Star Wars: Galactic Racer se aleja de los Jedi, las batallas del bien contra el mal y el melodrama para enfocarse en uno de los aspectos más infravalorados de la franquicia: las carreras. Adelantamos que el juego ofrece una aventura muy divertida y, sorpresivamente, profunda, pero ¿eso es suficiente? A continuación, compartimos nuestro veredicto.

Conviértete en el campeón de la Liga Galáctica

La mayoría jugamos los racing games por la adrenalina y el sentimiento de velocidad que ofrecen las carreras, pero siempre se agradece que los desarrolladores den un paso más y presenten campañas single-player que cuenten una historia interesante. Ese es precisamente el caso de Star Wars: Galactic Racer, porque ofrece un modo narrativo que destaca por su trama sencilla y, sobre todo, su estructura jugable.

La entrega está ambientada después de los acontecimientos de El Retorno del Jedi, en la era de la Nueva República en la que el Imperio cayó y la guerra llegó a su final. Es el pretexto ideal para presentar un hilo argumental más enfocado en la competición, sin conflictos a gran escala. Para jugar, tampoco es necesario ser fan de la franquicia para disfrutar este apartado.

Star Wars Galactic Racer 1

Nosotros asumimos el papel de Shade, un repartidor que se convierte en piloto de la Liga Galáctica para derrotar a su némesis: Kestar Bool, el campeón corrupto que intenta tomar el control del torneo. La trama es simple y va directo al grano, y precisamente allí recae su encanto. A medida que progresamos, descubrimos las razones por las que el protagonista quiere salir victorioso, así como el trasfondo de cada uno de los participantes. El reparto es variopinto, y hablar con los personajes secundarios o escuchar sus interacciones da momentos divertidos y curiosos que expanden el contexto de una forma natural.

Lo diremos de una vez: la campaña es la parte central de Galactic Racer, y es el pilar más sólido de la experiencia. Nos agradó que Fuse Games, estudio fundado por veteranos que trabajaron en la serie Burnout, le diera la espalda al camino fácil y optara por presentar mecánicas roguelike. Aquí, en lugar de ir de una carrera a otra para seguir una historia lineal, avanzamos por una serie de eventos con ramificaciones.

El objetivo es completar carreras y desafíos hasta llegar al final del arco para avanzar en la narrativa general. Es una estructura muy interesante que aumenta la rejugabilidad, pues las rutas se generan de forma aleatoria. Y sí, perder implica reiniciar la gira desde el principio, por lo que cada evento realmente se siente relevante y la toma de decisiones cobra especial importancia, pues algunos eventos son de alto riesgo y un error puede provocar nuestra eliminación. Además, chocar demasiadas veces se traduce en una descalificación automática, así que también hay motivos para intentar pulir nuestros reflejos.

Star Wars Galactic Racer Roguelike
Star Wars: Galactic Racer es un roguelike, así que obtendremos nuevas mejoras y piezas al finalizar cada gira

Como buen roguelike que se respete, Galactic Racer otorga muchas posibilidades para mejorar y obtener nuevas herramientas en el transcurso de cada run. El sentimiento de progresión es excelente, pues aunque perdamos, poco a poco desbloqueamos nuevas piezas y mejoras para equiparnos y mejorar en el siguiente intento. Y claro, el factor aleatoriedad siempre nos obligará a readaptar la estrategia con las opciones disponibles.

Todo esto es apenas la punta del iceberg; también podemos elegir entre 15 estilos de piloto, cada uno con su set propio de habilidades. Pensemos en cosas como un sistema de reparación que permite eliminar efectos negativos o un piloto automático para que el speeder se conduzca solo; sí, sabemos que los detractores de cierto juego de superhéroes estarán decepcionados con esa habilidad… guiño, guiño. Fuera de broma, nos agradó el alto nivel de personalización, y siempre fue gratificante explorar diversas combinaciones que potenciaran nuestro estilo de juego. Por ejemplo, un arquetipo favorece el uso de escudos para mitigar el daño, mientras que otro se enfoca en aprovechar al máximo el nitro Ramjet y el postquemador para nunca perder velocidad.

Insistimos: sólo rascamos la superficie, pues la campaña también presenta interacciones especiales con otros personajes que tienen implicaciones en las carreras, un sistema de patrocinio en el que podemos ganar recompensas extra por tener un buen desempeño, apuestas, piezas dañadas que otorgan efectos negativos y más. Todos estos elementos hacen que el modo narrativo sea muchísimo más profundo de lo que esperábamos y, en definitiva, fue una grata sorpresa.

