Los juegos de plataforma son de los formatos más viejos y puros de la industria. Rayman llegó tarde a la fiesta, pues comenzó su existencia en la era del primer PlayStation; sin embargo, Legends retoma, amplía y hace progresar distintos conceptos de la era clásica de este género. De haber sido una exclusiva para Wii U, sería un buen motivo para adquirir la consola de Nintendo; no sólo por su nivel técnico, sino también por la calidad de su diseño de niveles, animación y ritmo de juego.

Técnicamente, el título es impecable: corre a 60 cuadros por segundo en una resolución (real) de 1080p. Este nivel de excelencia es posible gracias a UBIart Framework, un motor especializado en juegos de 2 dimensiones y creado en parte por Michel Ancel, también padre de Rayman. El resultado es un ritmo de desarrollo ágil que permitió producir rápidamente Legends, la secuela de Rayman Origins.

Disfrutar esta nueva entrega es como jugar con una caricatura, pues UBIart Framework permite utilizar cualquier tipo de arte, separarlo en partes y unirlo a un esqueleto digital que después es animado. El resultado final es una fluidez prácticamente incomparable y un mundo que adquiere dimensión (aunque algunos jefes son modelos en 3D) prácticamente gracias al buen uso de planos bidimensionales.

La premisa básica de un título de plataformas es avanzar de izquierda a derecha en un escenario. El enfoque está puesto en las plataformas: si son móviles, si son fijas, si dañan a tu personaje en cierto momento, etcétera. Sonic, en parte para exhibir el poder de su plataforma, puso el énfasis en qué tan rápido podías llegar a la meta. Así, una infinidad de otros títulos reinventó el paradigma muchas veces. Rayman Legends no aspira a instaurar uno nuevo, sino que adopta conceptos ajenos y aporta su idiosincrasia al género para crear una experiencia sólida.

Trascender por medio de la excelencia parecería el lema de Legends. Además de los niveles tradicionales deberás correr velozmente esquivando obstáculos y también enfrentarás jefes y pruebas contra el tiempo. En Ubisoft Montpellier se preocuparon porque el título tuviera variedad y para conseguirla, Rayman recurre a su propio legado. Los teensies, por ejemplo, son piezas importantes dentro del sistema de juego, pues permiten diseñar niveles que cualquiera puede terminar, pero que requieren habilidad extra para ser completados 100%. ¿Por qué lo digo? Básicamente porque regresa la mecánica de rescatarlos. Habrá 10 teensies en cada nivel (3 en algunos) que deberás buscar y liberar para desbloquear niveles y mundos del juego. La medida es análoga a otros títulos de plataformas contemporáneos (recuerden las 3 monedas especiales en New Super Mario Bros.).

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La acción cooperativa puede volverse algo confusa, pero es divertida

Rayman Legends es grandioso porque explora prácticamente todas las variaciones importantes de su sistema de juego principal. Salvo las escenas de Murfy y de agua (hablaremos más adelante de eso), el esquema de control siempre es el mismo, no importa cuál personaje utilices. Golpear, saltar, planear y correr son habilidades básicas. En las escenas de plataformas, Rayman no obtendrá habilidades nuevas, por eso la atención de desarrollo fue colocada principalmente en el diseño de niveles (y se nota). ¿Qué significa esto para nosotros? Que cada uno de sus mundos debe ser memorable y que efectuaremos una multitud de tareas distintas con el mismo esquema de control.

Los 5 mundos que conforman el juego tienen muchísima personalidad. Recordé títulos con esta peculiar característica como Super Mario World y The Magical Quest Starring Mickey Mouse para SNES ?en general, es el sentimiento que me dejó Fiesta de los Muertos, un lugar que, aunque poco tiene que ver con la celebración mexicana, sin duda desborda originalidad y conceptos interesantes?. Cada tema también viene acompañado de distintas dinámicas de juego: desde nadar, infiltración, hasta escenas en las que tomas el control de un mosquito y disparas como si fuera un shooter. No voy a adelantar sorpresas, así que no hablaré de ciertas características en cada nivel; diré, en cambio, que la progresión en la dificultad es satisfactoria y que el juego hace un gran trabajo para mantener interesante cada nueva sección.

