The Legend of Zelda: Ocarina of Time es el juego con el que muchos conocimos una de las mejores franquicias de videojuegos. Está de más decir lo grandioso que es y el impacto que generó en la industria.

La entrega dejó a un lado los mundos coloridos y presentó escenarios oscuros, criaturas terroríficas y un soundtrack que provocaba escalofríos. Por esto, quiero compartir contigo algunos momentos de terror que viví con ella y con los que, estoy seguro, te identificarás.

Algo que tengo muy presente porque fue muy impactante a causa de mi aracnofobia son, precisamente, los enemigos arácnidos. Recuerdo cuando estaba en el Great Deku Tree y me encontré con las Skulltulas que, además, tienen cabeza de cráneo humano: me trabé y simplemente no podía atacarlas.

Claro que nada de eso se compara con mi enfrentamiento con Gohma, el jefe del primer calabozo. Sentir que estaba completamente solo en lo más profundo del gran árbol y ver su ojo brillando en la oscuridad me ponía muy nervioso. Apenas llevaba unas horas jugando y ya había enfrentado uno de mis mayores miedos reales.

Gohma Ocarina of Time

Cuando comencé a recorrer el Hyrule Field, disfruté su majestuosidad, sobre todo porque no sabía que pronto oscurecería y que eso era señal de peligro. Pasé de disfrutar un día hermoso a estar en una escena oscura con esqueletos saliendo de la tierra y querían alcanzarme. Mi primera reacción fue correr lo más rápido posible. Pude acabar con 1 o 2 Stalchildren cuando mi única opción fue pelear, y sólo pude mantener mi partida lejos de un Game Over gracias a luz del Sol y al grito salvador del cucco. Sí, un cucco me salvó... qué ironía.

Después de varias horas de juego, me sentía preparado para todo, así que me dirigí al Temple of Time para viajar en el tiempo. Apareció Link adulto y salí al mercado, que ahora era un cementerio; entonces, vi un ReDead. Escuchar su grito me provocó un escalofrío tremendo, pero lo peor fue tratar de atacarlo porque Link se paralizó, mientras ese horrible ser se acercaba lentamente sin que yo pudiera hacer algo. Lo único que pude hacer fue observar a la criatura subiendo al héroe del tiempo para ahorcarlo. Estoy seguro de que ese incidente cambió a Link para siempre.

Algo sorprendente es que en el cementerio todo estuvo tranquilo, y lo verdaderamente bueno ocurrió en el Forest Temple. Avanzar a través del lugar y tener que perseguir a los poes fue una tortura, porque de pronto los cuadros oscuros de la pared aparecen sin aviso para ponerme los pelos de punta. Más allá de las apariciones, sus risas se convirtieron en un trauma que aún me acompaña. Como dicen por ahí: “la risita es lo que chinga”.

Poes

El enfrentamiento con Phantom Ganon me sacó canas verdes porque no sabía por dónde iba a aparecer, pero hay otra cosa en el templo que se convirtió en el mayor susto dentro de Ocarina of Time. En un día sin clases, mi hermano mayor y yo encendimos el Nintendo 64 desde temprano para jugar. Algo curioso, que incluso va en contra de las reglas de los hermanos mayores, es que el mío me dejó jugar primero. Como era ingenuo no le di importancia a su petición de subir el volumen de la TV, y avancé sin contratiempos mientras escuchaba la impresionante y escalofriante obra musical de Koji Kondo de fondo. Cuando llegué a una habitación que estaba como al revés, Navi me advirtió sobre el lugar, pero no le hice caso... gravísimo error.

Escuché un ruido extraño a lo lejos. Observé a todos lados y vi que la amenaza venía de arriba, justamente cuando el ruido se hizo más fuerte y una mano negra y terrorífica sujetó a Link por la cabeza y se lo llevó mientras gritaba. Por supuesto, grité, brinqué del sillón y aventé el control. Ningún juego me ha asustado como ese momento de Ocarina of Time. La trampa de mi hermano para que viviera la aparición del Wallmaster fue un éxito y sigue siendo tema de conversación familiar.

