
Phantom Blade Zero
Un guerrero con un corazón dolido y un espíritu inquebrantable
Por Ulises Contreras+ LO BUENO
- El sistema de combate es fluido, satisfactorio y visualmente espectacular
- Gran variedad de armas, accesorios y habilidades
- Hay muchas batallas contra jefes, y la inmensa mayoría son memorables y desafiantes
- La dificultad está muy bien equilibrada: el juego sabe ofrecer un buen reto al mismo tiemo que nos hace sentir poderosos
- La exploración gana fuerza gracias al buen diseño de niveles
- LO MALO
- Los enemigos comunes se repiten demasiado y son poco memorables
- Por culpa de la poca variedad de enemigos, algunos tramos de exploración resultan aburridos
- La historia puede ser confusa y presenta personajes poco carismáticos
- Los bugs y problemas técnicos manchan la bella presentación
Phantom Blade Zero se siente como una película de artes marciales: brutal, fluida y muy elegante. Estamos ante uno de los juegos de acción más llamativos de 2026, y adelantamos que será una delicia para quienes disfrutan los hack and slash y las experiencias netamente divertidas. Pero, ¿cumple con todas sus pretensiones? Lamentamos informar que también acarrea problemas que evitan que sea una obra maestra inmaculada.
Bienvenido al Wulin, un mundo Kungfupunk
Dicen que cuando un animal camina, maúlla y luce como un gato, pues es un gato. Es fácil caer en esa trampa con Phantom Blade Zero, ya que, de lejos, se ve idéntico a un soulslike como Lies of P. Es una comparación justa, pues se nota que los desarrolladores del estudio chino S-Game tomaron como inspiración algunos exponentes del género para dar forma a ciertos aspectos, como la exploración. Pero créanos cuando decimos que este nuevo proyecto se juega y se siente muy diferente a lo que podemos encontrar en Bloodborne u otros títulos del estilo, la mayoría de las ocasiones.
Estamos ante un juego de acción puro y duro con un gran énfasis en los combates y los movimientos de artes marciales, lo que nos recuerda más a un hack and slash. Aplaudimos ese enfoque, pues se nota que los creadores se preocuparon más por crear una aventura divertida que por presentar un viaje innecesariamente complicado.
Pero antes de entrar de lleno en los combates, queremos reconocer el excelente diseño de niveles. Si bien Phantom Blade Zero es una aventura relativamente lineal, sus mapas están llenos de caminos ocultos, desviaciones, atajos y secretos que nos motivan a explorar cada rincón. Lo mejor es que nuestra curiosidad se ve recompensada, pues a menudo encontramos cofres con ítems que nos permiten mejorar nuestras armas y desbloquear nuevas habilidades.

El juego también presenta un marcado elemento Metroidvania que se integra de forma orgánica, pues hay puertas cerradas o entradas en zonas específicas que están bloqueadas. Podremos irrumpir más adelante en esos lugares cuando conseguimos llaves o algún ítem especial, lo que crea una sensación de progresión muy satisfactoria y natural. Olvidamos las veces que dijimos: “oh, con que así podíamos llegar a esa área que se veía a lo lejos”.
Adelantamos que se trata de un título muy largo, cuya campaña puede durar más de 25 horas, y nos agradó que también hay una cantidad considerable de contenido extra de buena calidad. Si bien muchos objetivos opcionales son muy simples y se resumen a ir a un lugar para recolectar o entregar un objeto, hay misiones secundarias que tienen su propia línea narrativa y que presentan algunos de los enfrentamientos contra jefes más emocionantes de toda la aventura. Esos desafíos son otro pretexto para dejar la línea principal y explorar los mapas a nuestras anchas.
Recorrer todas las zonas es un deleite absoluto gracias al excelente apartado gráfico. Si bien su ambientación es un poco genérica, Phantom Blade Zero lo compensa con sus paisajes bellísimos y su meticuloso cuidado a los detalles. En múltiples ocasiones, nos detuvimos a apreciar los páramos solitarios, las hermosas estructuras de los edificios y los atardeceres. En pocas palabras, es un juego que se ve increíble en movimiento.