Y lo interesante viene de la mano de la variedad. Recomiendo intentar rescatar, al menos, todos los teensies en cada nivel en la primera pasada; esto evitará que regresen después a jugar de nuevo un escenario para seguir avanzando. Si, además, obtienes una buena cantidad de lums, unas alegres criaturas que sirven como equivalentes a monedas en otros juegos, desbloquearás distintos trofeos y también tarjetas que podrás rascar para conseguir niveles adicionales de Rayman Origins, criaturas y más lums.

En las versiones para Wii U y PS Vita, además de las modalidad de juego antes mencionadas, hay una extra, que permitirá controlar Murfy para llevar a cabo distintas acciones en el nivel. En el Wii U no tuve problema con los controles táctiles, salvo que a veces el ritmo es acelerado y requiere memorización de niveles para avanzar. Algunos jugadores podrían considerar esto injusto; a mí únicamente me pareció aburrido tener que esperar a la inteligencia artificial, por lo que recomiendo mejor emplear, aunque es más difícil, un control cooperativo. En el PlayStation 3 y en el Xbox 360, por el contrario, la computadora controla a Murfy. Por desgracia, en comparación con el imaginativo diseño de niveles del resto del juego, estas escenas, tal vez por la limitación de ser niveles cooperativos, no están a la altura de las demás. Recuerdo que me hacían pensar "¿otra vez un nivel con Murfy? ¿No puedo jugar mejor otro fantástico escenario musical?"

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Durante las 11 horas que dura la historia principal, te sorprenderán ideas frescas en cada nivel

Pero no te preocupes, en los 120 niveles del juego (80 completamente nuevos y 40 de Rayman Origins) notarás muy pocas repeticiones y sí un aluvión de ideas nuevas y de niveles ingeniosamente construidos. Añade que algunos serán "invadidos", lo que obligará a terminarlos de nuevo, pero bajo circunstancias muy distintas, y tendrás un paquete muy completo.

La música, al igual que en Origins, es un punto fuerte. En verdad los desarrolladores se esforzaron por crear atmósferas de juego coherentes e interesantes. Mi opinión es que lo consiguieron en cada uno de los mundos y, si vamos más allá, en cada nivel.

Además de todo lo anterior, hay desafíos diarios y semanales, uno normal y uno extremo, que agregan valor al título, aunque considero que su principal atributo reside en su campaña para un jugador, que puede ser disfrutada hasta por 5 personas en Wii U y por 4 en las demás consolas caseras. No pude probar mucho la modalidad Kung Foot, pero los breves encuentros que disfruté fueron divertidos.

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Cada mundo tiene una atmósfera particular

Las batallas con los jefes, por desgracia, no fueron tan imaginativas como el resto del título. Pero no lo tomes como un punto negativo, sino como un signo de lo interesante que es todo el juego. Tal vez no rompen el molde, pero sí son capaces de acelerar tu ritmo cardíaco y te ofrecerán una dificultad mayor a la de una escena común y corriente, algo raro en esta época de puntos de guardado automático.

Rayman Legends no reinventa las plataformas, pero prueba que es posible ser imaginativo y desarrollar ideas frescas de forma satisfactoria. Por desgracia, aunque dispone de una amplia variedad de propuestas, no todas están al mismo nivel. Aplaudo que tenga excelentes escenarios de agua y que los niveles musicales integren ingeniosamente el ritmo y la velocidad; sin embargo, no es un parteaguas como su predecesor. A fin de cuentas, quienes deseen continuar la experiencia de Origins tienen en Legends una enorme propuesta que seguramente les encantará.