
Marvel’s Wolverine
Brutal y espectacular... pero sus garras no llegan tan profundo
Por Luis Sánchez+ LO BUENO
- La Furia integra la fantasía de poder del personaje
- El combate es brutal y audiovisualmente satisfactorio
- Sus valores de producción se encuentran entre los mejores de PlayStation 5
- La historia sobre el pasado de Wolverine es interesante de descubrir
- LO MALO
- El combate evoluciona poco y puede pasarse usando el mismo combo
- Poca variedad de enemigos
- QTE y sigilo sin consecuencias
- Lleno de pasillos lineales y cinemáticas extensas que lastiman el ritmo
- Ofrece pocos incentivos de rejugabilidad
Wolverine es uno de los personajes más reconocibles dentro de la cultura popular. Seguramente muchos lo recuerdan como el tipo de pésimo humor con las garras y esqueleto de adamantium; sin duda, uno de los personajes más populares de los X-Men. Esta visión del personaje es funcional para el medio, aunque lamentablemente es una visión superficial. Por este motivo, Insomniac Games entendió que Logan necesitaba algo más que un Marvel’s Spider-Man cubierto de sangre. Marvel’s Wolverine es un juego capaz de celebrar la violencia del personaje, pero, al mismo tiempo, se atreve apregunrtar qué queda de un hombre después de sobrevivir guerras, experimentos, pérdidas y más de un siglo de recuerdos fragmentados.
El resultado es una aventura brutal y técnicamente extraordinaria con los valores de producción más altos, pero también una experiencia que deja mucho que desear. Marvel’s Wolverine alcanza sus mejores momentos cuando explora las cicatrices de Logan y nos permite despedazar enemigos con absoluta libertad. El problema es todo lo que ocurre entre ambos extremos: pasillos lineales, secuencias cinematográficas demasiado largas y sistemas que parecen existir únicamente porque alguien recordó que, debajo de toda esta producción, todavía debía existir un videojuego.
UN ANIMAL QUE QUIERE SER HOMBRE
La historia comienza con un Logan salvaje, desorientado y sin memoria. Años después, Nathaniel Essex lo integra a Team X, una unidad formada para proteger a los mutantes. Ahí se reencuentra con Mystique y Sabretooth para ejecutar una misión en las instalaciones de Bolivar Trask, un industrial que secuestra mutantes con planes nefarios. De esta manera, la historia del juego coloca a Wolverine entre 2 visiones del futuro: Trask representa miedo, supremacía y exterminio; Essex promete un futuro para los mutantes, aunque para sobrevivir sea necesario ensuciarse las manos. La historia es funcional y nos lleva a una cacería de escala global para detener los planes de Trask y llevar a cabo los planes de Essex.
Por otro lado, Logan se encuentra con Jean Grey, quien funciona como el corazón emocional de la aventura y forma parte de la historia subyacente del juego. A nuestro parecer, la historia entre Logan y Jean es uno de los mayores aciertos narrativos del juego, ya que esta es la manera en la que el juego explora el pasado de Logan. A través de recuerdos fragmentados que obtienes como recompensa, reconstruyes una vida marcada por guerras, pérdidas y largos periodos de aislamiento. Cada fragmento revela algo sobre el pasado de Logan, su longevidad y la fragilidad de una mente que ha olvidado todo. El resultado es una historia melancólica sobre la identidad, la soledad.
CUADRADO, CUADRADO, CUADRADO, TRIÁNGULO
Debido a la naturaleza del personaje, que es una fuerza imparable de la naturaleza prácticamente indestructible, había que tener cuidado al momento de ofrecer balance entre el reto propio de un videojuego y cumplir con la fantasía de poder de dicho personaje. La respuesta de Insominac Games ante este dilema es la Furia.
La Furia es un recurso que se llena con ataques consecutivos que aumenta la fuerza y agresividad de Logan. Tiene 3 niveles; en su segundo nivel desbloquea una recuperación que consume Furia cuando la salud llega a cero (prácticamente una vida extra); al alcanzar el tercero, permite ejecutar golpes críticos capaces de abatir instantáneamente algunos rivales, por supuesto, de la manera más vistosa, visceral y brutal posible. Lo importante a considerar es que estos golpes críticos tienen la capacidad de sanar a Wolverine.