Una fantasía Wuxia hecha videojuego
Lo mejor es que todo lo anterior es apenas la punta del iceberg, pues lo que realmente hace que Phantom Blade Zero destaque y brille con intensidad son sus mecánicas que se entrelazan orgánicamente para crear uno de los sistemas de combate más satisfactorios y visualmente atractivos de 2026. Sin duda, S-Game hizo un gran trabajo para interpretar el espíritu de las obras Wuxia y hacernos sentir como auténticos artistas marciales.
Soul, el protagonista, es sumamente hábil y es capaz de moverse con gran velocidad sin restricciones y detener la ofensiva de los enemigos con un parry desde prácticamente todas las direcciones. Gran parte del atractivo de las batallas consiste en reconocer los patrones de ataque de los enemigos para identificar los momentos correctos en los que podemos bloquear o esquivar para abrir la defensa del rival y contraatacar.
Aprender cuándo pasar de la defensiva a la ofensiva, así como identificar las ventanas de oportunidades para actuar, es necesario para sobrevivir, ya que esquivar demasiado tarde o intentar detener una arremetida imbloqueable nos costará muy caro. Es un proceso complejo que demanda tiempo, pero por eso mismo resulta muy gratificante una vez que dominamos las mecánicas y nos familiarizarnos con el ritmo de los enfrentamientos.

Llega un momento en el que las peleas se convierten en una danza elegante, casi hipnótica, en la que podemos responder a cada movimiento del oponente con una fluidez digna de un maestro. El excelente trabajo de animación de los finishers y combos ayuda mucho a que nos sintamos como fuerzas imparables. Se nota de inmediato que el actor Donnie Yen, el mismísimo Ip Man, estuvo involucrado en la captura de movimiento.
El proceso de aprendizaje también es muy ameno gracias a que los desarrolladores supieron equilibrar el nivel de reto. No iríamos demasiado lejos como para decir que estamos ante un juego fácil que puede completarse con los ojos cerrados, pero en definitiva no se trata de un título inmisericorde. El desafío es exactamente el que debería ser, pues nunca nos sentimos muy fuertes ni débiles ante un obstáculo, al menos en dificultad normal. En efecto, es posible aumentar y disminuir la dificultad si lo deseamos, e incluso existe un modo especial en el que sólo podemos morir un máximo de 66 veces, ideal para quienes disfrutan llorar sangre.
Creemos que esa es la filosofía correcta, ya que es evidente que Phantom Blade Zero quiere que nos sintamos poderosos al mismo tiempo que desafiados por un reto que sea gratificante superar. Ese enfoque también es palpable en la forma en que funciona el armamento. El juego incluye una gran variedad de espadas simples, dagas, espadas dobles, lanzas, etc; hay más de 30, y lo mejor es que, al menos las que probamos, todas tienen combos únicos y efectos especiales que cambian por completo el estilo de juego.

Por ejemplo, una espada gigante nos permite robar la salud del enemigo para sanarnos, mientras que otra espada elimina por completo el daño reducido al bloquear a cambio de quitarnos la capacidad de hacer parry. ¿Nuestra herramienta de dolor favorita? La espada de borracho, que podemos lanzar para atacar a los oponentes desde una distancia segura. Estos son apenas un puñado de ejemplos, y quedamos gratamente sorprendidos de la gran cantidad y variedad de armas disponibles.
Lo mejor es que el juego nos permite revertir el nivel de nuestro armamento para invertir los recursos gastados en otras armas, por lo que podemos experimentar con gran parte del arsenal con relativa libertad. Si bien es un sistema con limitaciones, es suficientemente flexible como para permitirnos juguetear con todas las opciones.
A todo lo anterior se suman accesorios que otorgan beneficios especiales y los llamados Filos Espectrales, que son herramientas adicionales que nos ayudan tanto en el combate como en la exploración. Si bien hay cosas sencillas como un par de guanteletes de hierro que causan daño masivo en los escudos de los enemigos o una bola con púas que genera un efecto de fuego, también existen rarezas como un rosario que permite invocar monjes o un instrumento musical que lanza notas mortales. Estos objetos enriquecen los combates, brindan variedad y nos ayudan a construir nuestro estilo de lucha.

