World of Warcraft: Midnight

PC

El segundo capítulo de la épica Saga del Alma Mundo, Midnight te lleva de regreso a las legendarias tierras de Quel'Thalas. Las fuerzas invasoras del Vacío han descendido sobre Azeroth con el objetivo de corromper la mítica Fuente del Sol y sumir al mundo en la oscuridad eterna. Une fuerzas con las facciones élficas unificadas para defender la luz. Explora zonas rediseñadas, domina nuevos talentos heroicos y enfréntate a horrores cósmicos en esta crucial expansión del aclamado MMORPG.

+Lo bueno

  • Sistemas de progresión a largo plazo mejorados
  • Narrativa secundaria destacada
  • Gran rediseño de zonas clásicas
  • Viviendas personalizables
  • Endgame accesible y variado

-Lo malo

  • Problemas narrativos persistentes
  • Protagonismos forzados
  • Contenido complementario sin reto

Reseña

Cuando Blizzard anunció World of Warcraft: Midnight en gamescom 2025, el segundo capítulo de la Saga del Alma-Mundo, la pregunta más frecuente fue que nos hicimos fue si la magia de WoW podía repetirse. Esto resulta especialmente relevante cuando hablamos de la onceava expansión del clásico MMO y, tras jugar durante semanas de manera casi obsesiva, la respuesta es clara: sí, y con creces… aunque no sin tropiezos.

Midnight es una expansión sólida; un regreso triunfal a Azeroth —por más trillada que suene esta frase hoy en día— que se destaca en narrativa secundaria, diseño de zonas y sistemas de progresión a largo plazo. Pero también es una expansión que deja ver con claridad algunos problemas persistentes del juego.

Luz vs. Vacío: el conflicto de Midnight

Primero, la historia. El conflicto central gira en torno a la dualidad entre la Luz y el Vacío. En esta ocasión regresamos al reino élfico de Quel’Thalas, donde Xal’atath desata una invasión del Vacío que amenaza con sumir al mundo en una tormenta eterna de oscuridad. La Fuente del Sol se convierte en el centro de un conflicto épico que unifica a las naciones élficas en una Ciudad de Lunargenta completamente rediseñada como hub central.

La campaña principal aborda temas más maduros de lo habitual: crisis de fe, traumas generacionales y conflictos familiares. Sin embargo, donde realmente brilla es en las misiones secundarias. Historias como la de dos hermanos trolls enfrentando un legado abusivo o el reencuentro de la familia Brisaveloz aportan una carga emocional que, en varios momentos, supera incluso a la trama principal. Aun así, no todos quedarán convencidos con la historia central.

La magia artística de Blizzard

En el apartado visual, Midnight es sencillamente espectacular. Blizzard vuelve a demostrar por qué su dirección de arte sigue siendo de las mejores en la industria. Las zonas, tanto nuevas como reinventadas, son memorables. Comenzando por la renovada Ciudad de Lunargenta, que es un deleite visual cargado de nostalgia, pues han pasado más de 20 años desde su introducción en The Burning Crusade. Sus torres relucientes, interiores detallados y atmósferas teñidas por el Vacío crean momentos verdaderamente inolvidables.

Este rediseño también se extiende a áreas como el Bosque Canción Eterna, ahora sanado y conectado orgánicamente con el resto del mundo, lo que elimina algunas pantallas de carga del pasado y moderniza por completo la exploración. Zonas como Zul’Aman, Harandar o la Tormenta del Vacío aportan variedad estética y evitan la monotonía gris de expansiones pasadas gracias a una paleta vibrante y contrastante.

Viviendas y nuevos sistemas en Midnight

En cuanto a sistemas, Blizzard introduce una de las funciones más esperadas durante décadas: las viviendas. Poder reclamar un espacio propio en Azeroth y personalizarlo con herramientas de colocación 3D es, sin duda, el sistema de personalización más ambicioso en la historia del juego. Aunque comienza algo limitado, su potencial es enorme, siempre y cuando no sea abandonado pronto o reducido por una monetización excesiva en el futuro.

Otros añadidos, como el sistema de Presas —cacerías dinámicas en mundo abierto—, cumplen con incentivar la exploración, aunque no terminan de ser un éxito total (ya lo veremos más adelante). Sin embargo, donde el juego realmente se consolida es en el endgame. Mythic+ regresa refinado y más accesible, sin perder su naturaleza competitiva. Además, los sistemas de progresión muestran una clara mejora: múltiples caminos para obtener equipamiento, como los Abismos y , monedas unificadas entre actividades, progresión compartida en las Bandas y una estructura que evita el grindeo excesivo. En conjunto, el diseño respeta mucho más el tiempo del jugador.