Star Wars Galactic Racer resultados carreras

Que la fuerza te acompañe… en las carreras

Claro que todo lo anterior se caería como una torre de naipes si las mecánicas de manejo dejaran mucho que desear. Afortunadamente, estamos ante una experiencia muy pulida que otorga un gran sentimiento de velocidad y precisión. En pocas palabras, siempre nos sentimos en control, sin importar el tipo de vehículo que usáramos.

Ya que mencionamos a estos últimos, Galactic Racer presenta 3 tipos de naves: los Speeders Terrestres, el arquetipo más balanceado; las Motos Speeder, que se caracterizan por tener buena aceleración; y los Speeders Rasantes, capaces de hacer giros amplios a gran velocidad. Si bien son pocos, cada arquetipo se siente único, así que dominarlos es un auténtico reto. También están los clásicos Pods de Carreras, pero sólo podemos usarlos en algunos eventos.

Otro punto positivo es que el juego luce espectacular. Fuse Games realmente se lució en su recreación del universo de Star Wars, y ver este título en movimiento es un verdadero deleite. En todo momento se nota que el estudio puso mucha atención en los detalles.

Star Wars Galactic Racer Sentinel 1
Así luce Sentinel 1 en Star Wars: Galactic Racer

Nos agradó que cada uno de los 6 planetas tuviera identidad. Por ejemplo, Jakku sobresale gracias a sus paisajes desérticos llenos de naves imperiales destruidas, mientras que Crait destaca gracias a sus cuevas repletas de cristales carmesí. Lo mejor es que esos elementos también tienen una repercusión en la jugabilidad.

Por ejemplo, el clima gélido de Ando Prime provoca un efecto de congelación que afecta el manejo del vehículo, pero hace que el Ramjet dure más, mientras que Sentinel 1 está repleto de ríos de ácido que causan corrosión y pueden destruir nuestro speeder si somos descuidados. Estas características hacen que cada mundo se sienta especial, y agrega otra capa de profundidad muy bienvenida.

Star Wars: Galactic Racer también incluye un modo online muy competente, donde podemos participar en carreras simples contra otros jugadores o competir en una minigira en la que, tal como sucede en la campaña, tendremos la oportunidad de comprar mejoras y habilidades. Si bien peca de ser poco innovador, el multijugador en línea es funcional y nunca experimentamos inconvenientes de red o lag, aunque advertimos que jugamos en sesiones controladas con pocos usuarios.

Estamos ante una experiencia de carrera profunda y sumamente divertida; sin embargo, el juego acarrea algunos problemas que evitan que alcance su máximo potencial.

Star Wars Galactic Racer mecánicas manejo
Star Wars: Galactic Racer hace gala de excelentes mecánicas de manejo

Una curva mal tomada

Fuse Games hizo un trabajo excelente al trasladar el mundo de Star Wars a una experiencia competitiva que se sintiera fiel a la franquicia. Por eso mismo, nos quedamos con ganas de más, pues uno de los defectos principales es la poca variedad y cantidad de pistas disponibles.

Star Wars: Galactic Racer únicamente presenta 6 mundos, con un puñado de circuitos cada uno. El verdadero problema es que la ambientación de todas las pistas de un mismo planeta se parecen mucho, y carecen de elementos reconocibles que las hagan destacar o ser memorables en términos jugables. Tampoco queremos decir que sean idénticas, pero se sienten como secciones separadas de un mismo escenario.

El juego intenta mitigar la falta de diversidad con el clásico truco de invertir la pista en algunas competencias, pero falla en su cometido. Entendemos que los desarrolladores quieran apegarse al canon y al contexto en la campaña, pero creemos que desaprovecharon la oportunidad de explorar el universo de la franquicia y presentar pistas más originales en el resto de modos. Imaginemos por un instante un mapa ambientado en la Estrella de la Muerte… sería genial, ¿verdad? Dista de ser una idea completamente descabellada, si consideramos que el título se las arregla para llevarnos a Tatooine en una carrera de pods sin relación directa con la trama. Ojalá hubiera más momentos así.

Otro punto débil de la experiencia son los modos. Galactic Racer ofrece muchas horas de contenido en su apartado narrativo, pero el resto de modalidades son bastante desangeladas y nos dejaron indiferentes.