Wallmaster Ocarina of Time

Una anécdota del buen Santiago Villi, seguidor del Morelia (eso sí da miedo), tiene que ver con su confesión de que el juego se convirtió en el más tenebroso de su infancia. Aquí, te la compartimos:

“Yo fui niño Nintendo, así que mientras mis primos y amigos jugaban Resident Evil y Silent Hill, yo tenía un Nintendo 64 con juegos llenos de colores como Banjo-Kazooie y Super Mario 64. Entre mi biblioteca de cartuchos estaba uno de mis títulos favoritos hasta la fecha: The Legend of Zelda: Ocarina of Time, que habré jugado por primera vez cuando tenía unos 5 o 6 años.

A esa edad, la imaginación vuela como avión, por lo que todo me parecía más exagerado o impresionante de lo que era en realidad; esto aplica para lo bueno, pero también para lo malo. Por lo mismo, aunque no tenía entregas “de terror”, Ocarina of Time me hacía jugar con la luz prendida o en presencia de más personas porque tiene elementos que, en su momento, me parecían sacados de mis peores pesadillas.

Nunca olvidaré la primera vez que me volví Link adulto, tanto por lo épico de la escena como porque, al salir del Castillo de Hyrule, el cielo se tornaba rojizo, se escuchaban gritos y, al volver a la plaza, me recibían los malditos ReDead, que me hacían temblar con sólo mirarlos.

ReDead Ocarina of Time

Hyrule Field era otro lugar que de día me parecía asombroso e impresionante, pero cuando el Sol se escondía, la Luna se levantaba y comenzaban a salir monstruos de la nada, lo que hacía era correr lo más rápido posible no porque fuera impaciente, sino porque quería salvar mi vida. De verdad, me sudaban las manos y mi corazón se alteraba.

Sonará cliché, pero también era uno de esos niños que odió el Shadow Temple no por su estructura, sino porque sus enemigos parecían sacados del infierno. Los Like Like, Beamos y, por supuesto, la Dead Hand fueron los causantes de que varias noches mi mamá tuviera que acompañarme hasta que lograra quedarme dormido.

Por último, la batalla final contra Ganon. Ver su figura rodeada de relámpagos y esos cuernos gigantescos, sin duda, me ponían la piel de gallina. Antes de acabar con él tenía que vencer mi miedo. No sé si el equipo detrás de Ocarina of Time tenía la intención de poner tantos momentos de terror o si simplemente yo era muy pequeño, pero algo es seguro: es un título perfecto para jugar en Halloween”.

A lo que dice el buen Santi del Shadow Temple agregaría el proceso para llegar a él. Me tocó visitar Kakariko Village de nuevo para encontrar con una espantosa sombra que perseguía a Sheik, quien más adelante indica que es necesario entrar en el pozo. El escenario es lúgubre, está lleno de ReDead y detalles oscuros y hasta relacionados con torturas. Lo que más me asustó fue Dead Hand; su horrible rostro, enorme mandíbula y manos alargadas que salían del suelo y me detenían mientras se acercaba lentamente me dejaron sin palabras y con otro trauma para el resto de mi vida.

Dead Hand

También es terrorífica la última batalla contra Ganon, que aparece con sus cuernos enormes y ojos amarillos que destacan en la oscuridad. Incluso temí por la vida de Link después de molestar a un cucco y provocar que varios me persiguieran con sed de sangre. Quien diga que no tuvo miedo con esa persecución, miente.

Más allá de ser uno de los mejores juegos de la historia, Ocarina of Time es una parte importante de la infancia de los niños que apenas conocíamos esta forma de entretenimiento y recibimos una gran sorpresa por lo que ofrece; incluidas las dosis de terror.

Ahora, la entrega regresa con varias mejoras y estoy seguro de que nos reencontraremos con ese lado oscuro que nos sorprendió, traumó y enamoró por completo. Es tiempo de saber si ese niño que se asustó con algunas partes del juego hace 28 años, sigue presente en nuestro interior y aprovecha una revancha de oro contra esos enemigos que le quitaron el sueño.

¿Qué escenas o situaciones te asustaron en el Ocarina of Time original? ¿Esperas más momentos oscuros en la nueva versión del juego para Switch 2? Cuéntanos en los comentarios.

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