Los jefes son más que un simple desafío
Todos estos elementos se unen y salen a relucir en los que fácilmente son los mejores momentos de Phantom Blade Zero: las batallas contra jefes. Estos enfrentamientos son feroces, y realmente ponen a prueba nuestros reflejos y capacidad para memorizar patrones de ataques complejos. Nos sorprendió de forma grata que, pese a que literalmente hay decenas de este tipo de peleas a lo largo de la campaña y en las misiones secundarias, cada enemigo se siente único, tanto por su diseño como por el desafío que ofrece. Hay muchísima variedad.
Cada uno de estos rivales tiene su propio estilo de lucha, lo que nos obliga a prestar mucha atención para reconocer sus movimientos y saber cuándo contraatacar. También nos encantó que la pelea no se reinicie por completo al morir, pues podremos comenzar desde la segunda o tercera fase al reintentarlo. Es una excelente decisión que respeta el tiempo del jugador, pues cada etapa es muy diferente y tener que volver a comenzar desde inicio sería muy frustrante. De nueva cuenta, es evidente que S-Game está más interesado en ofrecer un desafío divertido y gratificante que una aventura artificialmente difícil y restrictiva.
Sabemos que nos hemos enfocado mucho en los conceptos que dan forma a las batallas de Phantom Blade Zero, y hay una buena razón detrás de ello: el combate es la piedra angular que sostiene gran parte del juego. Todas las mecánicas están muy bien pensadas y se entrelazan de forma natural, lo que da como resultado un sistema extremadamente pulido que evoluciona de forma constante con la adición de nuevas armas y todo tipo de accesorios que permiten personalizar nuestro estilo de combate. Es una delicia absoluta, y es una de esas experiencias que sólo se pueden disfrutar al probarlas de primera mano detrás de los controles. Por todo lo anterior, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el título vale totalmente la pena y que será del agrado de los fans de la acción.
Dicho eso, la jugabilidad y otros aspectos acarrean una cantidad pequeña pero significativa de errores que impiden que estemos ante una verdadera obra maestra. ¿A qué nos referimos?

Una historia con filo, pero olvidable
Lo diremos rápido para evitar confusiones: disfrutamos muchísimo nuestras más de 25 horas en Phantom Blade Zero, y jamás nos aburrimos de recorrer su mundo de fantasía y explorar sus ideas. Por otro lado, a medida que pasamos más tiempo con él, fue más fácil distinguir uno de sus principales problemas: la repetición constante de enemigos.
Antes de entrar en pánico, debemos aclarar que sí hay una variedad considerable de amenazas, pues incluso aparecen nuevos enemigos en la recta final de la campaña. Nuestra decepción recae en el hecho de que hay grandes secciones en la que nos enfrentaremos con el mismo tipo de rivales una y otra vez, por lo que a veces el combate en las secciones de exploración se siente como un trámite que sirve para llegar a lo más emocionante: los jefes.
Tampoco nos agradó que los enemigos comunes sean poco imaginativos: pensemos en cosas genéricas como soldados con espadas, perros rabiosos, pájaros gigantes, asesinos con dagas, guerreros con armas de fuego y monstruos con aspecto de pez. Claro que cada clase representa su propio desafío, pero visualmente son poco interesantes y memorables. Y si bien también hay algunas rarezas, como marionetas cantantes que nos derriban con el sonido de su voz y criaturas que cargan una bomba sobre sus espaldas, nos hizo falta una sorpresa que nos sacara de balance y nos hiciera decir “wow”. En ese sentido, Phantom Blade Zero se va a la segura, lo que ocasiona que la experiencia sea menos satisfactoria fuera de las Boss Fights.

Otro aspecto que se queda a mitad del camino es el hilo argumental. La historia se enfoca en Soul, un talentoso artista marcial perteneciente a un grupo de guerreros conocido como La Orden. Todo cambia cuando nuestro protagonista es herido letalmente tras ser incriminado de un delito terrible, pero logra sobrevivir gracias a un ser misterioso que le otorga un corazón maldito que lo mantendrá con vida 66 días.
El planteamiento es genial y muy interesante, y adelantamos que la campaña tiene momentos cinemáticos que recuerdan a algunas de las mejores películas de artes marciales sobre venganza y conspiraciones. El problema es que los personajes son poco carismáticos, además de que muchas veces es difícil seguir la narrativa debido a que el juego nos abruma con una avalancha de nombres de clanes y menciones a eventos pasados. Tampoco ayuda que una parte significativa del contexto se esconde en las cartas y los documentos que están esparcidos a lo largo y ancho del mapa.
Tampoco queremos decir que la historia sea un desastre, pero sí es muy olvidable y poco emocionante. Es una pena, pues el juego intenta con todas sus fuerzas que nos interesemos por su mundo. Destacamos los flashbacks que presentan escenas estilo anime muy bien animadas. Nos abstendremos de mostrar esas secuencias para que las descubran por su cuenta, y nos limitaremos a decir que ojalá hubiera más momentos así.

