundarias que son interesantes porque involucran una narrativa un poco más profunda, pero el resto son relleno para alargar el juego.

Que esta versión de Kioto luzca muy bien no significa que sea del todo funcional, y por momentos es difícil encontrar una razón con la suficiente fuerza como para justificar su existencia. Caminatas, recolección de objetos, situaciones en que tienes que ayudar a los habitantes y la posibilidad de explorar en busca de mejores recompensas o aumentar inventario lucen como ideales para un juego de hace 15 años, no para uno actual. Entiendo que el camino hacia el mundo abierto está cerrado porque ahí reina la bestia de FromSoftware y los escenarios complejos pertenecen en la actualidad a Team Ninja, así que Capcom jugó una carta que divide sin arruinar el juego, simplemente lo vuelve algo tedioso en ciertas partes. El Este de Kioto tiene un valor visual espectacular, pero en términos de juego se queda muy cerca del promedio.

Issen
Como dije, para Onimusha el combate lo es todo y el resto es accesorio. Es aquí donde la joya brilla en su máximo esplendor.
Desde el comienzo, Capcom está decidido a llevarte a sentir que Miyamoto Musashi es un personaje poderoso. De hecho, es el estereotipo de guerrero errante que está en busca de ser el mejor y forjar una leyenda de la que se hable en el campo y en las calles.
Way of the Sword no aspira a ser un Souls, tampoco Nioh, aunque no esconde ciertas influencias de ambas corrientes que hoy marcan el rumbo. Es por eso que el concepto de juego parte de la base que ya conocemos en la franquicia: un golpe normal, un golpe fuerte, movimientos defensivos y de evasión, así como movimientos especiales potenciados por la fuerza Oni que habita en el guantelete. Se trata de un esquema de combate básico que crece con el desarrollo de la historia, pero todo encuentra su razón de ser en las espectaculares batallas.

Es importante señalar 2 situaciones que convergen en el juego. Dada su estructura de mundo semiabierto y la presencia de los genma, es común encontrar enemigos de nivel estándar que no son un reto realmente para Miyamoto Musashi; incluso puedes usarlos como sparring y pulir tu destreza con el control. El detalle está en que su presencia se vuelve obsoleta conforme avanzas y, dado que crecen en dificultad junto contigo, no son un reto en sí mismo. El problema aparece cuando los eliminas una y otra vez hasta el hastío. Además, su actitud es pasiva y difícilmente dan el primer paso para atacar.
Esto sería un detalle terrible para un juego similar, pero en el caso de Onimusha: Way of the Sword, la recompensa por pasar estos ratos poco motivantes llega con las batallas contra los jefes. Se entiende que Capcom no quiso que su juego fuera un Boss Rush, pero tampoco fue fácil adaptar un concepto de hace más de 20 años a los estándares actuales.

Pese a ello, la razón de existir de este juego y la razón por la que no dejarás de jugarlo es el alto nivel de las batallas contra los jefes que están entre las mejores que se han visto en un juego de acción en mucho tiempo. El combate es brutal y Musashi presume el dominio de la espada y armas complementarias en todo momento.
Tal como lo dicta la esencia de la saga, el objetivo es analizar los patrones del enemigo y saber cuándo atacar o evadir. El movimiento Issen, una combinación de esquivar y un ataque devastador, le dio identidad a la franquicia y está de vuelta con un control refinado. Dominar el control y la paleta de movimientos es esencial y, una vez que lo logres, experimentarás una de las mejores danzas de combate de años recientes que te harán sentir poderoso.
Musashi tiene otros movimientos defensivos y de evasión para llevar el combate de la saga a un nuevo nivel y en todo momentos sorprende el apartado de animaciones pues la posición influye durante el combate. No se trata de un hack-and-slash donde regresas a la acción de inmediato presionando una y otra vez todos los botones; aquí, hay que ser paciente tras recibir un golpe o usar algún objeto curativo pues esa posición no es la más favorable como para atacar o defender y si lo intentas lo pagarás muy caro. El sistema de riesgo/recompensa que distinguió a la saga se mantiene y te invita a ser ofensivo, pero al mismo tiempo privilegia tu habilidad para leer al enemigo y sus patrones para saber en qué momento presionar el botón para eludir, bloquear o contraatacar.