Esta es una combinación de elementos ganadores, pues incentiva la agresividad: cuando la salud escasea, no corres a esconderte detrás de una cobertura; buscas un objetivo para desmembrar y mantener la Furia al máximo para mantenerte luchando.
El combate es catártico. Wolverine puede catapultarse a un enemigo a varios metros para cerrar el espacio. Enseguida ejecutar un devastador combo que reduce a una pulpa al oponente, mientras la cámara cierra su campo de visión, los gruñidos de Logan resuenan con pesadez conforme aumenta la rabia y el sonido del adamantium atravesando armaduras, carne y huesos es desagradablemente convincente.
Audiovisualmente, despedazar enemigos es tremendamente satisfactorio.
Lamentablemente, cuando se trata de machacar botones, sólo encontramos eso. Wolverine tiene un único estilo de combate: brutal y por delante. Esto produce un sistema con poca variedad y todavía menos expresión. Es uno de esos juegos que puedes terminar con un solo combo. Apréndetelo de una vez: cuadrado, cuadrado, cuadrado, triángulo.

Las Técnicas Especiales y las Adaptaciones amplían la lista de movimientos, aceleran la acumulación de Furia y mejoran la supervivencia; sin embargo, aportan muy poco a la profundidad. Son herramientas más espectaculares que necesarias. La mayoría de los encuentros puede resolverse con la misma cadena básica de golpes y esquivar o desviar de manera oportuna.
La variedad de enemigos tampoco ayuda. Existen pocas variaciones y el principal factor de dificultad consiste en memorizar la ventana y cadencia específicas para esquivar o desviar los ataques. Algunos rivales frenan el ritmo del combate mediante defensas que exigen una respuesta específica, como el clásico oponente con escudo que se derriba con una patada. El combate se siente brutal, pero para la hora 4 ya mostró casi todas sus sorpresas y sabes, más o menos, qué te espera durante las siguientes 10 horas.

SIGILO PARA QUIEN LO QUIERA
Wolverine puede usar sus sentidos aumentados para seguir rastros, escuchar conversaciones e identificar amenazas desde la distancia. Esta visión especial cumple el papel de la inevitable modalidad detectivesca de los juegos modernos, aunque aquí tiene justificación: Wolverine no observa el mundo como una interfaz llena de iconos; lo huele y lo escucha.
Esto apoya una de las secciones que no logró convencernos: las secciones de sigilo. Logan puede asechar patrullas enemigas desde las alturas y esconderse en matorrales altos ridículamente posicionados para reducir las fuerzas opositoras de manera sistemática. El problema es que este sistema de juego palidece en comparación con el combate, ya que, en cuanto recibíamos el control, preferíamos lanzarnos directamente sobre el enemigo. Esto es diferente, por ejemplo con Marvel’s Spider-Man, donde la variedad de artefactos y el sistema de movimiento permite realizar secuencias de sigilo interesantes; lamentablemente, este no es el caso con Wolveirne.

UN PASILLO MUY BONITO
Dicho lo anterior, Marvel’s Wolverine no es un juego de mundo abierto. La historia atraviesa instalaciones de Trask, Madripoor, Canadá y Japón mediante capítulos lineales y, entre ellas, algunas zonas con mayor amplitud de la normal que ofrecen una exploración muy limitada.
Sin embargo, la linealidad no es el problema en sí mismo. El verdadero problema aparece cuando el juego olvida su lado lúdico, de experimentación, y nos encierra en pasillos donde el máximo reto consiste en sostener la palanca hacia adelante. El espectáculo visual es del nivel más alto, pero mecánicamente resulta tan profundo como un charco.
En estas escenas aparecen numerosos quick time events metidos con calzador. El problema no es su existencia, sino su absoluta irrelevancia. Fallarlos rara vez provoca una derrota y es posible omitir casi todos, incluido un minijuego para abrir cerraduras digitales donde Wolverine introduce una secuencia de números. Puedes resolverlo o saltarte la secuencia completa. Entonces, ¿qué propósito tiene introducir mecánicas tan inconsecuentes?

También ocultos en los escenarios, hay materiales de mejora para desbloquear atuendos que, por cierto, no modifican las estadísticas o las habilidades del personaje, y botellas de whisky coleccionables. Es decir, muy poco para hacer que la exploración valga la pena. Asimismo, están las llamadas Cabañas Pesadilla, que transportan a Logan hacia escenarios oníricos y activan pruebas contrarreloj o de habilidad que recompensan con fragmentos de su pasado. Narrativamente son los espacios más valiosos del juego, pero como desafíos no son la gran cosa. Si te empeñas lo suficiente, puedes completarlas al máximo desde la primera ocasión en que las encuentras.
Fuera de la campaña y los coleccionables, el paquete ofrece poca variedad. Salvo por completar nuevamente la historia en Nueva Partida+, existen pocos motivos para regresar. Los objetos son escasos, los retos sencillos y la linealidad permite obtener prácticamente todo en una sola vuelta. Por supuesto, esto podría cambiar y lo más probable es que lo haga. Vivimos en el año del Señor 2026: recibir meses después el contenido que debió acompañar el lanzamiento ya no sorprende a nadie.