Un hack and slash con sabor a soulslike
Como dijimos, nos alegra que S-Game decidiera prescindir de las mecánicas de los títulos tipo souls para enfocarse en una aventura más flexible enfocada en los combates. Si bien encuentra un equilibrio entre ambas vertientes en la mayoría de las ocasiones, a veces el juego tiene problemas para definir su identidad. Hay instancias en las que el ritmo decae y recuerda más a un Dark Souls que a un juego de acción puro y duro. Por ejemplo, hay una zona de la campaña en la que nos enfrentaremos principalmente a marionetas, que son enemigos con patrones de ataque simples y básicos. Esa secuencia sería tensa en un soulslike, pero aquí se siente anticlimática y muy lenta.
Esa disonancia también es latente en la exploración del mundo. Volver a un área anterior para realizar una misión secundaria, abrir un camino bloqueado o simplemente explorar resulta particularmente solitario debido a que los enemigos que derrotamos jamás vuelven a reaparecer. ¿Es un problema? En lo absoluto, pero sí se siente que falta algo.

También tenemos una queja quisquillosa con los jefes. Si bien la inmensa mayoría ofrecen enfrentamientos extremadamente divertidos, desafiantes e ingeniosos, muchos tienen patrones de ataque y defensa bastantes estrictos que penalizan la experimentación. Es evidente que Phantom Blade Zero quiere que derrotemos a estos enemigos de una forma muy específica, así que salir de esa línea complica innecesariamente la tarea. La mejor estrategia es simplemente esperar, hacer parry y esquivar hasta que sea nuestro turno para contraatacar. Claro que eso tiene su chiste y siempre es satisfactorio familiarizarnos con los combos de nuestro oponente debido a la inmensa variedad de estilos de lucha que presentan estas amenazas, pero es una fórmula que se repite demasiado y nos parece que sería mejor que hubiera más margen para explorar nuevas rutas ofensivas.
Finalmente, tenemos que hablar del apartado técnico. Lamentamos informar que durante nuestra sesión de más de 25 horas encontramos inconvenientes que mermaron nuestra experiencia: desde caídas de frames ocasionales en algunas zonas hasta enemigos y jefes que se atoran con elementos del escenario. Tampoco nos agradaron las paredes invisibles que limitan de forma antinatural la exploración y que pueden molestar durante las peleas..
Pero sin duda, lo peor fue un bug inexplicable que provocó que algunos efectos visuales, como proyectiles y objetos del mapa, desaparecieran por completo. Fue un error que se manifestó después de una actualización, y nos obligó a cambiar momentáneamente el modo gráfico. Y si bien el problema desapareció por sí sólo poco después de vencer a un jefe, creemos que nuestro caso demuestra lo volátil que puede ser Unreal Engine 5.

Acción de alto octanaje con artes marciales, ¿qué más se puede pedir?
Phantom Blade Zero es una de esas experiencias que resultan muy difíciles de describir, pues los elementos que la hacen genial deben experimentarse de primera mano para entender por qué funcionan tan bien. Aun así, queremos que algo quede muy claro: es un excelente juego de acción que hará las delicias de los fans del género gracias a su sistema de combate refinado, su enorme variedad de armas y sus divertidos enfrentamientos contra jefes.
Si bien la repetición de enemigos comunes, la historia poco emocionante y los problemas técnicos impiden que alcance todo su potencial, esta obra de S-Game presenta una aventura satisfactoria, desafiante y visualmente espectacular que brilla con luz propia. Sin duda, estamos ante una de las grandes sorpresas de 2026.
Pero basta de nosotros, ¿planean darle una oportunidad a Phantom Blade Zero? Dígannos en los comentarios y sigan aquí, en Level Up.

Encontrarán más información sobre Phantom Blade Zero si visitan esta página.

Phantom Blade Zero
Acusado injustamente de la muerte de su amo y con el corazón destrozado, Soul tiene sesenta y seis días de vida. Solo y perseguido por sus antiguos compañeros, se abre camino en un mundo de lealtades cambiantes y espadas silenciosas, decidido a desentrañar la conspiración que lo ha condenado.
DETALLES
- Desarrollador:S-Game
- Publisher:S-Game
- Género:Role-playing (RPG), Hack and slash/Beat 'em up, Adventure
- Fecha de Lanzamiento:28/Octubre/2026
+ LO BUENO
- El sistema de combate es fluido, satisfactorio y visualmente espectacular
- Gran variedad de armas, accesorios y habilidades
- Hay muchas batallas contra jefes, y la inmensa mayoría son memorables y desafiantes
- La dificultad está muy bien equilibrada: el juego sabe ofrecer un buen reto al mismo tiemo que nos hace sentir poderosos
- La exploración gana fuerza gracias al buen diseño de niveles
- LO MALO
- Los enemigos comunes se repiten demasiado y son poco memorables
- Por culpa de la poca variedad de enemigos, algunos tramos de exploración resultan aburridos
- La historia puede ser confusa y presenta personajes poco carismáticos
- Los bugs y problemas técnicos manchan la bella presentación
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