El resultado, en específico en las peleas contra los jefes, es una serie de combates espectaculares donde el juego brilla en su máximo esplendor. Ahora los duelos son en espacios de mayor tamaño y Capcom atinó en habilitar el escenario mismo como un espacio estratégico donde un objeto o construcción puede jugar a tu favor o en contra. Fue muy divertido descubrir que llevar al jefe hacia cierta zona e invitarlo a atacar provocaría que su arma se atascara y quedara vulnerable un momento. Misma situación con un jefe que es capaz de levantar una casa, misma que le pude tirar encima al usar, por desesperación, el arco en el momento justo. En realidad, hay varias maneras para acabar con los jefes en estos duelos épicos, algunas más difíciles que otras, pero es ahí donde la riqueza de Onimusha brilla y lo hace en grande.
Además de brutales y espectaculares (el choque de espadas y los efectos audiovisuales llevan la adrenalina a tope), las batallas tienen su capa estratégica y es ahí donde se muestra el impacto de los sistemas básicos pero funcionales, inspirados en los RPG, como la mejora de atuendo que te dará mejor defensa, la de tu armamento que aumentará el daño que haces a los enemigos y las habilidades Oni que siempre se necesitan para ganar o hacer más vistoso el combate. En ese sentido, Way of the Sword no es complejo, de hecho ofrece un sistema de progresión de fácil aprendizaje y la curva de dificultad está muy bien trabajada, en realidad sientes que Musashi se vuelve más poderoso, pero esto implica nuevos retos. Como herencia del pasado, la recolección de energía sigue tal como la conocemos, y se integra al sistema de estrategia a la perfección: a veces, una batalla que parece perdida puede terminar en remontada si peleas a la perfección y asestas el golpe adecuado en el momento justo para que absorbas energía que recuperará tu salud y aumentará tu barra de poderes Oni.

El único detalle que me disgustó fue un error con la cámara en ciertos momentos de las batallas contra algunos jefes. Lo nuevo de Onimusha permite fijar el enemigo, pero trasladarse al lugar incorrecto puede enloquecer a la cámara al grado de perder su ángulo y no dejarte ver a Musashi ni al jefe, lo cual te deja expuesto ante la derrota. Pese a ello, se trata de un juego benévolo con checkpoints, y cada vez que un jefe te derrota tendrás la oportunidad de librar otra vez la batalla. Incluso se ofrece un modo Historia que te lleva de la mano y que incluso te indica con marcadores visuales qué botones debes apretar y en qué momento.

El doble filo de la espada
Al final, con todo y sus contrastes, Onimusha: Way of the Sword es un muy buen juego de acción que mantiene el enfoque característico de la franquicia a lo largo de más de 20 años: el combate refinado y poderoso que privilegia el choque de espadas. Acero contra acero, chispas, tensión y filo mortal. Aunque hay decisiones cuestionables, como el mundo semiabierto, el contenido de relleno y la pasividad de los enemigos básicos, el juego vale la pena por sus espectaculares batallas contra los jefes y un control exquisito. Si esto es un reinicio, hay bases para llevar la saga a una nueva era y esperamos que Capcom tome nota de aquello que gustó y de lo que no, pues tiene nuestra confianza y por ahora sólo queda celebrar que Onimusha está de vuelta.

Onimusha: Way of the Sword
Fight through bloodstained battlefields of intense swordplay action. Explore the historic Japanese capital of Edo-era Kyoto, twisted by malevolent clouds of Malice. With every stage cloaked in mystery, danger and intrigue. Battle against monstrosities from the underworld known as Genma in a tale of dark fantasy. Follow the tale of a samurai who wields the Oni Gauntlet, a mystical artifact that grants its bearer the power to slay Genma. Through gritty, blood-soaked brawls, he searches for his reason to fight. What fate awaits at the end of his path?
DETALLES
- Desarrollador:Capcom
- Publisher:Capcom
- Género:Role-playing (RPG), Hack and slash/Beat 'em up, Adventure
- Fecha de Lanzamiento:3/Septiembre/2026
+ LO BUENO
- El este de Tokio luce espectacular con el motor RE Engine
- El diseño de los personajes y las animaciones de combate son impresionantes
- El sistema de combate es exquisito y el juego no pierde ese enfoque en ningún momento
- Las peleas con los jefes son espectaculares y justifican al juego mismo
- Algunas misiones secundarias profundizan en la historia y son interesantes
- LO MALO
- Ciertos ángulos de cámara en las batallas contra los jefes juegan en contra
- Los enemigos básicos son pasivos y su presencia entre duelos importantes termina por ser tediosa
- Muchas misiones secundarias y siuaciones de relleno que prolongan el juego de forma artificial
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