Star Wars Galactic Racer Pods
También hay carreras de Pods en el juego

Por un lado, tenemos los llamados Escenarios, que son giras de corta duración en los que nos ponemos al mando de un vehículo con características predeterminadas. Aquí, podemos mejorar las estadísticas y comprar más habilidades al ganar carreras y conseguir créditos, pero al final se sienten como tutoriales glorificados que sólo sirven para familiarizarnos con cada arquetipo de piloto. Es como una campaña simplificada sin los elementos narrativos que la hacen genial o memorable.

También está el Arcade, que consiste en completar carreras en el menor tiempo posible para superar nuestros récords y conseguir la medalla de oro. Son retos interesantes que mantendrán ocupados a los jugadores más competitivos, pero poco más. Y debido a que corremos en las mismas pistas del resto de modos, se siente demasiado familiar.

El online de Star Wars: Galactic Racer es completo, pero echamos de menos un modo offline de carrera sencilla donde podamos elegir nuestro vehículo favorito y una pista con una serie de parámetros personalizados. Y sí, también es una pena la ausencia de un multijugador local en pantalla dividida.

Como hemos dicho, Fuse Games hizo un gran trabajo al permitirnos vivir la fantasía de ser un piloto en el universo de Star Wars. La ambientación es excelente en todos los sentidos, pero tiene un problema menor: el diseño de los circuitos.

Correr en cada pista es divertido, pero algunas arenas pueden ser difíciles de leer al principio debido a la cantidad de elementos visuales. Este inconveniente se intensifica porque la pantalla que se llena de alertas, los efectos meteorológicos que obstaculizan la visión y el calor que desprenden los vehículos, además de que a veces la cámara hace giros abruptos para enfocar un choque.

Star Wars Galactic Racer Visual

Tampoco queremos decir que Galactic Racer sea completamente ilegible, pero es un detalle a tomar en cuenta. Por suerte, el problema disminuye cuando empezamos a familiarizarnos con los circuitos. Y como ya quedó claro, las pistas se repiten mucho, así que las memorizaremos tarde o temprano.

Por último, tenemos que hablar de un aspecto ambivalente que estamos seguros de que será decisivo para algunos jugadores: las mecánicas roguelike. Quedamos muy satisfechos con la campaña y nos encantó su estructura, porque eleva el reto, la personalización y la rejugabilidad, pero esos elementos pueden resultar frustrantes, porque perder todas las fichas supone reiniciar una gira desde el inicio. Podemos ver que eso sea molesto para ciertos fans, sobre todo si pensamos que la repetición es uno de los problemas más importantes del juego.

Sospechamos que muchos jugadores hubieran preferido un modo narrativo más… tradicional, con una progresión lineal y misiones predeterminadas. Afortunadamente, siempre es posible bajar la dificultad para agilizar el proceso y que avanzar por las giras sea mucho más ameno, por si sólo queremos ver cómo se desarrolla la historia entre Shade y Kestar Bool.

Shade y Kestar Bool
Shade y Kestar Bool son los personajes principales de la campaña

Un divertido juego de carrera para los fans de Star Wars

Realmente disfrutamos nuestro tiempo con Star Wars: Galactic Racer: su campaña roguelike nos atrapó de inicio a fin y jamás sentimos frustración por tener que volver a comenzar una gira después de perder. De hecho, nos agradó que la narrativa no se reinicie con cada run, porque así siempre hay alguna nueva interacción por descubrir. Lo mejor es que las mecánicas de manejo son muy pulidas, así que recorrer todas las pistas es muy satisfactorio.

Es una completa pena que el resto de la experiencia quede un poco a deber. La falta de variedad de circuitos se vuelve evidente con el paso de las horas, especialmente en los modos secundarios que nos obligan a recorrer los mismos escenarios una y otra vez. La ausencia de un multijugador local también se siente como una oportunidad perdida.

Aun así, estos problemas son incapaces de opacar lo que Galactic Racer hace muy bien: ofrecer carreras llenas de adrenalina. Fuse Games logró trasladar el universo de Star Wars con gran fidelidad y presentar una campaña mucho más profunda de lo que esperábamos. Puede que el título necesite más pistas, modos y diversidad en general para alcanzar su máximo potencial, pero la pasamos muy bien y estamos seguros de que será del agrado de los fans que han pedido un racing game de la franquicia durante años.

Star Wars Galactic Racer

Pero basta de nosotros, ¿le darán una oportunidad a este juego de carreras? Déjennos leerlos en los comentarios y sigan aquí, en Level Up.

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