DEMASIADO REAL PARA SU PROPIO BIEN
Marvel’s Wolverine posee la clase de acabado cinematográfico con los valores de producción más altos que prácticamente sólo existe dentro de PlayStation. Los escenarios tienen una enorme densidad de objetos, transiciones rápidas, reflejos complejos y destrucción apantallante. La ropa de Logan se rompe, su piel recibe cortes y las heridas comienzan a cerrarse delante del jugador. El diseño sonoro también aporta al espectáculo: las garras no producen un corte elegante, sino una mezcla seca de metal, carne y hueso.
Sin embargo, estos valores de producción también juegan en su contra. Cuando la dirección de arte persigue el realismo absoluto, los personajes de cómic terminan pareciendo personas comunes y corrientes con atuendos raros. Mystique, Omega Red y los uniformes clásicos pierden parte de su fuerza al trasladarse a un mundo que pretende ser completamente verosímil. La apariencia no arruina la experiencia, pero sí debilita la fantasía de poder y la identidad visual de personajes que jamás fueron diseñados para pasar inadvertidos.

Asimismo, el juego está demasiado empeñado en contarnos su historia. Las secuencias narrativas pueden ser muy largas, especialmente después de combates decisivos, y debilitan el ritmo. Pasamos de estar a 11 de intensidad, con las garras llenas de sangre y convirtiendo a cientos de enemigos en pulpa roja, a contemplar prolongados momentos melancólicos sobre la humanidad de los personajes.
No está mal reconocer su complejidad emocional. De hecho, ahí se encuentra lo mejor de la historia. El problema es la distribución: la balanza se inclina más hacia el drama personal que hacia la acción asociada con estos personajes. El contraste podría haber sido poderoso, pero la duración de algunas escenas, sobre todo el ritmo confuso a mitad del juego termina afectando el juego.

EN CONCLUSIÓN…
Marvel’s Wolverine es brutal, espectacular y mucho más íntimo de lo que anticipábamos. Insomniac comprende que Wolverine no es interesante porque resulta imposible matarlo, sino porque debe seguir viviendo con todo lo que hizo, aún cuando no lo recuerde del todo. Sus recuerdos fragmentados y su relación con Jean Grey son prácticamente lo mejor del paquete porque es lago que debes construir poco a poco a partir de notas vagas.
Como videojuego, el resultado es menos convincente. El sistema de Furia captura perfectamente la agresividad de Wolverine y el combate produce una satisfacción audiovisual difícil de negar, pero su escasa variedad, la poca profundidad y la linealidad hacen que agote sus sorpresas demasiado pronto. Los pasillos, los quick time events irrelevantes y las largas secuencias narrativas confirman que, en ocasiones, Insomniac estuvo más interesado en dirigir una película que en diseñar situaciones interactivas.
Recomendamos Marvel’s Wolverine, no nos malinterpretes. No es un mal juego; todo lo contrario: es una producción extraordinariamente cuidada, con momentos de gran impacto dramático y una de las mejores interpretaciones del personaje fuera de los cómics. Pero detrás de las ejecuciones, la sangre y el adamantium encontramos una aventura más apantallante que profunda. Las garras de Wolverine pueden destruir y atravesar cualquier cosa; el diseño de juego, lamentablemente, apenas rasguña la superficie.
DETALLES
- Desarrollador:
- Publisher:
- Género:
- Fecha de Lanzamiento:
+ LO BUENO
- La Furia integra la fantasía de poder del personaje
- El combate es brutal y audiovisualmente satisfactorio
- Sus valores de producción se encuentran entre los mejores de PlayStation 5
- La historia sobre el pasado de Wolverine es interesante de descubrir
- LO MALO
- El combate evoluciona poco y puede pasarse usando el mismo combo
- Poca variedad de enemigos
- QTE y sigilo sin consecuencias
- Lleno de pasillos lineales y cinemáticas extensas que lastiman el ritmo
- Ofrece pocos incentivos de rejugabilidad
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