El resultado es que Midnight es una de las expansiones más accesibles y divertidas de los últimos años, especialmente para jugadores casuales o de regreso como nosotros. La posibilidad de elegir qué contenido jugar sin presión, junto con una progresión flexible, hace que el juego se sienta menos como una obligación y más como una experiencia disfrutable.

La Ciudad Lunargenta teñida por el vacío es increíble
La Ciudad Lunargenta teñida por el vacío es increíble

Una historia desconectada

Sin embargo, lo que más le pesa a Midnight es algo que viene arrastrando desde hace mucho tiempo, donde las quejas más serias se centran en la historia en general. Si bien el conflicto entre la Luz y el Vacío resulta interesante —sobre todo al posicionarse como una fuerza fundamental dentro del universo—, la ejecución deja mucho que desear. La narrativa parece olvidar los más de 30 años de construcción de personajes para concentrarse casi exclusivamente en los Brisaveloz.

Este enfoque deriva en una desconexión narrativa. Personajes clave del lore, con autoridad y experiencia quedan relegados o, peor aún, están completamente ausentes. Resulta absurdo ver a figuras importantes como Lor’themar, Liadrin y, especialmente, Halduron desplazadas del frente de batalla, mientras personajes como Arator asumen roles protagónicos. Su liderazgo carece de lógica militar y política, y esto queda explicado más emocionalmente.

Esto recuerda a lo ocurrido con la trilogía de Star Wars de hace 1 década, donde la historia terminó girando en torno a una misma familia: los Skywalker. En Midnight, la sensación es similar, lo que irremediablemente hace que el mundo se sienta más pequeño y menos diverso.

Los conflictos familiares son un eje central en la historia
Los conflictos familiares son un eje central en la historia

A esto se suma un problema grave de ritmo. La historia principal avanza de forma acelerada, sin permitir que los conflictos respiren. Las derrotas carecen de peso porque se anticipa que no son definitivas. ¿El problema? Cualquier sensación de riesgo real queda descartada. Las apuestas nunca escalan y los momentos que deberían ser impactantes terminan demasiado pronto.

Incluso Xal’atath sufre este tratamiento. Lejos de ser una amenaza compleja o intimidante, se percibe más como una antagonista episódica, casi caricaturesca, sin generar verdadera tensión. La pregunta deja de ser “¿cómo la detendrán?” para convertirse en “¿qué hará ahora?”.

En conjunto, la calidad de la escritura ha caído debido a protagonismos forzados. Es un problema que no es nuevo, pero en esta expansión resulta particularmente evidente. El consuelo es que la saga continúa bajo la dirección de Chris Metzen, y todo apunta a que estos hilos narrativos se unificarán en la conclusión de la Saga del Alma-Mundo con El Último Titán. Solo queda esperar que ese cierre recupere el peso, la coherencia y el sentimiento épico.

Entre la novedad y la superficialidad

Luego tenemos sistemas que inicialmente resultan interesantes, pero que con el tiempo pierden fuerza. En primer lugar están las viviendas. Esta función tan esperada es de esas que amas o simplemente te resultan indiferentes. El coleccionismo siempre ha sido un gran atractivo de WoW, pero recolectar repisas, almohadas y lámparas puede llegar a sentirse como una pérdida de tiempo, especialmente para los jugadores con menos creatividad ysin paciencia para dedicar una decena de horas en adornar una vivienda.

El sistema de Presas es una adición que en momentos te pone contra la pared porque una emboscada puede llegar en el momento menos oportuno. Sin embargo, llega demasiado tarde en la progresión, ya que solo es accesible hasta nivel 90. Para ese punto, las recompensas se vuelven rápidamente obsoletas, por lo que esta actividad que siente más orientada a coleccionistas. Aunque su dinamismo es disfrutable, a largo plazo resulta superficial y poco relevante. Algo similar ocurre con los Abismos, que regresan como contenido complementario que carece de un reto sustancial.

En conjunto, Midnight ofrece una variedad sólida de contenido que perseguir durante semanas y meses. En este momento, no se percibe como una expansión que se agote rápidamente, pero sí deja dudas sobre la longevidad de algunos de sus sistemas.

Midnight: una expansión mágica y divertida

World of Warcraft: Midnight es World of Warcraft en su mejor momento moderno. Quel’Thalas nunca lució tan vivo y eso resulta nostálgico, mientras que sistemas innovadores, como las viviendas se agradecen. Si regresaste con The War Within, aquí encontrarás la continuación perfecta. Si eres nuevo o vuelves tras años, es un punto de entrada impecable.

World of Warcraft: Midnight logra algo que no siempre es fácil para un MMO con más de dos décadas de historia: sentirse fresco sin perder su identidad… en la mayoría de los casos. Dicho todo esto, nos sentimos optimistas por el futuro del juego y hasta parece que Blizzard vive una segunda Edad de Oro, aunque la expansión tenga fallas claras.

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